Libro de Temo Montás plantea prioridades socioeconómicas para el desarrollo de RD

Por El Nuevo Diario jueves 2 de noviembre, 2017

EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- Para el ingeniero Juan Temístocles Montás, las prioridades socioeconómicas de República Dominicana son combinar políticas macroeconómicas que minimicen la volatilidad del crecimiento, políticas de fomento productivo que contribuyan a lograr crecimiento con equidad y políticas de inserción e integración en el mundo.

Igualmente, forman parte de estas prioridades el impulso de políticas públicas para la cohesión social, para la sostenibilidad ambiental y la equidad intergeneracional, así como para el desarrollo institucional sobre la base de consensos.

Los planteamientos de Montás están contenidos en su último libro, “Crisis, políticas y reformas: lecciones aprendidas en República Dominicana”, que pondrá a circular este martes, 7 de noviembre, en un acto pautado para las 7:00 de la noche, en el hotel Jaragua, de esta capital, en el que repasa su experiencia y participación en ejecutorias de gobierno que resultaron exitosas para superar momentos muy difíciles e impulsar el desarrollo del país.

La presentación de la obra estará a cargo del ingeniero Juan Tomás Monegro y habrá un panel en el que Montás, acompañado de economistas, analizará el contenido del libro, de acuerdo a una nota de su equipo de Prensa.

“Creo que en el país existe un amplio consenso en estos temas. El gran desafío tiene que ver en cómo vamos a lograr mayores avances en cada uno de estos puntos en los próximos años”, apunta Montás.

Asimismo, el exministro de Economía, Planificación y Desarrollo, así como de Industria, Comercio y Mipymes, sostiene que las políticas macroeconómicas orientadas a minimizar la volatilidad del crecimiento deberían fundamentarse en cuatro ejes.

“El primero es una política fiscal que tenga como objetivos generar superávit primario y el establecimiento de impuestos que no afecten la competitividad”, señala Montás, quien agregó que el segundo eje “es una política monetaria orientada al control de la inflación, con niveles bajos de tasas de interés y con tipo de cambio competitivo”.

En cuanto al tercer eje, el también alto dirigente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) afirma que es favorecer un desarrollo exportador “que tenga como base una matriz productiva-exportadora con mayor contenido tecnológico, valor agregado e integración a las cadenas globales de valor, propiciador de una mayor y mejor inserción internacional de nuestra economía”.

Montás explica que adicionalmente, se requiere de un Banco Central independiente que funcione con  metas de inflación, flexibilidad cambiaria, estricta regulación bancaria; reglas fiscales claras y austeras y prudencia en el endeudamiento de corto plazo y en moneda extranjera.

Mejorar la infraestructura productiva

Al abordar lo referente a políticas de fomento productivo que contribuyan a lograr crecimiento con equidad, el experto sostiene que uno de sus elementos centrales lo constituye “la necesidad de ampliar y mejorar la infraestructura del país, fundamentalmente carreteras, puertos, acueductos e infraestructura de saneamiento, electricidad, telecomunicaciones”.

Apuntó que de todas las infraestructuras, la de la electricidad es la que peor gravita en el posicionamiento de la República Dominicana en el Índice de Competitividad Global en el renglón de infraestructuras.

“República Dominicana acumula un déficit de inversión pública de más de un 3% del PIB por año. La mayoría de los estudios sugieren que para la región latinoamericana cerrar la brecha en infraestructura debe invertir no menos de 5% del PIB por un largo período  de tiempo”, manifestó Montás, y agregó que el promedio actual en República Dominicana apenas alcanza el nivel del 2% del PIB.

Advierte que si el país desea satisfacer el acceso y una mayor cobertura a agua, electricidad y saneamiento, entre otros, o lograr un crecimiento superior y prepararse para el aumento de la demanda, “deberá invertir aproximadamente 100,000 millones de pesos adicionales por año, en relación a lo realizado en 2016”, porque sin infraestructura adecuada, es difícil competir globalmente y lograr un país más inclusivo.

Montás considera que el país ha llegado a un punto en que sin una adecuada capacidad fiscal del Estado no será posible financiar el gasto social, el gasto en infraestructura y el gasto para el desarrollo institucional.

“El abordaje y la solución de este tema representa uno de los más grandes desafíos de la República Dominicana en los próximos años”, señala el exministro.

