“Leonel, El Líder que Volverá”

Por Ramón Miliano martes 30 de mayo, 2017

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Ramón Miliano Ramón Miliano

Palabras pronunciadas por Ramón Miliano en la puesta en circulación de su libro: “Leonel, El Líder que Volverá”, en la Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2017:

Después de dar los saludos protocolares de rigor, aprovechamos esta ocasión para darle infinitamente las gracias por darme la oportunidad de publicar esta obra en este magno evento internacional, al excelentísimo señor Presidente de la República, Lic. Danilo Medina, a todos los organizadores de esta actividad, muy especialmente al honorable señor Ministro de la Cultura, Don Pedro Vergés, a la Directora de la Feria Internacional del Libro, Ruth Herrera, y a los distinguidos escritores Pedro Antonio Valdés, Valentín Amado e Isabel Florentino y su formidable equipo de trabajo, quienes me han prestado su valiosa colaboración.

Agradezco también infinitamente que me hayan asignado esta fecha, ya que la misma para mí tiene una significación especial: este primero de mayo es el Día Internacional de los Trabajadores, en este mismo mes fue el nacimiento de mi progenitora Doña Antonia, fue el ajusticiamiento del Tirano Trujillo, se celebra el Día de las Madres, y se celebran las elecciones generales donde el pueblo dominicano escoge libremente a sus gobernantes.

Concluida esta breve introducción vamos ahora a empezar diciendo que cuando en el primer gobierno del PLD el Presidente Leonel Fernández tomó la decisión histórica de invitar al país al líder de 1ra. Revolución Cubana, el fallecido Dr. Fidel Castro, al arribar éste al aeropuerto Internacional de Las Américas pronunció éstas memorables palabras: “Estoy aquí y no lo creo”.

Parodiando la célebre frase del fenecido líder revolucionario, yo les voy a decir lo mismo: “Estoy aquí y no lo creo”, e inmediatamente paso a explicarle el porqué de mi sorpresa.

Sucede que hace exactamente 36 años, cuando yo apenas tenía 16 años, solía visitar con mucha frecuencia la Plaza de la Cultura, específicamente la Biblioteca Nacional Don Pedro Henríquez Ureña, donde leía periódicos, revistas, libros y participaba activamente en las actividades culturales y literarias que regularmente celebra éste augusto recinto académico.

En ese entonces era apenas un jovencito que empezaba a vivir lleno de esperanzas e ilusiones que, ni el paso demoledor del tiempo, ni los golpes duros de esta vida han podido marchitarlas, porque una de esas ilusiones era algún día la publicación de mis obras las cuales empecé a escribir a la temprana edad de 12 años y que ahora,  a mis 52 años, es que logro publicar la primera, gracias a dos razones fundamentales: en primer lugar, porque en esta vida nunca me doy por vencido; y en segundo lugar, que cuando escribo y publico mis ideas siempre lo hago para beneficiar a los pueblos y no en el mío propio.

Distinguido público presente, damas y caballeros, deseo manifestarles que éste es un acto poco común en la historia dominicana porque reúne las siguientes características: éste es un acto político, cultural, patriótico, trascendental e histórico.

Deseo que ustedes sepan, asimismo, que en realidad no era a mí que me correspondía escribirle esta obra al Dr. Leonel Fernández, porque de los doce años que gobernó el país yo solamente duré un breve tiempo de cinco meses en el cargo que ocupé, mientras que muchos que siempre se han considerado de ser más políticos e intelectuales que éste humilde servidor se chuparon los 12 años enteritos de su gobierno y hoy en día no quieren dar la cara para defender la figura inmaculada del Dr. Leonel Fernández y enarbolar su magnífica obra de gobierno.

Pero ustedes saben por qué yo escribí esta obra. La escribí para que el Dr. Leonel Fernández tenga muy presente sus reconocidas condiciones de líder nacional e internacional, que todavía le quedan amigos incondicionales que estamos dispuestos a sacrificarnos por su proyecto, que es lo mismo que sacrificarse por la Patria, y me atrevo a asegurar sin temor alguno que la mayoría del pueblo dominicano está esperando pacientemente el año 2020 para escucharlo decir desde los balcones del Capitolio: “¡E’Pa lante que vamos!”.

De acuerdo a la autoridad moral e intelectual que por méritos propios ostento, tengo la obligación de hacerle esta sugerencia: adquieran y lean esta obra que si por casualidad de 1ra. vida no les gusta yo me comprometo formalmente a devolverle su dinero.

Ya para finalizar, me voy a permitir darle este último consejo: nunca se den por vencidos, luchen hasta alcanzar sus metas porque aunque ustedes crean que no la están alcanzando en ese proceso incesante de búsqueda les van a suceder estas dos cosas: a) nuestros esfuerzos nunca son en vano, ya que la cantidad de tiempo y energía invertidos nos crean un espacio de poder que, necesaria u obligatoriamente, desembocarán en el éxito entendido éste como el vehículo para conseguir nuestro crecimiento personal; y b) nuestros amigos se sentirán tan identificados con nuestras luchas que terminarán recordándonos eternamente.

¡Nunca se den por vencidos, sigan luchando hasta el final!

Muchas gracias.

Por Ramón Miliano

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