Las vacilaciones del Gobierno de cambio

Por Jacoba Hasbun martes 12 de enero, 2021

Las vacilaciones en las tomas decisiones del gobierno y los cambios continuos de las disposiciones dadas, provocan confusiones e interpretaciones erróneas, causados talvez por la sobrecarga de información, las cuales están debilitando el poder de la comunicación . Creemos en las buenas intenciones del presidente Abinader, pero su estilo de gobernar denota que es proclive a ceder a presiones externas.

Debido a la incertidumbre de los escenarios que estamos viviendo, la toma de decisiones tiene que estar bien sustentadas, porque la inconstancia de ellas, puede aumentar el desconcierto y conducir al incumplimiento, por lo que lo fundamental es disponer de toda la información posible, evaluarlas dentro del contexto de los diferentes escenarios de los extractos sociales, ponderar todas las opciones y variables, con el fin de evaluar los beneficios y riesgos de las diferentes alternativas de cada grupo social, sobre todo valorar si esta aporta un beneficio común y no particular.

Ha quedado en evidencia de que, el hecho de reducir las horas del toque de queda, produjo un efecto contrario al objetivo, la intención fue buena, pero el resultado fue adverso, puesto que, a menor horas de circulación, mayor concentración en los lugares públicos, eso quedó demostrado en el congestionamiento de las paradas del tren , de los autobuses, en el taponamiento del tránsito, y en las aglomeraciones en los lugares de servicios públicos, tales como supermercados, farmacias, tiendas, entre otros, no había forma posible de guardar el distanciamiento social.

Otra decisión inesperada fue, la de aplicar las nuevas medidas víspera del 31 de diciembre, fecha de mucho significado para el dominicano, así como la de aplicar la extensión del horario de la circulación vehicular el día 2 de enero del 2021 hasta las 5 PM exclusivamente a todas las personas que mostraran sus comprobantes de que estuvieron alojados en los hoteles, en detrimento de aquellos que fueron a sus pueblos a pasar el año nuevo en familia, que tuvieron que regresar antes del mediodía. ¿Cuál fue el criterio de equidad de esa medida? ¿En que afectaba al sector hotelero que esa medida fuera general?

De todas las medidas tomadas las más sorprendentes de todas, fueron los cierres de los parques, iglesias y templos, pareciera que los que deciden el destino de los dominicanos, viven dentro de una burbuja y no se están dando cuenta de lo que está sucediendo en este país, aquí la clase humilde está al límite de su resistencia. Los parques, representan el único paliativo para su esparcimiento y es poco probable que los parques, debido a sus grandes extensiones, puedan estar tan aglomerados que no se pueda guardar el distanciamiento social.

Respecto a las iglesias y templos, la decisión de cerrarlos por completo y luego autorizar su apertura con limitaciones de hasta de 3 veces en semana, en contraposición de otros lugares de servicios públicos más propensos a la contaminación, cuya disposición de apertura es ilimitada siempre y cuando se cumpla con el horario del toque de queda, no deja la duda de la ligereza con que se tomaron las precitadas medidas.

El rol que han desempeñado las iglesias en la historia de la humanidad es incuestionable y cuando el ser humano pierde la noción de todo y cuando la sociedad se desalienta, ahí es cuando el sentido religioso se valoriza, es en esa conjunción que nace la esperanza.

Es indudable cuando observamos todo lo que acontece en el escenario mundial, que estamos respondiendo a las políticas universales para combatir el COVID-19, sin detenernos a pensar si son las apropiadas para nosotros, si son adaptables políticas de países de primer mundo a países subdesarrollados.

Sin darnos cuenta nos están conduciendo donde las grandes potencias quieren, nos han despojado del discernimiento para enfrentar esta crisis a nuestros propios criterios, asumimos todo lo que se viene escuchando y las recomendaciones uniformes en todo el mundo y sin conocer lo que persigue la política universal con el encierro ¿ protección o mutilación del ser humano? ¿estamos accediendo al objetivo de la agenda global?, la realidad es que somos un país con muchas limitaciones, que se está resquebrajando ante los ojos de todos y que estamos postrados, en modo de sumisión, aceptando todo lo que se nos impone y viendo el colapso llegar como en cámara lenta.

El rompecabezas de esta enfermedad tienen piezas sueltas que aún no se encuentran, y aunque no vamos a abordar ese tema en estos momentos, solo les dejo la reflexión de que según las estadísticas del Índice de Mortalidad de los mayores brotes virales en el mundo en los últimos 50 años actualizado a enero 2020, se le atribuye al SARS en el 2002 un índice de mortalidad de un 9.6%, al MERS en el 2013 un índice de 34.4% y a la Gripe Aviar en el 2013 un índice de 39.3% contra el Covid-19 actual con un índice de un 2.2% y que la propia Organización Mundial de la Salud, OMS, ha dicho que las enfermedades no transmisibles provocan la muerte a 41 millones de personas cada año, lo que equivale al 71% de las defunciones que se producen en el mundo.

Por estas razones y muchas más, tenemos que estar vigilantes de los acontecimientos que nos rodean, porque nunca antes en la historia de la humanidad se había tratado una pandemia a nivel global, donde se controlan a las multitudes y a todas las naciones, llegando incluso, a un autoritarismo y a una arbitrariedad insospechados contra los ciudadanos del mundo.

Por lo que es tiempo de sopesar las implicaciones del encierro forzoso, sobre todo para los hogares pobres, los cuales viven en condiciones de hacinamiento, sin ningún tipo de esparcimiento, ni de alicientes, sin alimentos, sin medicinas, sin trabajo y sin luz en muchos casos.

