Latinobaromentro 2017: un llamado de atención entre lo económico  y lo político

Por Pablo Vicente miércoles 6 de diciembre, 2017

Según el Latinobarómetro una prestigiosa encuesta regional  en la que se analiza 18 países latinoamericanos y en la que se aplicaron 20.200 entrevistas cara a cara entre el 22 de junio y el 28 de agosto 2017, se destaca que el apoyo a la democracia ha vuelto a caer pese a la mejoría en el plano económico, es decir  se ha reducido la confianza de los latinoamericanos en la democracia, pero ha aumentado el apoyo a la economía.

A pesar de que la democracia no es perfecta es preferible a cualquier tipo de gobierno y la encuesta así los confirma. La democracia se fortalece con más democracia.

La mayoría de los latinoamericanos creen que la democracia es el mejor sistema de gobierno, pero muestra una alta insatisfacción sobre su funcionamiento actual y desaprueba la gestión de los gobiernos de la región, según los resultados del Latinobarómetro 2017, de lo que se trata es de que la democracia no es solo ir a la urna cada dos o cuatro años, la democracia es muchos más que eso, por eso el bajo nivel de satisfacción que refleja la encuesta en cuestión.

Tan solo un 5 % de los encuestados considera que en su país hay “democracia plena” y sólo un tercio se mostró satisfecho con el funcionamiento de la democracia, en tanto que un 75 % considera que su nación está gobernada por unos cuantos grupos poderosos en beneficio propio, este dato no es nuevo, ya otros estudios así lo confirman, 17 de los 18 países encuestados por Latinobarómetro, más del 50% de la ciudadanía piensa de esta forma, por lo que es necesario un llamado de atención a la democracia de la región y a las forma de represión y gestión del interés público, mientras unos pocos permanecen alegres, sumamente contentos con la vigente democracia, la mayoría de nuestro pueblo se mantiene aislado y la brecha entre ricos y pobres es cada vez mayor.

Por otro lado, el estudio revela un alto nivel de desconfianza en las instituciones. La confianza muestra en 2017 un retroceso en todos los casos, aunque llega a extremos de apenas el 15 % en el caso de los partidos políticos, mientras que el mayor nivel de confianza es para la Iglesia (65 %). Los partidos político, como casi siempre están en sus niveles más bajos, no existe una vinculación entre partido y sociedad, el único hilo conductor es el electoral sobre todo en proceso de campaña política, donde al ciudadano en la mayoría de los casos se le usa para desarrollar actividades políticas y una vez en la toma del poder se desvinculan de lo que es el partido y la sociedad, por eso no es casual el nivel de desconfianza que existe por el actual sistema de partido lo que tiene que ser objeto de análisis por la clase política actual.

En cuanto a la economía, los resultados son dispares: un 54 % afirma que su ingreso le alcanza para cubrir sus necesidades, un 24 % admite que no tiene suficiente comida para alimentarse, un 41 % está preocupado ante la posibilidad de quedar desempleado y sólo un 25 % considera que su país está progresando económicamente. Pese a todo esto, un 47 % confía en que la situación económica de su familia mejorará en 2018.

La crisis económica, los escándalos de corrupción y la insatisfacción con los servicios públicos están causando estragos en la opinión que los latinoamericanos tienen de la democracia, un régimen que se ha consolidado prácticamente en toda la región pero cuyo ejercicio no acaba de satisfacer a los ciudadanos.

Sólo en tres países están satisfechos con su democracia: Uruguay (57%), Nicaragua (52%) y Ecuador (51%). Argentina se encuentra quinta después de Costa Rica, con un 38%. Pero “vistos en conjunto, los indicadores revelan el deterioro sistemático y creciente de la democracia de la región. Los gobiernos sufren la misma suerte, cada año los latinoamericanos los aprueban menos. Lo que hoy es el promedio antes era el mínimo. No se observan indicadores de consolidación, sino, acaso, indicadores de des-consolidación”, advierte el Latinobarómetro 2017.

En el análisis de los datos se concluye que la sociedad ha cambiado. “Lo que 5 años atrás era tolerable, hoy no lo es. Las personas aspiran, sobre todo, a que haya soluciones concretas para problemas concretos, y que se apliquen de inmediato porque no está dispuesta a esperar las soluciones prometidas para pasado mañana”.

El Latinobarómetro analiza la situación país por país, y ahí detecta que ningún presidente está fuerte en la región, lo que coincide con esa caída del nivel de apoyo a la democracia y esa decepción generalizada. “Se podría decir que ningún mandatario latinoamericano cuenta hoy con capital político acumulado. En 2009 había 6 presidentes con sobre el 70% de aprobación y sólo 2 con menos de un tercio. Hoy en promedio, desde 2010 la aprobación de los gobiernos de la región ha bajado del 60% al 38%, una pérdida de 22 puntos porcentuales.

La conclusión del estudio es que hay “una disociación entre dos mundos, el mundo de la economía, y el mundo del poder político”. “La economía va bien para un lado y la democracia va para otro. No hay relación entre ellas, porque si bien hay una mitad de la población que se benefició, hay otra que está solamente observando. Urge una vinculación tendente al fortalecimiento democrático y al establecimiento de políticas públicas que garanticen los derechos, sobre la base del bien común.

Pablo Vicente es Presidente de la Fundación Justicia Y Desarrollo Local FUJUDEL y de la Red Latinoamericana Para El Desarrollo Democrático REDLADD

 

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