Ley Orgánica del Ministerio de Relaciones Exteriores y el Servicio Exterior  No. 630-16 (1de4)

Por Miguel Cohn jueves 2 de julio, 2020

Agenda Diplomática

Uno de los factores claves para la efectiva ejecución de una Política Exterior a favor de la agenda de desarrollo nacional, es poder contar con un marco institucional  robusto, que establezca lineamientos para un accionar sostenible y coherente en la defensa del interés y la soberanía nacional.

Luego de más de 10 años de estudio y modificaciones, fue promulgada el 28 de julio de 2016 la Ley Orgánica del Ministerio de Relaciones Exteriores y del Servicio Exterior No. 630-16; sustituyendo  así la ya longeva Ley Orgánica de la Secretaría de Estado de Relaciones Exteriores Ley No. 314 del 6 de julio del año 1963.

Es evidente que los procesos de desarrollo, globalización e integración de las últimas décadas, han provocado una transformación en las exigencias y métodos con que se conducen las relaciones internacionales y la diplomacia. Esta realidad fungió como catalizador para la promulgación de este marco jurídico, orientado a satisfacer los requerimientos y demandas de la realidad actual.

Muchos y diversos son los aspectos en los que la ley sienta las bases para crear una Cancillería abierta y  eficiente, impulsora de integración y desarrollo; por tanto,  para tener una visualización práctica de estos, sería pertinente agruparlos en ejes temático. He identificado estos tres grandes pilares.

El primer pilar es el relacionado con la creación de la estructura organizativa; acorde con las necesidades nacionales y las demandas internacionales. La ley orgánica establece los principios rectores, define funciones, crea vice ministerios y  direcciones; sumado a otras tantas especificaciones estructurales que veremos en detalle más adelante.

En su redacción, la ley contiene varios capítulos destinados a disponer de recursos humanos que sean técnica y profesionalmente competentes, motivados y comprometidos. Constituyendo este el segundo pilar: la profesionalización de las funciones diplomáticas y consulares.

Como perfecto complemento a estos dos pilares,  la ley ordena la para la puesta en vigencia de su reglamento de aplicación y demás reglamentos especiales, herramientas esenciales para la efectiva gestión de la Política Exterior Dominicana.

En las próximas entregas veremos con más detalles cada uno de los pilares mencionados.

Agenda Diplomática busca resaltar la importancia de articular una eficiente Cancillería, que se constituya en un instrumento efectivo de conectar conversaciones, uniendo de forma productiva la agenda nacional de desarrollo con el contexto internacional, afianzando el bienestar de la República Dominicana y sus ciudadanos.

 

Por Miguel Alfredo Cohn Reinoso

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