Las iglesias católica y protestante también deben crear opinión fuera de las congregaciones

Por Alfredo García

Nuestra sociedad atraviesa una profunda crisis espiritual, moral y de credibilidad, por ello, nuestros líderes espirituales deben empoderarse y jugar un rol más activo

 

“Dar al César lo que es del César y dar a Dios lo que es de Dios” fue una de las frases más políticas de Jesucristo, no sólo porque lo sacaba con sabiduría de una encerrona hecha por los fariseos, sino porque dejó claro que tanto la política como las leyes de Dios tenían que convivir en paz bajo un mundo de tolerancia y equilibrio.

Sus tres años de vida pública fueron suficientes para la creación del más exitoso movimiento político que haya existido a juzgar por su rango de influencia y resultados, y ello se debió gracias a la participación activa del nazareno creando opinión con pronunciamientos en los que fijaba públicamente posiciones claras.

Es por esto que tanto la iglesia católica como protestante, deben emular a Cristo y arreciar su presencia en la creación de opinión pública, fijando posiciones con más frecuencia, sin esperar que los casos lleguen al extremo para pronunciarse.

Antes, la iglesia católica se pronunciaba y opinaba haciéndose sentir por medio de Nicolás de Jesús Cardenal López Rodríguez, para defender, a veces con razón, o sin ella, las posturas que entendía desde su humanidad, eran contraria a los preceptos cristianos instaurados en la sociedad dominicana. Era un guardián que a su manera defendía.

En la parte evangélica el que más presencia ha logrado concitar en la actualidad es el pastor Ezequiel Molina, quien en el marco de “La Batalla de la Fe” hace pronunciamientos que son recogidos por los medios y redes sociales, con posiciones claras respecto a temas que a su juicio pudieran lacerar la integridad moral y espiritual de la sociedad dominicana.

En ese orden hay que decir que en los últimos años se ha querido vender la espiritualidad como algo anacrónico y atrasado, precisamente para que las nuevas generaciones se alejen de las iglesias y queden a expensas de las nuevas corrientes de pensamiento secular, al tiempo que se lacera la credibilidad de los líderes de la iglesia evangélica, católica o de cualquier denominación cristiana. Esa batalla la secularidad la está ganando, pues los estudios evidencian un declive de las iglesias las cuales se están quedando vacías.

Si las iglesias, no se pronuncian de manera más recurrentes y fijan posturas públicas con propuestas de políticas sociales basadas en las necesidades espirituales de sus feligreses, y si no salen de las congregaciones para hacerlo; nuestra sociedad será completamente transformada por intereses foráneos, que cambiarán nuestra cultura espiritual, instaurando nuevos paradigmas sociales que presentarán como bueno, lo que es malo, y como malo, lo que es bueno.

Por Alfredo García
Analista Político

 

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