¿Es Leonel el candidato natural del PLD?

Por Rubén Moreta domingo 14 de enero, 2018

Danilo Medina quiere impedir a toda costa el retorno al poder de su compañero de partido Leonel Fernández. En un ejercicio de darwinismo político, el mandante sureño quiso destruirlo, para hundirlo y sacarlo definitivamente de la escena política, pero no pudo. Lo lapidó durante cuatro años seguidos, pero no logró derribarlo.

Medina llegó al extremo de cercenarle a su principal armador, el Secretario de Organización del PLD, Félix Bautista, al someterlo a un empinado suplicio judicial y terminó con  el Quirinazo.  Todos esos esfuerzos fueron inútiles.  No lograron matar al nacido en Villa Juana y que Joaquín Balaguer, líder histórico de la derecha pos trujillista, en 1996 le levantó la mano, traspasándole a él el liderazgo de la histórica derecha conservadora.

El doctor Leonel Fernández representa canónicamente una simbiosis o hibridación del tenue liberalismo, construido en el PLD, fusionado con el conservadurismo dominicano del caudillo Joaquín Balaguer, heredero del neotrujillismo, mérito que obtuvo el hijo de Doña Yolanda cuando en 1996, Balaguer y Bosch les levantaron las manos.

Esta semana que acaba de concluir, patéticamente, hemos observado a dos visires del danilismo apurados en anunciar por sus propios labios, proyectos presidenciales (Andrés Navarro y Gonzalo Castillo). Ambos tienen escasísimas simpatías.

El gobernante nacido en San Juan, ha permitido a estos dos visires, usar cuantos recursos sean necesarios para su proyección, pero ningunos “prenden” en la simpatía popular.

Lo de Gonzalo Castillo es digno de estudio: dirigir un ministerio para el que no tiene perfil profesional; se le ha permitido construir y dirigir un “ejército armado” particular para cuidar las carreteras, con cerca de dos mil hombres; se le transfirió la construcción de todas las escuelas del país; la asistencia y discurso todas las semanas, en las inauguraciones de planteles; la repetición hasta el cansancio de sus discursos en la televisora oficial y una millonaria inversión en publicidad de su institución, enfatizando su figura.

Andrés Navarro no ha sido menos afortunado: un río millonario de publicidad, para tener presencia cada tres minutos en radio y televisión; inflar la nómina de acólitos para su proyecto y pagar cláxones en toda la geografía nacional, inclusive de partidos de oposición (ver reciente artículo de Juan TH titulado Educación y reforma).  Pero el danilismo tiene dificultades para hacer prender estos proyectos de los visires, debido a la fuerza del expresidente Leonel Fernández.

Al interior del PLD hay un sentimiento de malestar, debido a los golpes que recibió su líder real Leonel Fernández. Hay una sensación cuasi generalizada de que Leonel no merecía esos golpes de parte de Danilo Medina y su entorno.

La relección de Danilo Medina luce liquidada, sin oportunidad de fructificar, porque Leonel Fernández está decidido a retomar unas aspiraciones que podrían conducirlo inexorablemente a la casona de la calle Doctor Delgado, a juzgar por la debilidad de la oposición, que no ha podido construir una opción contendora o un discurso atractivo que detenga la continuidad del partido violeta en el mando político.

*El autor es profesor UASD.

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