Las investigaciones absurdas y la ley de Poe

Por Alcides Pimentel Paulino martes 8 de octubre, 2019

En la actualidad, muchas personas deciden, deliberadamente, no analizar la información para sentirse seguros de sus argumentos. El “ignorante inconsciente” es aquel que cree saber sobre un tema, y opta por reafirmarse en sus carencias, ya sea porque sus conocimientos se han quedado anclados en el pasado o porque no quiere cambiar su ideología. Lo más habitual es que se amparen en datos falsos que se ajustan a su verdad y se apoya en muchos otros que piensan como ellos.

Se trata de cambiar las reglas clásicas de la información sometiéndolas al simplismo del relativismo. En la época de la posverdad (fake news) se minusvaloran los títulos universitarios y se equiparan a otros títulos informales. En la era de la sobreinformación y de la Ciencia, aprender a distinguir lo verdadero de lo falso, la verdad de la mentira, requiere esfuerzo y tiempo, algo que cada vez nos cuesta más. La manera de funcionar de las redes sociales y los algoritmos que las rigen provocan un círculo vicioso que refuerza lo que queremos escuchar y difuminan las opiniones contrarias.

Este fenómeno está relacionado con la desconocida Ley Poe. Dicha ley fue inventada por Natham Poe en el 2005. Es un aforismo surgido de Internet, según el cual, en la ausencia de un guiño o indicación que lo aclare, es difícil o imposible distinguir entre una postura ideológica extrema y la parodia de esa misma postura cuando se argumenta en foros de Internet. Esto quiere decir que la cantidad de energía necesaria para desmentir una tontería es superior a lo que cuesta decirla. Aforismo procede del griego y significa “definir“. Es una declaración u oración que pretende expresar un principio de manera coherente y en apariencia definitiva.

Todos conocemos la seriedad de los premios Nobel que se entregan a las mejores investigaciones científicas. Existen también los premios que se entregan a las peores investigaciones del año. Son los famosos anti Nobel, más conocidos como premios Ig Nobel. Se trata de un certamen creado por la revista Annals of Improbable Reserach. Son investigaciones divertidas y absurdas, pero reales, y que pueden terminar teniendo algún beneficio para la humanidad.

Es algo así como un certamen en donde se entregan premios a “científicos locos“. Se creía que el nombre de los premios procedía del hermano ficticio de Alfred Nobel, Ignatius Nobel, pero lo más probable es que proceda de la palabra “ignorable“, que quiere decir “bajeza, vileza o mezquindad”. Los premios datan de 1991.

Aunque los premios sean humorísticos, el fondo del asunto es serio, porque suelen tener una parte inteligente, basada en el método científico de prueba y error. Según sus organizadores, se trata de hacer llegar la Ciencia al gran público a través del humor. La entrega de estos premios se realiza en la Universidad de Harvard en Cambridge (EE.UU).

Andrey Gueim ganó el Ig Nobel de física del 2000, pero luego ganó el Nobel real por sus trabajos sobre el grafeno. En 1995, Robert May de Oxford, asesor del gobierno británico, pidió a los organizadores del premio, que no nominaran a los científicos británicos, ya que eso les ridiculizaba, cuando estaban haciendo verdaderos experimentos científicos.

El problema es que investigaciones absurdas pueden conducir a descubrimientos importantes. En el 2006, por ejemplo, un estudio demostró que el mosquito que transmite la malaria, el anopheles gambiae se siente igual de atraído por el queso limburguer que por el olor de los pies humanos. Después de eso, este queso se colocaba en lugares estratégicos en muchos países africanos.

¿Qué día de la semana las personas se sienten mejor?. ¿Hacer la cama es malo para la salud?. ¿El arma militar gay?. ¿Las orejas crecen toda la vida como las uñas o el pelo?. ¿Un café marcha atrás?. ¿El queso es desagradable?.

Existen cuatro tipos de investigaciones: las obvias, las cómicas, las aclarativas y las inútiles.

Las investigaciones obvias son una pérdida de tiempo. El británico James Heathcote, ganó el premio de anatomía respondiendo a una reflexión extraña. Descubrió que las orejas crecen a lo largo de la vida, a un ritmo de 0,22 mm al año. No afirmó que el pelo o las uñas siguen creciendo hasta después de muertos.

