Leonel, Danilo y la historia II

Por Borja Medina Mateo lunes 10 de junio, 2019

Danilo Medina fue candidato presidencial por el PLD en el año 2000. Su equipo ha atribuido al parco activismo del entonces presidente Leonel Fernández a favor de esa candidatura, haber perdido en esa ocasión.

El Dr. Fernández ha dicho sobre eso, de manera pública y privada, que, “quien no entiende porqué el PLD ganó en el 1996, no entiende porqué perdió en el 2000”, en clara alusión a la participación del Dr. Balaguer en ambos procesos, a favor y en contra, respectivamente.

Sin embargo, hay quienes opinan que se debió a la mala imagen que se difundió por todo el país sobre el PLD en el poder, bajo el mote de “Comesolos”. Otros les achacan a personas del entorno del presidente Fernández haber influido para que éste no propiciará el surgimiento de otro liderazgo, cuando él estaba encarnando el relevo de una generación y así se aseguraba volver en el futuro.

Sobre ese proceso, Danilo ha cuestionado de manera pública que, “solo le dan la candidatura cuando el partido va a perder”.

Pese a esa primera escaramuza, logran regresar a Palacio en el año 2004. La necesidad de volver al poder los mantuvo unidos. Se le reconoce otra vez a Danilo haber sido el armador de la campaña y del gobierno.

No faltaron quienes dijeron que esa unidad se había dado en base a un acuerdo entre Leonel y Danilo. El cual comprendía, supuestamente, que el primero iba en el 2004 y el segundo iba en el 2008. Al parecer, el contexto de tal acuerdo no contaba con la modificación constitucional promovida por el expresidente Hipólito Mejía, solo para permitir su repostulación.

A finales del 2006 comenzaron a soplar vientos de reelección presidencial en Palacio. Danilo renuncia como Secretario de Estado de la Presidencia, bajo el argumento de asegurarse “independencia de pensamiento” para formar su propio proyecto de gobierno. Entonces, se produce otra disputa entre Leonel y Danilo, en la que predominaron las insinuaciones públicas como: “Leonel está subido en un palo encebado”, decía el sector de Danilo.

Los seguidores de Leonel habían identificado a Danilo como quien quería serruchar el palo y se llegó a decir: “El hombre del serrucho tiene los días contados en el PLD”.

Entre muchas otras frases que se podían interpretar como arengas de cada grupo a lo interno del PLD, pero que, en verdad, revestían el carácter personal de la contienda. El cual se manifestó abiertamente cuando Danilo resultó derrotado en las primarias del 2007 y dijo algo parecido a: “Me venció el Estado”.

Hechos recientes

Para el 2011 volvieron a sonar los tambores de guerra. Algunos hablaban de reelección. Otros de que Leonel apoyase una tercera persona; decían que podía ser la entonces Primera Dama, Dra. Margarita Cedeño de Fernández. Se hablaba de todo, menos de que Leonel apoyara a Danilo. Lo mismo que ahora, pero en sentido inverso.

Ocurrió lo esperado por la familia peledeísta. El presidente Leonel Fernández se ubicó en un compromiso histórico, al declinar la posibilidad de modificar la constitución para repostularse y apoyó sin reservas a Danilo Medina cuando salió electo candidato por el Partido de la Liberación Dominicana.

Así lograron retener el poder en el 2012. Ante ese triunfo, Medina dijo: “Gracias al líder y presidente del partido, al compañero Leonel Fernández; porque quiero reconocer aquí que, el compañero Leonel trabajó en esta campaña más que en sus propias campañas. A él le debo que pudiese estructurar la unidad más sólida que partido alguno haya exhibido en una campaña electoral. Gracias por su entrega y dedicación a la conquista de esta victoria”.

Si algún resentimiento hubo de parte de Danilo por el año 2000, si alguna ofensa quedó en Leonel del año 2007: esa situación debió quedar superada en el año 2012 por quien a la sazón era presidente electo. Cuyas palabras, cayeron como un balde de agua fría ante la caldeada lucha de ambos sectores.

Sin embargo, el 19 de abril de 2015, de manera inusual, el comité político del PLD se desdice al votar a favor de una reforma constitucional que tuvo como único propósito habilitar a Danilo Medina, quien argumentaba una alta popularidad para optar por un período consecutivo.

Cada uno buscó la oportunidad de hablar a la nación y dejar clara su postura frente aquel impase. Pero, como en 1994, se idearon un acuerdo que resolvió la crisis y el PLD vuelve a ganar unido en los comicios del 2016, con Danilo Medina como candidato reelecto.

A partir de ahí, los dos grupos se han visto enfrentados otras veces en temas como la ley de partidos, específicamente, en lo relativo a la modalidad de escogencia de candidatos (primarias abiertas o cerradas; constitucionalidades e inconstitucionalidades, etc.). Pero, en esta ocasión, los pronunciamientos de los miembros de esos grupos han sido más personales y ofensivos, sin representar un debate genuino de ideas políticas.

De un lado, se hacen insinuaciones de ambición de poder por parte de quienes quieren volver, y, por otro, se alude a Trujillo y a las dictaduras, en referencia a quienes quieren quedarse a como de lugar.

Mientras eso se procura resolver, la credibilidad en el sistema de partidos y en los políticos se esfuma, pues son constantes los escándalos y los desmanes que llenan de hastío al pueblo dominicano.

Mientras eso se procura resolver, la imagen del PLD y su gobierno se deteriora, pues tienen sometido al país a una tensión inusitada sobre los deseos e intenciones de dos personas, de un mismo partido. Por encima de los anhelos de millones de personas, de un mismo país. En este sentido, la cuestión estriba en que uno está en pleno derecho y otro no.

En fin, lo cierto es que se trata de una competencia por la presidencia de la república. Lo penoso es que se da dentro del partido mejor concebido, el más formado y más preparado; el que más ha aportado a la institucionalidad democrática del país y en todos los ámbitos.

Más lamentable aún, que sea un duelo entre los únicos (del PLD) que han contado con el favor del voto de millones de dominicanos, quienes han propiciado las grandes transformaciones del país en 15 años ininterrumpidos; entre dos compañeros de más de cuatro décadas, que dejan entrever que la lucha no es ni siquiera por el poder, sino, que, por un lado, u otro, se trata del ego. Ya que lo último que ha trascendido es la pregunta: “¿quién ha gobernado más períodos?”.

Finalmente, la historia ponderará como el héroe de esta crisis, a quien sepa lidiar internamente con su espíritu y logre el equilibrio entre sus intereses, la unidad del partido y el bienestar del país. Sea o no el candidato del PLD para el año 2020.

En todo caso, Aristóteles, luminaria de la política universal, ante tal situación, trajera del recuerdo sus esclarecidas palabras que dicen: “Considero más valiente al que conquista sus miedos y deseos, que al que conquista a sus enemigos. Ya que la victoria más dura, es la victoria sobre uno mismo”.

Esa misma victoria dará el pueblo a quien encarne sus aspiraciones hasta el final.

Por Borja Medina Mateo

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