Contexto global del desarrollo

Montás recordó que desde inicios los noventa, las políticas públicas y el oficio de gobernar han estado influenciado por una megatendencia: la globalización, que ha sido definida como un proceso alimentado por “el aumento de los flujos transfronterizos de bienes, servicios, dinero, personas, información y cultura”.

Apunta que en cuanto al flujo de dinero, la Inversión Extranjera Directa como proporción del PIB se ha multiplicado por más de cinco desde 1980 y lo mismo ha ocurrido con las inversiones de cartera en manos de extranjeros que se ha expandido considerablemente desde 1990.

“En el periodo 1995-2015, el volumen de migrantes en el mundo creció en más del 50%, mientras que el flujo de remesas multiplicó casi por seis su monto, pasando de 97,900 millones en 1995, a 580,594  millones en 2015”, indicó en su libro de 298 páginas.

En cuanto a los flujos de información, los avances tecnológicos y la creciente disponibilidad de Internet han contribuido a que los flujos de información sean hoy más amplios, rápidos, diversos y accesibles.

“Hoy, cualquiera puede crear una página web y publicar y transmitir cualquier cosa, lo que ha producido un cambio radical en los medios de comunicación. Por otra parte, el comercio de bienes culturales también se ha expandido de manera considerable. Según la Unesco, el comercio de bienes culturales ascendió a US$212.800 millones en 2013, casi el doble que en 2004”, dijo Montás.

Indicó que en la región de América Latina y el Caribe, la pobreza, que representaba el 48% de la población en 1990 (204 millones de personas) se redujo a 29% en 2015 (175 millones de personas). En el mismo periodo, la indigencia se redujo de 23% en 1990 (95 millones de personas) a 12% en 2015 (75 millones de personas) mientras se han expandido los sectores de ingresos medios durante los últimos 25 años.

Dijo que países como la República Dominicana expandieron su producción de manera apreciable. En el caso dominicano, el  PIB se expandió casi seis veces entre 1990 y 2015, “con importantes mejoras en las condiciones sociales, y pasó de ser un país de desarrollo humano medio a un país de desarrollo humano alto”.

No obstante, Montás señala que las fuerzas anti-globalización están en alza mundialmente, lo que se refleja en los resultados del plebiscito de Gran Bretaña  (Brexit) que decidió la salida del Reino Unido de la Unión Europea, la victoria de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos y el surgimiento de líderes como Marine Le Pen, Norbert Hoffer, Nigel Farach, Geert Wilders en Europa, “quienes han logrado colocar como tema fundamental del debate político en muchos países desarrollados la confrontación entre cosmopolitismo y nativismo, a la vez que muestran su desprecio por el orden económico y los valores liberales”.

Contenido del libro

La primera parte del libro está dedicada a temas sobre el desarrollo económico y social, plasmada en cinco capítulos, donde el primero está dedicado a abordar el desempeño y los grandes retos que la economía dominicana tiene por delante.

Sobre el desempeño de la economía, se presenta una rápida evaluación, mostrando los diferentes momentos en los que se ha tenido que lidiar con choques que impactaron negativamente su marcha.

En cuanto a los retos, el libro aborda los asociados a la sostenibilidad macroeconómica, los retos sociales, los institucionales y los propios del sector externo y del aparato productivo.

En el tercer capítulo se enfocan los desafíos para lograr un desarrollo más inclusivo de la República Dominicana. Se abordan los problemas que son necesarios solucionar para lograr una sociedad inclusiva.

Se trata de la falta de convergencia del aparato productivo y los problemas vinculados con la informalidad de la economía. También, se señala la importancia de desarrollar un sistema de protección social y mejorar el funcionamiento institucional del país, entre otros temas. Estos, y otros factores, son fundamentales para propiciar crecimiento económico con equidad.

El capítulo quinto está dedicado a abordar la situación de la juventud en la República Dominicana, en el que se explica el desafío demográfico del país y se abordan los temas vinculados estrechamente con la juventud: educación, trabajo, salud.

La segunda parte del libro está dedicada a abordar algunos desafíos de políticas públicas, como la política fiscal, el desarrollo histórico del sistema tributario, sus tendencias más significativas y la necesidad de superar las complejidades y rigideces del sistema para mejorar el resultado.

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