El coreano Jiwon Han ganó el premio en el 2012, en dinámica de fluidos, por analizar qué ocurre en una taza de café cuando una persona camina marcha atrás. Según sus conclusiones, esta bebida tiende a derramarse menos que si el individuo camina hacia adelante. Especifica que cuando se camina hacia atrás, aumentan la probabilidad de tropezar con una piedra o  toparse con alquien. Hacía falta perder el tiempo para llegar a esta conclusión. ¡¡Si Leonardo da Vinci levantara la cabeza!!

Algunas investigaciones se pueden considerar aclarativas. Aquí podemos situar la “regla de los cinco segundos”. Esta regla afirma que la comida cuando cae al suelo no se contamina si se recoge dentro de esos cinco segundos. Un tal Jillian Clarke, investigó la validez científica de esta regla.

Demostró que las bacterias pasan al alimento con tanta rapidez que la regla es falsa, ya que el contagio depende de lo sucio que esté el suelo. En la categoría de nutrición, un equipo africano calculó que la ingesta calórica de una dieta de canibalismo humano es más baja en calorías que una dieta de carne animal. Que no cunda el pánico. Para tal demostración no se zamparon a nadie de la tribu, sino que se realizó un estudio sobre el paleolítico.

En el apartado de economía, el premio recaló en una laboriosa investigación sobre la satisfacción o el grado de placer que causa en los empleados utilizar muñecos de vudú para vengarse del jefe. Después de toda la insistencia de nuestros padres en que hiciéramos la cama de pequeños, ahora resulta que un estudio ha demostrado que hacer la cama es malo para la salud. Según unos científicos de la Universidad de Kingston, tender la cama solo sirve para crear un caldo de cultivo para la proliferación de ácaros.

Afirman que dejar la habitación bien ventilada es suficiente para evitar estos animalillos indeseables. Por más estudios rigurosos que se hagan sobre el tema, Yo, personalmente, seguiré haciendo la cama por estética y porque un cierto orden siempre se agradece en la vida. El caos nos haría perder más tiempo que la organización. No hace falta perder el tiempo para saber que las personas se sienten mejor el viernes por la noche que el domingo por la tarde, y que el peor día de la semana es el lunes. El caso es que el estudio existe y lo publicó la revista Journal of  Social and Clinical Psychology.

Uno de los estudios científicos más curiosos lo realizó un grupo de investigadores franceses y británicos sobre el queso. El equipo de investigadores descubrió que el queso (fromage-Cheese) es uno de los alimentos que más disgusta a los paladares. ¿Por qué razón tanta gente afirma que le gusta el queso? Por cierto, el queso no le gusta tanto a los ratones como nos dicen en los dibujos animados. Para tal descubrimiento, los investigadores han utilizado una técnica de escaneo cerebral para medir el grado de disgusto que el queso es capaz de producir en el ser humano.

Según dice un estudio, cuando te encuestras en una situación límite o estresante la mejor solución es tirarse un pedo. Si, pederse. Esto afirma un estudio publicado en la revista de Psicología Analítica de Estados Unidos de 1996. Según ellos, se trata de un mecanismo de defensa. No creo que sea la mejor idea para ligar (seducir a una chica) o intentar conseguir un trabajo. Se trata de eliminar los gases del sistema digestivo para generar relax en el sistema nervioso central, lo que genera un bienestar inmediato. En mi opinión, te quedas más quieto porque todo el que está al lado se va.

¿Por qué el cerebro humano reconoce la cara de Jesucristo en una tostada? Muchos estudios nos hacen reír en un primer momento, pero luego nos hacen pensar. Nuestro cerebro tiene una capacidad asombrosa de reconocer rostos. Solo hace falta una pequeña similitud con un rasgo facial para que nuestro cerebro empiece a buscar parecidos. Cuando en una película, nos dicen que dos actores, son padre o madre e hijo/a, incoscientemente comenzamos a buscar parecidos físicos, cuando en la vida real esas dos personas no tienen nada que ver. Algo parecido a lo que ocurre con las formas de las nubes. Este descubrimiento de Jiangang Liu y sus colaboradores de la Universidad de Toronto, nos aclara el fenómeno de las paraidolias.

A un tal Jaroslav Flegr se le ocurrió investigar si era peligroso para la salud mental de las personas tener un gato de mascota. No se rían todavía. Al parecer, los gatos tienen un parasito llamado Toxoplasmosis que vive en los excrementos del felino. El contagio se produce cuando estos animales muerden a sus dueños cuando están depresivos. Se cree que este parasito altera nuestras neoroconexiones, lo que puede provocar esquizofrenia y conductas suicidas. Le dieron el premio de Salud Pública por este trascendental descubrimiento para la humanidad.

