Las normas penales surgen de valoraciones culturales

Por Gregory Castellanos Ruano viernes 8 de mayo, 2020

Todo individuo o persona valora y ello lleva a que toda sociedad de individuos o personas valore. Esa valoración lleva a clasificar lo que se valora, todo lo que se valora. Esa valoración de la sociedad forma parte de la cultura de esa sociedad.

Esa valoración respecto de algún punto específico puede ser de alta apreciación y, por ende, puede llevar a la necesidad de proteger con una sanción drástica, es decir, con una sanción penal lo valorado; de ahí que esa sociedad normativice, conforme a un procedimiento institucional de formalizar, esto es, convierta en norma penal o tipo penal la forma específica en que se lesione o ponga en peligro eso que así ha devenido en un bien jurídico-penal.

Esa normativización de esa valoración puede ser mantenida en el tiempo en la medida en que esa valoración se mantenga en la consciencia de la sociedad.

Hay valoraciones que se mantienen en forma transhistórica: la concerniente a la necesidad de proteger la vida humana y de punir el atentado a la misma (y que obedece al sentimiento de piedad en Garófalo); igualmente la concerniente a la necesidad de que cada integrante se desenvuelva en el seno social respetando el sentimiento de probidad (también aludido por Garófalo).

En el seno de la vida social surgen muchas otras valoraciones.

Así, se puede hablar del nacimiento a la vida de una valoración, al desarrollo y extensión de esa valoración y a que esa valoración posteriormente eleve lo valorado a la categoría de bien jurídico penalmente protegido; igualmente se asiste, en algún momento histórico, a la contemplación de ver cómo la sociedad deja de tener esa valoración y ello origina el que, igualmente a través del procedimiento institucional correspondiente, esa sociedad desnormativice esa valoración, es decir, derogue la norma producto de esa valoración que había elevado lo valorado a la categoría de bien jurídico penalmente protegido.

Cada sociedad tiene su cultura y esas valoraciones y los cambios respecto de esas valoraciones integran esa cultura de esa sociedad y se producen dichas valoraciones y dichos cambios respecto de dichas valoraciones en el seno de dicha cultura de esa sociedad y esos cambios culturales son los que generan y producen esos cambios normativos.

Una valoración específica normativizada puede permanecer `poco tiempo` a consecuencia de considerar la sociedad que se equivocó por alguna razón específica y que no es necesaria dicha normatización porque obedeció a una valoración de dicho cuño equivocado (equivocado por equívoco en el sentido literal del término o por innecesariedad o inutilidad o por injusto: retengamos estas causales para no repetirlas en todo lo que sigue más adelante).

Igualmente una valoración específica normativizada puede permanecer `un tiempo más o menos apreciable` y luego igualmente puede considerar la sociedad que se equivocó por alguna razón específica y que no es necesaria dicha normatización porque obedeció a una valoración de dicho cuño equivocado.

Igualmente una valoración específica normativizada puede permanecer `mucho tiempo` y llegado un momento histórico específico igualmente puede considerar la sociedad que se equivocó por alguna razón específica y que no es necesaria dicha normatización porque obedeció a una valoración de dicho cuño equivocado.

También igualmente una valoración específica normativizada puede permanecer `muchísimo tiempo` y llegado un momento histórico específico igualmente puede considerar la sociedad que se equivocó por alguna razón específica y que no es necesaria dicha normatización porque obedeció a una valoración de dicho cuño equivocado.

Lo que todo esto traduce es que las disposiciones penales son el reflejo de valoraciones culturales que surgen en una sociedad asentada en un territorio y que al cambiar esas valoraciones culturales de esa sociedad se producen en esta los consiguientes cambios en las normas penales.

Por Lic. Gregory Castellanos Ruano

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