Las elecciones: entre suspensión 16 de febrero y el COVID-19, sus consecuencias y las hipótesis

Por José Núñez miércoles 13 de mayo, 2020

Evidentemente que entre la suspensión de las elecciones municipales por parte de la Junta Central Electoral el 16 de febrero de este año y el temible coronavirus o COVID-19, en el escenario político nacional, nos encontramos cara a cara con los resultados electorales favorables para los perremeístas y sus aliados, acontecidos el 15 de marzo recién pasado.

Nadie debe poner en cuestionamiento, que el ganador claro y con contundencia sonora de los pasados comicios fue el Partido Revolucionario Moderno (PRM), especialmente porque ganó en los principales municipios, además de mantenerse con el control del Distrito Nacional, y en ese mismo contexto, se da por descontado que fue el más beneficiado con la suspensión sorpresiva, ipso facto, de los sufragios municipales del día 16 de febrero último.

Todo lo acontecido el 17 de marzo con los resultados electorales, ponía al PRM a la puerta de una contundente victoria electoral para las elecciones presidenciales y congresuales del 17 de mayo.

Pero ahora resulta, que la aparición en todo el planeta tierra del maligno y temido COVID-19,  parece que apuntala a reducir la diferencia tan holgada, incluso hasta de poder aspirar a ganar en la primera vuelta electoral como se venía proyectando con los del PRM, donde encabeza la boleta el licenciado Luis Abinader.

Es que se ha observado, que generalmente, frente a situaciones catastróficas de corto plazo, como por ejemplo; las tormentas, los huracanes, los ciclones y los terremotos en términos naturales, así como en las crisis sociales causadas por las epidemias y pandemias, los grandes favorecidos son los gobiernos de turnos conjuntamente con su partido.

Los mandatarios de las naciones son los que tienen las manos libres para enfrentar la situación, además poseen la mayor capacidad para dar respuestas contundentes y eficaces a toda la población y a los diferentes sectores sociales y económicos.

Aunque no debemos dejar pasar por alto, que la desgracia funesta del Coronavirus a que se están enfrentando todos los países, y por lo tanto el nuestro no escapa a esta inevitable realidad, ya que es una pandemia, donde aún no sabemos con certeza sus reales alcances, pero si comprendemos que esta situación con el COVID-19 ha transformado todo.

Y como estos fenómenos se presentan siempre por períodos de corto y mediano plazo, pero los efectos sociales y económicos no se hacen esperar, y cuando aparecen en los momentos electorales, repito, los que están en el control de las cosas públicas o el erario, tienden a sacarle mejor provecho político si la situación se resuelve rápido, pero si se extiende por meses, puede suceder lo inverso.

Hay que reconocer que como estas situaciones  en  el caso  de  las  pandemias se presentan sin previo aviso y no son frecuentes, sus registros estadísticos al no ser abundantes (desde el 1918 hasta la fecha se han dado cinco), tienden a crear incertidumbres sobre sus futuras repercusiones o resultados en el corto, mediano y largo plazo.

Debemos puntualizar, que la quinta pandemia denominada COVID-19, es la que más rápido se ha propagado en los cinco continentes por el dinamismo de la era de la internacionalización económica, además de que representa una letalidad que ha puesto a muchos países de rodillas y a otros en ascuas, situaciones que generalmente se fueron acentuando progresivamente, aunque ya se han visto algunos resultados positivos con este mal, pero la amenaza sigue latente.

Ahora bien, repetimos, frente a los fenómenos naturales que son mucho más frecuentes, ya está comprobado que si se presentan en los tiempos electorales, casi siempre los mayores favorecidos son los gobiernos y los partidos en el poder, porque son los que realmente están empoderados, autorizados y legitimados para encarar la situación.

También como aditivo para los del PRM, que en principio, después de las elecciones del día 15 de marzo proyectaban un potencial electoral ganador y hasta en la primera vuelta para este 17 de mayo, por su satisfactorio desempeño en los citados sufragios, aunque a la hora de tomar el control en las posiciones municipales obtenidas en buena lid, varios de los flamantes alcaldes y algunos de sus dirigentes municipales y de distritos municipales, provocaron decepciones a los espectadores con sus actitudes, gestos, acciones y pronunciamientos.