Hacia el 2008, científicos de la Universidad Lund (Suecia), publicaron un estudio en el que relacionaban el consumo de café con los genes relacionados con el cáncer de mama. El estudio hablaba de “reducir” el riesgo de cáncer de mama. Observaron que los pacientes voluntarios que bebían tres o más tazas de café a diario, tenían menor tamaño de pecho que los que bebían poco o nada. El asunto derivó en una leyenda urbana a través de las redes sociales, que afirmaban que beber café reducía el tamaño de los pechos de las mujeres. En realidad, el estudio no decía eso, pero todavía existen personas inocentes que creen en ello.

Un año después, el premio de matemáticas fue para Elisabeth Oberzaucher y Karl Grammer, por intentar usar técnicas matemáticas para determinar si era posible, y cómo, que Ismail de Marruecos, alias “el sultán sangriento” engendrara 888 niños entre los años 1697 y 1727. ¿Era posible esta proeza cuando no existía viagra, ni inseminación artificial, en solo 30 años? Si cada año tiene 365 días, en esos 30 años, habría podido tener 10.950 hijos. Matemáticamente es posible, pero todo parece indicar que es mentira, que todo era un montaje para reforzar su virilidad. Según los documentos de la época, tenía 4 esposas y más de 500 concubinas. Simulaciones sugieren que Ismail debía tener relaciones sexuales entre 0,83 y 1,43 veces por día. ¿Es que este hombre no enfermaba y siempre tenía ganas de sexo?

En la edición del 2004, el premio de Medicina se lo llevó, con total merecimiento, Steven Stack, de la Universidad Estatal de Wayne (Michigan) y Jamen Gundlach de la Universidad de Auburn (Alabama) por un estudio titulado “Los efectos de la música country en el suicidio”. Sostienen que este estilo musical es deprimente y que suele tratar temas frecuentes en los suicidas como el desamor, el fracaso laboral, el alcoholismo o la drogadicción. Algunos aficionados a este género musical de la América profunda amenazaron de muerte a los autores del estudio. Menos mal que no conocían el fado, la bachata o el cante jondo.

Existe un estudio que asegura que utilizar lenguaje soez alivia el dolor, sobre todo cuando conducimos. Esto quiere decir que te desahogas y te sientes mejor, siempre y cuando el otro no te conteste y se inicie un conflicto.

Existen investigaciones que provocan risa, son las que se pueden catalogar como cómicas. En 1992, un grupo de boys scouts franceses, limpiadores de grafitis, obtuvieron el premio por borrar pinturas rupestres de la cueva de Mayriere. En 1993, un tal Robert Faid, de Carolina del Sur calculó la probabilidad exacta de que Mijail Gorbachov fuera el Anticristo. En Antropología, un estudio demostró que en los zoológicos los chimpancés imitan a los visitantes humanos con tanta frecuencia como los humanos les imitan a ellos. En 1994, el Laboratorio de la Fuerza Aérea de Wright Patterson (Ohio) se gastó 7 millones de dólares en el estudio y la fabricación de una bomba militar que provocara que el enemigo se convirtiera en gay. Si, han leído bien. Una bomba que provocara que el adversario se convirtiera en homosexual al ser detonada. Según el estudio, esto minaría la moral y la disciplina del enemigo. El estudio no especificaba que ocurría si el soldado enemigo ya era gay. Debemos suponer que se haría más gay o se haría heterosexual.

En la edición del 2018 de los Ig Nobel, uno de los premios recayó en un invento español, el “Baby pod“, un auricular intravaginal que sirve para estimular con música a los fetos. Imaginemos que la música elegida no le gusta al feto. Más que estimularlo, lo estaríamos martirizando. En el 2001, el premio Ig de Astrofísica fue para un estudio que afirmaba que los “agujeros negros” satisfacen los requisitos técnicos para ser la localización del infierno. El problema es que no tenemos un infierno con el que compararlo; ya que se trata de una creación religiosa.

En el 2002, se creó un invento japonés, llamado bow-Lingual, un dispositivo computacional que traduce automáticamente los ladridos de un perro en lenguaje humano. Nada más se dio a conocer, el curioso traductor automático canino, cayó en el olvido. Se dice que el perro es el mejor amigo del hombre.

Es posible que sea porque el perro no habla y no puede llevarnos la contraria ni discutir. Si eso ocurriera me da la impresión de que ya no sería nuestro mejor amigo. Investigadores de la Universidad de Estocolmo, recibieron un premio por un riguroso informe que afirmaba que “las gallinas prefieren a los humanos guapos (bellos)”. No quiero ni pensar que ellos eran los probadores de las gallinas.

