Levanta la piedra

Por Karla Patricia Zacarías Reinoso jueves 24 de septiembre, 2020

En hebreos 1:1-2 podemos comprender un poco más el significado de la fe:

Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. 

Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos.

A mi entender este es el ingrediente mas necesario en cualquier plato de la vida, y cuesta desarrollarlo pero en el trayecto de la vida te vas dando cuenta que es mejor tomar el camino de la esperanza que el de la duda. La FE hace todo posible, repite conmigo: TODO. Solo con la fe detonaremos ese milagro, solo con la fe lograremos mover esa montaña, solo con la fe haremos que Dios meta su mano. Y te diré algo, así como la fe detona el milagro, la duda y el miedo lo destruyen. No se pueden tener todas, tu decides con cuál te quedas.

¿Cuándo sé que es tiempo de yo también accionar y no dejarle todo a Dios?

He recibido varias preguntas parecidas y déjame decirte que no se trata de dejarle todo o no a Dios, al final no importa lo mucho o lo grande que sea el reto, DIOS LO PODRÁ HACER , porque Él es Dios, tan simple como eso. Se trata de que con tus acciones vestidas de FE agrades el corazón de Dios. Hay momentos en que Dios te entregará ese regalo pero quiere probarte a ver si tienes la FE de la que tanto hablas. Me encanta la parte en que Jesús le dice a Martha que quitara la piedra de encima del cuerpo de Lázaro para Él poder hacer el milagro y resucitarlo, pero Martha le pone una excusa y no obedece. Y tuvo que Jesús decirle “¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?” Juan 11:40. Y justo ahí ocurre el milagro. En ese momento no estaba siendo probado el poder de Dios, sino la fe de Martha y María y como Jesús simplemente anhelaba una acción llena de fe para entregarles devuelta a su hermano.

A veces decidimos sentarnos, dormirnos y decimos ‘’Si Dios quiere Él lo hará’’ sin entender que lo único que Él espera es que levantemos la piedra. Imagínense Martha y María durmiendo, ¿quién hubiera podido provocar ese milagro?

Mientras una mano hace, la otra se encarga de orar día a día y te aseguro que podrás al fin ver la gloria de Dios.

TERMINO CON ESTO: Somos los encargados de provocar con nuestras acciones esos milagros.

 

Escrito por Karla Patricia Zacarías Reinoso

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