Entonces, los medios de comunicación con sus redes sociales activas, al hacerse eco de esa realidad, la noticia se esparció como la verdolaga en tierra húmeda, donde las andanadas de críticas hicieron despertar el tema de la disciplina en la alta dirección de los perremeistas, los hijos más aventajados del Partido Revolucionario Dominicano (PRD).

Es que ese accionar reincidente de mucha gente del PRM, ayer del PRD, trajo a la memoria de la población sus momentos estelares cuando controlaban varios ayuntamientos y estando en el control de la administración del Estado en su último período gubernamental, años 2000-2004.

En esos años, del 2000 al 2004 se hacían llamar del PRD), hoy se observa que son prácticamente las mismas personas sus dirigentes en sentido general, pero que producto de sus acostumbradas divisiones, nació el PRM (septiembre de 2014), que es la representación mayoritaria de lo que fue el partido blanco, del «jacho que estaba prendio».

Pero ahora, la llegada sin invitarlo del Coronavirus, el cual fue anunciado en nuestro país tardíamente el 17 de marzo del presente año, y este maligno virus fue tan inesperado como la propia suspensión de las elecciones municipales del 16 de febrero último.

En estas circunstancias, el COVID-19 actúa y presiona por un lado, enrareciendo el claro posicionamiento de los aspirantes presidenciales y de los partidos políticos con sus aliados, donde el que fue el más favorecido ayer (el 15 de marzo, por la suspensión electoral del 16 de febrero), hoy claramente es el que está siendo más afectado, nos referimos al PRM, a pesar de que sigue puntero.

Aunque las elecciones presidenciales y congresuales que se cambiaron por causa del Coronavirus, del día 17 de mayo para el 5 de julio del presente año, les pueden cobrar los réditos al PRM, de las elecciones municipales que se movieron del 16 de febrero para el 15 marzo, y donde salieron muy bien parados.

Ahora parece utópico pensar, que frente a este nuevo escenario con el letal virus entre nosotros, pueda ganar en la primera vuelta el PRM, y cuidado.

Todos estamos conscientes, que si se cuela como parece Leonel Fernández en la segunda vuelta, Luis Abinader y el PRM que recojan, ya que frente a otro nuevo escenario de una segunda votaciones presidenciales y enfrentando al expresidente Fernández, el resultado se delataría solo, gana Leonel.

Señores, si por cualquier circunstancia Leonel Fernández y sus fuerzas aliadas son replegados a un tercer lugar, pero que según proyectan la gran mayoría de las encuestas nunca sería por debajo de un 20%, también en esas condiciones, él decide quién gobernará en el próximo cuatrienio (2020-2024).

En conclusión, la posposición de las elecciones municipales del 16 de febrero conjuntamente con los resultados electorales del 15 de marzo y la divulgación formal por parte de las autoridades (el 17 de marzo) del COVID-19 después de las elecciones municipales, han afianzado tres ideas como hipótesis, y son las siguientes:

La  primera, que el candidato oficialista Gonzalo Castillo estás más animado, se le ha abierto una posible oportunidad de ir a una segunda vuelta, y con excusas para evadir dos de su Talón de Aquiles; ser entrevistado en vivo o ir a un debate con los otros aspirantes presidenciales.

La segunda, Luis Abinader y el PRM han sido los más afectados electoralmente por el COVID-19, ya que la situación que ha creado éste, le desbarató el ímpetu del triunfalismo por los resultados municipales del 15 de marzo, y además, se les ha puesto muy difícil las cosas para poder ganar en primera vuelta.

Y tercera hipótesis, que Leonel Fernández parece que va quedar en segundo lugar en las próximas elecciones, donde se convertiría en el candidato a vencer para la segunda ronda del 26 de julio, o si queda de tercero, él decide quién será el nuevo mandatario del país.

Autor: José Núñez

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