Un número importante de las investigaciones que se realizan son inútiles. ¿A alguien realmente le importa que las pulgas de los perros salten más que las pulgas de los gatos? Supongo que a casi nadie. Miembros de la Escuela de Arqueología de la Universidad Nacional de Australia, después de duros meses de investigación, llegaron a la conclusión de que los aborígenes que vivían en zonas más frías utilizaban más ropa que los que vivían en zonas más cálidas. No sé a ustedes, pero a mí me parece algo de sentido común.

Saber por qué cuando se cae una tostada con mantequilla, esta cae siempre al suelo en donde está la mantequilla. El autor del estudio, un tal Robert Matthews, relacionó este extraño fenómeno con la Ley de Murphy. No quiero pasarme de listo, pero la lógica nos dice que esto no tiene nada de extraño, ya que es el lado que más pesa. El peso y la gravedad lo explican claramente. No hacía falta un estudio para llegar a esta conclusión.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Catania (Italia) demostró matemáticamente que las organizaciones se vuelven más eficientes si ascienden al personal al azar. Ojo al dato, señores y señoras directivos de empresas e inversores. Según estos “gurús” no hacen falta hacer méritos para ascender en las empresas.

En ocasiones, los premios son críticas camufladas a temas polémicos, como el premio a las juntas estatales de Kansas y Colorado por su postura en relación a la enseñanza de la evolución. Intentar equiparar el Creacionismo a los estudios de Newton o Einstein merece un premio.

En 1994, el premio de matemáticas se lo llevó la Iglesia Baptista del Sur de Alabama por sus “medidores matemáticos de la moralidad”. Calcularon cuantas ciudades de Alabama irían al infierno si no se arrepentían antes.

En 1995, el premio Ig Nobel de la Paz, fue para el Parlamento Nacional de Taiwán, por demostrar que es mejor que los políticos se peleen, a puñetazos y patadas entre ellos, a que declaren la guerra a otras naciones. En el 2013, el Premio de la Paz de los Ig Nobel fue a parar a Alexander Lukashenko, por prohibir a sus compatriotas aplaudir en público. Ese premio fue compartido por la policía de Bielorrusia por arrestar a un hombre con un solo brazo por aplaudir.

Uno de los premios más curiosos fue el de 2008 de química que obtuvieron los estadounidenses Sheree Umpiere, Joseph Hill y Deborah Anderson por descubrir que la Coca-cola es un espermicida efectivo. Lo extraño es que ese mismo premio lo obtuvieron también unos taiwaneses, por descubrir justo lo contrario.

La Ciencia no es estática, va avanzando, y cosas que antes no se sabían, se van descubriendo con el tiempo. Las teorías siempre están en revisión y eso mucha gente lo interpreta como desconocimiento y suele rellenar ese vacío con teorías alternativas.

No hace muchos años, unos investigadores refutaron la vieja teoría de que el agua y el aceite no se mezclan. Cuando Alfred Wegener expuso la teoría de la deriva continental, nadie le creyó, hasta que con el tiempo se demostró que tenía razón.

Los argumentos de las pseudociencias desafían a la lógica. Si la Tierra fuese plana, deberíamos conocer el lugar exacto en donde se encuentra el fin del mundo. Siempre existirá gente que dude de la versión oficial. En el pasado, los medios de comunicación más importantes actuaban como filtro de la veracidad, pero somos conscientes de que dichos medios también tienen sus propios intereses.

En los años 60, se descubrió que el tabaco era cancerígeno, sin embargo, las tabacaleras encargaron estudios que lo contradecían, con el objetivo de confundir al consumidor. Según la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (Fecyt) del 2018, un 26% de le población no cree mucho en la Ciencia. Está estudiado que cuestionar las posturas científicas clásicas nos hace sentirnos especiales y más inteligentes.

¿Qué lleva a estas personas, inteligentes, a realizar estudios que en apariencia no aportan nada útil al ser humano o que son una pérdida de tiempo y de recursos? El afán de notoriedad. En una sociedad tan competitiva como la que vivimos, siempre existirá la tendencia en ser el mejor o destacar en algo, aunque sea la mayor estupidez del mundo.

En Internet, los amantes de la teoría de la conspiración, están muy abiertos a creer en este tipo de estudios absurdos para justificar su incredulidad. Después de todo, la vida misma es un misterio y la realidad está repleta de cosas que parecen cómicas o inverosímiles.

 

Por Alcides Pimentel Paulino

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