En un escenario así, no hay dudas de que el encierro puede aumentar el riesgo de un deterioro de la salud física y mental. Se ha demostrado que el encierro involuntario absorbe la capacidad de reflexión del ser humano, es un espacio constituido por el temor, cuyo principio es la incertidumbre. Cuando al ser humano se le despoja de su libertad, de las integraciones sociales, de su vínculo con el trabajo, si ha perdido su fuente de ingresos, experimentan ataques de ansiedad, y cambios de conducta, como la violencia doméstica, agresividad, depresiones, desalientos y hasta suicidios.

Las autoridades tienen hoy el desafío de encontrar el balance entre evitar el mayor contagio posible con la menor medida de restricción, y uno de esos medios es la información que, hasta el momento, no se ha recibido de parte de las autoridades. El departamento de Comunicación de la Presidencia debería enfocar la publicidad en concientizar a la población de cómo cuidarse, de cómo fortalecer su sistema inmunológico para combatir la enfermedad.

Respecto a las intenciones de las autoridades de controlar la prensa, es inaudito que un gobierno que promueve, la transparencia, el pluralismo, la diversidad, la participación, la rendición de cuentas y la eficiencia administrativa de todos los órganos del estado, como sus postulados más importantes, limiten el acceso a la prensa.

Hay ciertos indicios que muestran que no hay libre acceso a la prensa. En un trabajo para los fines, realizado con la participación de 32 periodistas promovido por un diario local con 32, mostraron que los periodistas que trabajan en la prensa escrita y televisa, que cubren las actividades del gobierno afirman que les resulta difícil que se les concedan las entrevistas y que cuando solicitan datos por las oficinas de acceso a la información pública, reciben respuestas incompletas, de igual modo el gabinete de Salud, que coordina la vicepresidenta de la República Raquel Peña, desautorizo a cualquier funcionario que no forme parte de dicho órgano a ofrecer informaciones respecto a la situación del COVID-19 a nivel local, a su vez la directora general de Comunicaciones y portavoz de la Presidencia, Milagros Germán, pidió a los medios de comunicación ofrecer “solo información oficial” sobre el COVID-19 para evitar desinformar a la población.

Asimismo, rechazaron la celebración de ruedas de prensa sin permitir preguntas en el supuesto de que el funcionario no puede ser confrontado, siendo precisamente la confrontación la mejor vía para la transparentar la función gubernamental. Nunca faltan funcionarios que prefieren el silencio antes que el debate abierto sobre la gestión pública, muchas veces es por inseguridad y otras veces porque están cumpliendo instrucciones.

No hay libertad de expresión cuando el poder traza la línea que marca el límite de la permisividad en la prensa, establece las reglas del juego y se ocupa directamente de su estricto cumplimiento, en tal situación, la prensa, deja de ser un contrapoder para convertirse en apéndice del poder y abandonando su espíritu fiscalizador y crítico, se reduce a cumplir la función de propagandista del régimen. Estoy consciente que es muy poco tiempo para reacondicionar las funciones y establecer los límites del tren gubernamental y que hay mucha falta de experiencia en algunos funcionarios y esto está afectando la nueva gestión, más sin embargo creemos que el presidente Abinader hará todo a su alcance para corregir ese sesgo.

Desde siempre ha existido un estilo seductor del gobierno con la prensa, con el interés de crear una prensa amiga, tolerante comprensiva, ojalá esa práctica quede en el pasado, aun cuando por estos indicios entendemos que es muy probable que persista. Es un deber del Estado respetar a la prensa y estimular su autonomía funcional; porque si en el pasado algunos sucumbieron a la corrupción del Estado, otros, que son los más, se aferraron a su independencia y optaron y siguen fieles a su condición de comunicadores de la verdad y vigilantes de la gestión pública.

La sociedad civil y la Prensa son la contraloría social de la Nación, puesto que, son los fiscalizadores de las políticas públicas y son los garantes de las libertades ciudadanas y de la democracia, sobre todo en un país donde no existen independencia de los poderes del Estado.

Existen otros asuntos, que no guardan coherencias con el discurso del presidente Abinader sobre la racionalización del gasto y que lo vamos a tocar someramente y son los siguientes:
El excesivo gasto en publicidad, innecesaria en el mundo globalizado de hoy, donde la información llega a todo el mundo en tiempo real. El mismo presidente utiliza todas las plataformas digitales para su comunicación, desde los nombramientos hasta los decretos.

Los gastos en ayudas económicas a los pobres, ¿Cómo se mide esa línea de la pobreza o como se comprueba? ¿Quiénes elaboran la lista de los beneficiados? ¿se disminuye el índice de pobreza con estas ayudas? ¿Es esa la vía de eliminar la pobreza? No sería más conveniente hacer programas de capacitación y proveerlos de lo necesario para que sean autosuficientes.

El gasto de incluir en el seguro Premium del Servicio Nacional de Salud, SENASA, a 39,000 miembros de la Policía Nacional, cuyo costo será asumido por el Estado y pagado por la cuenta corriente de Estado capitalizada básicamente por los impuestos de todos los ciudadanos. ¿es esa medida equitativa para los demás organismos del Estado?

La mera intención de escribir este artículo es de ser la voz de muchos ciudadanos que a través de muchas vías y manifestaciones sufren el desconcierto y aspiran a vivir en un ambiente equitativo y ser parte de un estado de derechos que garantice la doble dimensión de los derechos civiles y políticos, por una parte, y los derechos económicos, sociales y culturales, por otra parte y sobre todo deseamos que sobre ese marco ético se construya la zapata donde se diseñen las políticas de desarrollo sostenibles para los dominicanos. Ese es el Gobierno de Cambio que esperamos.

Por Jacoba Hasbún

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