Leonelistas duermen con un ojo abierto y otro cerrado

Por Roberto Valenzuela lunes 21 de agosto, 2017

La forma como discurren los acontecimientos en el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), tiene a los leonelistas que no duermen y si  lo hacen es con un ojo abierto y el otro cerrado.  Y si el sueño los vence un rato, les da pesadilla soñando con la reelección del presidente Danilo Medina.

Los tiempos pasan y la historia se repite a la inversa, cuando era Leonel Fernández el presidente, la pesadilla o la vieja enfermedad política dominicana llamada reelección afectaba a los danilistas.

En el lenguaje campesino los leonelistas están como el burro mañoso, que al recibir tantos palos (golpes), cuando su dueño mueve la mano, aunque sea para acariciarlo, cree que lo apaleará sin piedad. Aunque Medina y sus funcionarios más cercanos actúan de buena fe, al reiterar que no habrá reelección, Leonel y su gente no les creen.  Tienen la experiencia de los duros golpes políticos que recibieron: Medina había dicho que no iba a la reelección y se reeligió.

El golpe más duro contra Leonel fue la llegada al país del narcotraficante Quirino Ernesto Paulino Castillo, que lo acusó de recibir dinero suyo para la campaña electoral.  Según los leonelistas, de  esa jugada es culpable un sector del Gobierno y el exprocurador Francisco Domínguez Brito.

Ahora piensan que Medina tratará de reformar la Constitución y quitar “el nunca jamás” que le impide postularse nuevamente; o sino que buscará a alguien suyo con buena imagen como los ministros de Obras Públicas, Gonzalo Castillo,  y  de Educación, Andrés Navarro, para enfrentar a Leonel.

Al estar cabeceando como el burro mañoso, pensando que lo van a golpear, interpretan que el discurso del ministro Gustabo Montalvo y de otros funcionarios sobre la oportunidad que merecen los jóvenes, es en contra de Leonel y a favor de Gonzalo y Navarro.

Mi consejo a los que están con el “León” es que se dediquen a trabajar con las olvidadas bases del PLD,  en vez de estar como los niños malcriados que cuando su papá les enseña la correa comienzan a llorar despavoridos,  para evitar que le den su buena pela.

Aprendan de Danilo que es un trabajador incansable y es –siempre ha sido– solidario con sus seguidores, no los abandona jamás.  Y Leonel que decida si quiere ser presidente de un país árabe o de RD. Si es de aquí que se desmonte del avión y se ponga a trabajar y a ayudar a sus seguidores que están “muy mal”.

El mejor ejemplo es que en el 2000 todo el mundo en el PLD lloraba la derrota frente a Hipólito Mejía; Medina se dedicó a trabajar sin hacer ruido, luchó fuera y dentro de su partido. Hoy chequeen su popularidad.   Los procesos se ganan trabajando: los triunfos políticos no caen del cielo.

 

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