¿Ley de Partidos? lma (lo mío alante) es lo que les interesa

Por Humberto Salazar jueves 12 de enero, 2017

En una sesión celebrada por la Junta Central Electoral con los partidos políticos reconocidos, se discutió largo y tendido sobre la distribución de los fondos que consigna el presupuesto nacional para esas agrupaciones así como también el lugar que ocuparan en la boleta electoral de unas elecciones tan lejanas como las del año 2020.

Resaltó entre todos ellos el clamor del todavía delegado del Partido Reformista Social Cristiano, quien pidió sobretodo que se aumentara la cuota que le corresponde a esa agrupación, nos imaginamos para sostener la ¨amplia¨ militancia política que posee y cubrir el pago de los cientos de locales que tiene el partido del gallo colorao en toda la geografía nacional.

Ya cesaron las voces que pedían que se aprobara en forma urgente una ley de partidos políticos, que siempre dijimos era un señuelo para sentar al Partido de la Liberación Dominicana en una mesa y tratar de obligarlo a negociar cargos dentro de la JCE y la Cámara de Cuentas, como ha sido costumbre de parte de quienes supuestamente dirigen el PRSC.

Pero tampoco le interesa el tema al Partido Revolucionario Moderno, donde se avizora una lucha interna feroz por mantenerse en los puestos de dirección de parte de las personas que fueron señaladas por el dedo ante la urgencia de construir una agrupación política al vapor y presentarla como opción en las pasadas elecciones.

Ahora el tema es la ubicación de los partidos en la boleta, la discusión se centra en si se toma solamente el nivel presidencial para asignar el número o si se hace un promedio de los votos en los tres niveles de elección, esto podría significar para los partidos mas pequeños una variación significativa en la ¨chilata¨ que reciben cuando se reparte el 80% de los fondos en los mal llamados partidos mayoritarios.para

Bien lo dijo el delegado político del PLD en la JCE, Cesar Pina Toribio, al PRM y a los demás agregamos nosotros, no les interesa la famosa ley de partidos políticos por la que tanto abogan cuando no tienen nada de que hablar, esto, porque una ley que establezca normas de competencia y convivencia en estas agrupaciones, probablemente barrería con la mayoría de los eternos directivos de estos partidos, que utilizan toda clase de triquiñuelas para mantenerse pegados a cargos que deberían ser decididos en proceso democráticos.

Por ejemplo en el día de ayer, el TSE electoral conoció de dos demandas interpuestas por las partes enfrentadas en la crisis que sacude al PRSC, en una de ellas se demanda la nulidad de la convocatoria de una asamblea de ese partido para el próximo 19 de febrero, y la otra pide la nulidad de una asamblea fantasma celebrada por Quique Antun en la ciudad de Santiago en plena campaña electoral.

En este último caso se usó una convocatoria de proclamación de Luis Abinader como candidato del reformismo en la Arena del Cibao en el mes de febrero del año pasado, para pasar debajo de la mesa la extensión del periodo de Antun hasta nada menos que el año 2020, de modo que este individuo se quedaría sin someterse a votación alguna, sin competir con nadie y de modo subrepticio como presidente de ese pobre y destartalado posible.

Alguien diría que es algo loable que una persona esté dispuesto a sacrificarse para encabezar una agrupación política como esta, solo que cuando saquemos cuentas veremos los millones de porqués que provocan esta tendencia irrenunciable a eternizarse como directivo, porque dirigentes no son, de muchos de nuestros políticos.

En el caso específico del PRSC, cada mes del pasado periodo de cuatro años, esta agrupación recibió 18 millones de pesos, lo que multiplicado por 12 meses nos daría la friolera de 216 millones, que por 3 años sumarían 648 millones, esto porque la cifra es fija en años no electorales.

A esta suma habría que agregarle los 429 millones que le fueron entregados para las elecciones del pasado año 2016, lo que sumaría para un periodo de 4 años un monto de 1,077 millones de pesos, que fue lo recibido por el PRSC, un partido que en estos momentos no posee fondos para sustentar siquiera los dos locales que tiene, uno en Santo Domingo y otro en Santiago, ambos construidos por el fenecido Joaquín Balaguer.

Y como la suma que reciben los partidos es variable, una fracción del presupuesto nacional, pues cada año sube la cantidad de dinero que ingresa a estas agrupaciones, este es el único tema que ahora interesa y por esto el tema ya no es ley de partidos ni nada que se le parezca, porque significaría poner en peligro la ¨bicoca¨ que reciben los que se agencian la dirección de un partido reconocido por la JCE.

La lucha entonces de la mayoría de los politiqueros del patio, no tiene nada que ver con la democracia, como tantas veces se grita en los medios de comunicación, lo cierto es que lo menos democrático que existe en la República Dominicana son las estructuras de los partidos políticos, que de ser espacios para el debate de las ideas y la promoción de los mas aptos, se han convertido en el ascensor social y centro de acopio de recursos de lo peor de la sociedad dominicana.

En la última sesión de la JCE lo que se vivió fue la división de intereses entre los que fueron aliados en las pasadas elecciones, el choque de políticos ahora interesados obtener mayores beneficios de los que ya tienen y nadie, hasta este momento, ha sido capaz de exigir frutos a árboles que de tan añejos podrían estar cayendo y con ello nuestro sistema político electoral.

Lo mas útil que podría hacer el PLD, es aprovechar su mayoría en el Congreso Nacional y proveer al país de una ley de partidos políticos y una nueva ley electoral que sustituya la que tenemos, a ver si se detiene el desorden que existe en el vehículo de expresión de la voluntad popular que deberían ser los partidos políticos en la República Dominicana.

 

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