Libertinaje no es libertad

Por Francisco Rafael Guzmán

Hoy, motivado por  algo que acabo de leer y una foto que también vi, voy a referirme e este articulo al libertinaje y la libertad. Lo que acabo de leer, en el Listín Diario de la fecha, es un artículo del Dr. Leonel Fernández Reyna expresidente de la Republica y líder de un importante partido político, el denominado Fuerza del Pueblo. Hoy seré un poco más breve que en casi todos mis articulos que publico en El Nuevo Diario. El título del artículo de Leonel es: Si Trujillo Resucitase. En el mismo el Dr. Fernández, buscando hasta cierto punto hacer una apología de la llamada democracia que vivimos, plantea algunas cosas que son verdades, pero otras no lo son.

La megalomanía de Trujillo ya no sería posible en la sociedad de hoy, también aunque no lo dijo así es una realidad que el control prácticamente absoluto de la libertad de tránsito a los ciudadanos era tal que ponía severas restricciones al consumo, hasta tal punto que les ponía límites al mercado, lo que eran un obstáculo a las empresas que no eran del emporio trujillista y ni de los allegados al tirano.

Ahora bien, quienes peor sufrían eran los sectores y clases populares con las limitaciones en la calidad de vida, la miseria y el hambre. En cualquier campo o barrio de cualquier algunas personas podían vivir en la peor indigencia (pobreza absoluta) y la carencia de servicios (pobreza relativa) pudiendo enfermar, recordamos estando muy pequeño ver gentes morir de tuberculosis, en los primeros años de la década del 60, pero el bacilo de koch lo habrían adquirido mucho antes, es decir, durante la Era de Trujillo.

No sería raro la escasez de agua, en un campo o barrio; en algunos campos se construían molinos de viento para sacar agua y así tener un acueducto rural, pero no en todos, pero además en las ciudades se usaban en algunos barrios retretes en lugar de inodoros y en los campos las personas más pobres tenían muladares en lugar de retretes o letrinas.

Pésimas eran las condiciones de vida que la dictadura de Trujillo impuso a muchas gentes, con su modelo de acumulación capitalista para favorecer mucho a un reducido clan, el clan trujillista, dicho modelo de acumulación se cimentaba en principios en la acumulación originaria de capitales y por ello se valió tanto de la represión y propició los asesinatos de quienes consideraba eran un óbice para sus propósitos.

El grupo de burgueses se amplió con la salida de Trujillo, o sea, con su ajusticiamiento y destrucción de su régimen excluyente, pero hoy con una población aumentada, con la libertad de tránsito que tenemos los dominicanos, hay una inseguridad ciudadana para estos, porque la pobreza absoluta y relativa han crecido y con las reformas políticas impuso el Fondo Monetario Internacional  para desregular la economía y liberalizar el mercado, ha aumentado ambas formas de pobrezas, pero también se ha incentivado el consumismo en la población que ha sido un caldo de cultivo para la delincuencia y la inseguridad ciudadana.

Tenemos muchos homicidios provocados o ejecutados por delincuentes para robar, ya que las reformas políticas han provocado un debilitamiento o desaparición de  funciones que el Estado o el gobierno otrora tenía, como por ejemplo controles precios y poner algo de orden en las calles, para prevenir homicidios y a atracos a ciudadanos comunes y corrientes.

No se ve hoy forma de poner orden en el tránsito, como si no existiera esa necesidad, parece que el cuerpo del orden se siente impotente ante el libertinaje, especialmente el de motoristas que salen fines de semanas o cualquier día a llamar la atención provocando cualquier accidentes, calibrando, pero además hasta le provocan un infarto al miocardio a cualquier persona madura o envejeciente que tenga una hipertensión no tratada. A eso no se le puede llamar libertad, eso es libertinaje. Los motoristas deberían ser orientados para que no molesten y hagan daño, pero hay mejorar las calidad de vida, lo que el modelo neoliberal de capitalismo salvaje no permite. El Listín Diario saca una foto de grupo masivo de motoristas sin mascarillas lanzándose a tomar las calles sin que nadie los frene.

Todo esto ocurre, mientras los trabajadores asalariados ganan sueldos de miseria y sectores las capas medias ven amenazados sus niveles de vida. Los salarios que generan las inversiones en el turismo son salarios de miseria.

Por Francisco Rafael Guzmán F.

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