Las Versiones de Jorge Mera son Incoherentes

Por Francisco Rafael Guzmán lunes 30 de septiembre, 2019

La Junta Central Electoral quiere tener un control muy grande de los partidos políticos, lo cual es contrario a lo que debe ser una democracia auténtica. En su afán de tener un poder de decisiones muy grande en la organización del sistema político, como si fuera un suprapoder por encima de otros poderes del Estado, la  JCE quiere tener un control de las primarias de los partidos y vigilar de cerca las mismas, llegando incluso a organizar estas, cuando en realidad son eventos internos de las organizaciones políticas en los que el organismo electoral no debería intervenir ni tener ninguna participación en la organización de los mismos. Lo que si trae como consecuencia tal interferencia del organismo electoral es que su presupuesto sea más grande y también los gastos en la realización de los certámenes electorales.

Ciertamente que es un asunto del PLD lo de sus primarias, pero es que no ha sido visto así por la Junta Central Electoral, la cual ha metido las narices en los asuntos internos de los partidos políticos. Es la Junta Central Electoral la que está organizando las primarias simultáneas de dos partidos políticos. Esto no debería ocurrir así, si de una  democracia auténtica  se trata, porque eso es un asunto interno de cada partido, en lo cual la JCE no debería tener ningún tipo de intromisión.

Yerra Orlando Jorge Mera cuando dice que lo del conteo manual o no es un asunto del PLD, bueno es un asunto del PLD en lo que el máximo organismo electoral está interviniendo y no debe corresponderle intervenir. De manera que es capcioso lo que JCE decide y es capciosa la declaración de Jorge Mera, ambas se prestan a una interpretación de que puede perjudicar a un sector o candidato dentro de un partido y favorecer a otro de ese partido, lo que puede favorecer a su vez a otro partido.

Aparentemente, el sistema de voto automatizado es muy costoso y esto puede despertar suspicacia hacia el modo o la manera en que la Junta Central Electoral viene jugando su rol o papel, en lo que a la organización de las elecciones en  República Dominicana y en la preparación de todo el escenario previo del certamen electoral en nuestro país.

Es cierto que el PRM es un partido diferente al PLD, porque es una asociación política diferente a la del PLD, pero lo que puede perjudicar a un precandidato de este puede perjudicar a toda su estructura partidaria, ya que dicho partido podría no resultar favorecido con el voto mayoritario de los electores.

Esto podría facilitar el triunfo del PRM, con un candidato que es representante del sector empresarial que -al igual que como en los gobiernos del PLD- podría favorecer la maceración y explotación de los trabajadores asalariados hasta por debajo del límite mínimo del valor de su fuerza de trabajo. Amplios sectores de las capas medias y de la pequeña burguesía casi seguro se empobrecerían en un gobierno del PRM, lo que no pasaría con la burguesía propietaria de empresas de servicios, como viene ocurriendo en los gobiernos del PLD. Es muy posible que un poder extranjero esté interesado en el triunfo del PRM.

Jorge Mera sabe que, en un eventual gobierno de su partido, los trabajadores asalariados (los proletarios que venden su fuerza de trabajo por un salario, el que a veces no les permite consumir las calorías suficientes para vivir normalmente, cayendo en este caso en la indigencia) no van a vivir en una situación de bienestar.

De la misma manera sabe que amplios sectores de las capas medias lo que pueden es empobrecerse, en un eventual gobierno del PRM. Casi seguro se seguirán extinguiendo muchos pequeños y medianos propietarios, especialmente los artesanos, los cuales son pocos los quedan (casi no hay sastres, zapateros, etc.).

En el discurso de campaña de Danilo Medina de su primer período, este hablo de la desaparición de las fábricas de calzados (no necesariamente artesanales), dando a entender que estaba interesado en la recuperación de esa industria. Eso no se ha visto resurgir al día de hoy, nadie espere que en un nuevo gobierno del PLD o en uno del PRM vuelvan a aparecer  fábricas de calzado y de confecciones, como se veían en los años 70 y principios de los ochenta.

 

Por Francisco Rafael Guzmán F.

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