Las elecciones más violentas de Ecuador

Por Francisco Tavarez lunes 23 de enero, 2023

El 05 de febrero se llevarán a cabo las elecciones seccionales en Ecuador que es lo mismo que las elecciones municipales en nuestro país. Pero algo ha caracterizado estas elecciones y no son las propuestas de sus candidatos, sino la violencia.

Desde el registro de las candidaturas en agosto de 2022, se han contado 12 atentados contra candidatos a Alcaldías y Prefecturas. En un caso, asesinaron a uno de los aspirantes, Gerardo Delgado, un popular comunicador que se perfilaba por el movimiento Revolución Ciudadana del expresidente Rafael Correa.

Los demás han sido agredidos con armas de fuego, apuñalados, han explotado sus vehículos, han lanzado explosivos en sus viviendas, han asesinado a sus familiares o a su personal cercano. En algunos casos, los atentados contra alguno se han repetido.

En ese escenario se desarrollarán las elecciones el próximo 5 de febrero donde se elegirán a 5.567 autoridades en Ecuador, esto en medio de la incertidumbre de que la violencia pueda escalar hasta los recintos electorales o incluso atentar contra las instalaciones donde estarán los centros de cómputo que reciben la información de las actas de votaciones. Según el Consejo Nacional Electoral, se está terminando un protocolo de seguridad para reaccionar ante el actual contexto violento que pueda irrumpir en el proceso de sufragio, algo que nunca antes los ecuatorianos habían vivido.

Ahora bien, la pregunta que muchos nos hacemos es ¿a qué se debe tanta violencia al punto de que periódicos como el País de España señalan que estas serán las elecciones más violentas en la historia de ese país?

Las razones son varias y trataremos de resumirlas.

La primera razón es la lucha fatal que tienen los cárteles de drogas en Ecuador quienes se disputan las rutas de los mercados hacia Europa y Estados Unidos y mantienen una guerra abierta sobre todo con representantes de cárteles de México, específicamente Sinaloa.

El Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cartel de Sinaloa son las principales dos bandas, que se disputan desde hace años las plazas de comercialización de la droga en México. Esas dos bandas dejaron de ser nacionales en México y han creado extensiones en otros países, entre ellos Ecuador.

Ecuador se ha convertido en uno de los principales corredores de droga proveniente de Colombia y con destino Europa, Estados Unidos y Centroamérica.

Los ataques en las calles tienen su raíz en las cárceles del país, desde donde se coordinan las actividades delictivas de los aliados de los cárteles mexicanos.

Estas bandas lo han permeado todo entre ello la política. El País de España reseña el caso de uno de los intermediarios de las bandas que fue el reconocido político Cesar Fernández, quien llegó a ser gobernador de la provincia ecuatoriana de Manabí. Fernández fue capturado en 2003 cuando embarcaba con 430 kilos de coca en un avión que tenía planeado hacer la ruta de Portoviejo a México.

Tras la captura de Fernández, el mando fue asignado a un capitán del Ejército, Telmo Castro, que trabajaba directamente con Tomas Guzmán, sobrino de Joaquín El Chapo Guzmán.

Buscando reducir la violencia el presidente Lasso ordenó un operativo de traslado de presos de dos pabellones de la Penitenciaría del Litoral en Guayaquil, que están bajo su control.

Estos atentados han sido la respuesta de esas bandas delincuenciales a ese operativo de traslado.

El gobierno se ha visto en la obligación de declarar estado de emergencia por sexta vez en lo que va de año.  “Es una declaratoria de guerra abierta contra el Estado de derecho, el Gobierno y contra todos los ciudadanos” dijo el presidente.

Para que se tenga una idea, en lo que va de año, Ecuador suma ya 3.600 muertes violentas, cuando en todo el 2021 los homicidios registrados fueron 1.160.

Aquí podemos ver las incidencias que puede llegar a tener el narcotráfico en cualquier país y todavía peor cuando en su seno también hay políticos involucrados, una realidad que no escapa a República Dominicana porque ejemplos ya los tenemos, quizá no de tanta violencia, pero sí de políticos involucrados con el narco y narcos que pagan campañas de políticos.

 

Por Francisco Tavárez

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