“Leonel Fernández en la encrucijada 3” 

Por Manuel Cruz domingo 7 de junio, 2020

En el mes de enero de 2018 y posteriormente en abril, ante la inminencia de las tempestades que venía presagiando desde 2016 escribí la versión 1 y 2 de este nuevo artículo. En los mismos, advertí que a pesar del gran liderazgo de Fernández él se encontraba en la situación más engorrosa de toda su carrera pues había cometido 2 errores tácticos que le impedirían volver a la presidencia en 2020. Esos fueron, repetir el mismo error de Xiang Yu frente a Liu Pang y permitir en sus gobiernos la germinación de estructuras paralelas a la plutocracia tradicional. Además, ignoró la ley 19 de “Las 48 Leyes del Poder”.

Las carencias de Fernández

Con esa misma premonición meridiana manifesté en mi 2do artículo, que el profesor Fernández estaba obviando que por el ejercicio de sus 12 años de gobierno ya él carecía de los tres pilares de la persuasión aristotélica “Ethos, Pathos y Logos”. Pero, desgraciadamente casi todos los hombres que en política consiguen el privilegio de ser calificados como eruditos y polímatas en la mayoría de los casos no escuchan ni el sonido biológico de los años.  Por eso, siguió aferrado a su proyecto carente de impacto social “RD2044” diseñado para ser construido por el Club de Bilderberg dominicano y aplaudido en las presentaciones por el concilio de la plebe.

De igual forma, externé que Leonel estaba desafiando el signo de los tiempos y, por consiguiente, olvidó que el visilato que él empoderó y enriqueció para tenerlos como amortiguador de sus apetencias de poder ya estaban profesándoles epifanías a otro líder. Por tal razón, advertí que si Fernández le cerraba el paso a la reelección tendría a Danilo de frente contra sus aspiraciones, que si enfrentaba a Danilo internamente sería aplastado con su misma arma de 2007 y si competía contra un outsider le pasaría igual que al General Andrew Jackson en 1824 en EE.UU. Empero, muchas veces las ínfulas y el paroxismo de tus seguidores te hacen creer infalible.

Leonel y su legado   

La situación en la que hoy se encuentra el profesor Fernández se debe al híbrido tripartito e insoluble que él asumió para su carrera. En efecto, ha querido ser al mismo tiempo el Joaquín Balaguer de la política, el Jimmy Carter de la democracia y el Deng Xiaoping de las políticas públicas. En virtud de ello, las lisonjas jrushchovnianas de sus acólitos y su síndrome de hubris no le han dejado entender que ya no tiene nada que probar; que no tiene más glorias que conquistar y que ya escribió su propia historia con tinta indeleble. Al parecer, le ha pasado como a muchos peloteros que jugaron por muchos años y acumularon tantos éxitos que no planificaron la hora del retiro.

Con el agravante, de que un famoso asesor francés le convenció que debía volver al poder para preservar su legado. Por tal motivo, me surgen las siguientes interrogantes. ¿Desde cuándo las generaciones presentes valoran en su justa dimensión a una persona que aún vive? ¿Por qué un intelectual de esa estatura busca el reconocimiento perpetuo de un pueblo en 5to de primaria? ¿Acaso es más importante para un hombre lo que digan de él, que aquello que conquistó con su propio esfuerzo? Increíblemente, Leonel está tan aferrado a ser el monarca de un patio que hasta rechazó ser presentado como candidato a la secretaría general de la ONU.  

La decisión más difícil   

Aun cuando muchos coincidimos en que el profesor Fernández debió estar en este momento llenándonos de orgullo presidiendo un organismo internacional, escribiendo libros o impartiendo conferencias por todo el mundo; la realidad es que hoy está aquí compitiendo por poder y venganza. Desde esa perspectiva, el 5 de julio convertirá su partido en mayoritario, tendrá un grupo de diputados, alcaldes, regidores y probablemente algunos senadores. Eso significa, que para todas las reformas importantes que se pretendan realizar en el país se tendrá que ir amarrar la chiva donde Leonel.

Dentro de ese contexto, la pregunta de todo el mundo es; ¿qué hará el profesor si queda fuera para una 2da vuelta? ¿Firmará un pacto de acero con Danilo Medina? ¿Terminará un líder de esa dimensión aferrado a una vendetta? ¿Entregará el país a un advenedizo cuando él mismo dice que por el COVID-19 se demanda experiencia de Estado? ¿Apoyará a alguien que acusaba de funesto el mismo legado que él quiere preservar? ¿Propiciará la llegada de alguien que lo ve como un mal necesario, que buscará otra reelección inmediata y que lo jubilará para que no sea su competencia? ¿despertará el odio de las mismas bases del PLD que él dice que ama cuando los saque del poder? ¡El tiempo será el juez!                                  

 

 

 

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