Leonel Fernández: Coyunturas de sus Aspiraciones Presidenciales (1996-2004-2008-2020) 1 de 2

Por José Núñez jueves 24 de agosto, 2017

Lo fortuito, la coincidencia, la suerte, llámele hasta coyunturas convertidas en categorías históricas para la sociedad, pero todas tienen sus bases en una de estas tres áreas; en lo social, a qué nivel de desarrollo socioeconómico está la Nación y en lo personal, y para que un individuo las pueda aprovechar, debe existir el talento de la persona escogida como protagonista de un período, una época o de una era determinada, donde la formación política e intelectual en esta etapa de desarrollo de la humanidad es determinante.

En este contexto, este artículo trata respecto a los escenarios que ha vivido el país con las aspiraciones presidenciales del  doctor Leonel Fernández, ya que en las tres ocasiones en que se ha presentado, fueron más un pedido por necesidad que por él tener que ponerles obstáculos a otros, todo lo contrario.

1996

Este turbulento año político, el mismísimo que dos años antes (1994), era inimaginable que se convirtiera en electoral y mucho menos se pensaba que la estrella principal de este acontecimiento y el resultado favorable final cayera en la figura de Leonel Fernández Reyna.

Se da por un hecho que la elección de Leonel Fernández como candidato presidencial en el año 1995 por el disminuido partido morado para esa fecha, representó un respiro, la salvación de una inminente debacle en la obra cumbre del Profesor Juan Bosch: El Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

Sí, el joven partido del PLD con las elecciones internas a nivel presidencial más equilibradas, transparentes y limpias entre los competidores que se hayan celebrado en el país, escogieron al jovencito para ese entonces, muy por encima (más del 95%) de dos hombres símbolos del peledeísmo, como fue el caso del licenciado Norge Botello, y el doctor José Joaquín Bidó Medina.

La conclusión es, en el PLD sus organismos actuaron con sapiencia, sabiduría política y movidas por el pragmatismo de la subsistencia, ya que, o competían para obtener parte del poder, y mejor aún si ganaban (como aconteció), o el partido de la estrella amarilla se le iba a ver muy difícil en su credibilidad como proyecto viable, de ahí que afirmamos, Leonel fue un candidato en  las elecciones del año 1996 más por necesidad institucional en el PLD que para el país.

2004

El  PRD y el ingeniero Hipólito Mejía que iniciaron un gobierno muy popular en el año 2000 y todo era a pedir de boca, hasta un poco más allá de su segundo año de gestión, todo se resumía en dos frases; la interna del partido en el poder, “todavía nos queda mucho por hacer”, y la otra frase, a lo externo, para tener encasillados a los peledeístas y sus aspiraciones, les popularizaron el nombre de “los come solo”.

Después del año 2002, en la administración de Hipólito Mejía se comienzan a dar indicios de

incrementos en los precios de los bienes y servicios, en la tasa de cambio del dólar, baja en la producción nacional, y mientras más días y meses pasaban más se iba la situación económica desmejorando.

En fin, se desata el caos en la economía nacional, simbolizado con las quiebras de importantes bancos comerciales, financieras y de microempresas, hasta que la hiperinflación hizo presencia, acompañado de la reducción en los niveles de empleos, por lo cual este gobierno del PRD en los finales de su período (2003-2004), concluyó con un Producto Interno Bruto (PIB) negativo y con una tasa de cambio por las nubes (US$60.00 x RD$1.00), con números records en el país.

Lo descripto en los dos últimos párrafos provocó que, como el gobierno del PLD y Leonel Fernández  salieron bien valorado, con una buena gestión gubernamental en el período anterior al del 2000-2004, es decir, el del 1996-2000, los diferentes sectores del país mayoritariamente lo reclamaron, se convirtió en un candidato por necesidad nacional y por aclamo popular.

Ahí está por segunda ocasión la figura del hombre Leonel Fernández convertida en un aspirante presidencial por necesidad, esta vez, no ya del PLD, si no de la gran mayoría del país. La historia es conocida, una victoria electoral por encima del 57% en el año 2004.

El doctor Leonel Fernández encontró oposición interna en el compañero que lo acompañó en la Vicepresidencia de la República del 1996 al 2000, el doctor Jaime David Fernández Mirabal, ya que todavía el liderazgo de Fernández no estaba consolidado en su partido ni en el país en el 2004, pero fue tan descabellada esa oposición que ahí mismo comenzó a descalabrarse este grupo a lo interno del PLD, que aunque ésta no fue la causa principal de su extinción, pero sí una jugada de inmadurez política que delataba cuál iba a ser su inequívoco final.

2008

Aquí también Leonel Fernández encontró oposición interna, con la diferencia de que esta vez ya era un líder nacional sólido, y a pesar de todo, sus opositores de la casa llegaron al escenario con furia y dispuestos a echar la batalla hasta el final, aunque sin ningún tipo de posibilidades, no importó el arraigo de éstos en las bases del partido ni de que muchos ocupaban puestos importantes en la Administración Pública, aun así perdió el licenciado Danilo Medina, al Estado quien lo enfrenta internamente casi siempre sufre las consecuencias, y cuando no se le puede ganar, el derrotado nunca lo entiende.

Vuelve a repetirse en el 2008, Leonel Fernández era una necesidad, pero esta vez para el continuismo morado, ya que las encuestas decían que él era el único hombre capaz de poder ganarle a la pujante y competitiva candidatura del PRD, representada en el empresario y político, ingeniero Miguel Vargas Maldonado, y así pasó; Leonel volvió a ganar en la primera vuelta, soportado en su popularidad por sus gobiernos bien valorados y acorazados en una maquinaria electoral del PLD implacable, además de muchos aliados a nivel de partidos minoritarios y movimientos de apoyo, abonados con las grasas del poder.

En el período de gobierno 2008-2012 se da el afianzamiento del liderazgo interno, nacional  e internacional del doctor Leonel Fernández, que independientemente de su talento indiscutible y sus buenas gestiones gubernamentales en tres períodos, el estar en el poder fue un punto nodal para convertirse en el líder más definido del país.

 

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