Las drogas ¿la carta marcada de los mexicanos contra Trump?

Por Humberto Salazar lunes 30 de enero, 2017

Escribió Arturo Pérez Reverte, que ¨el peor enemigo del mundo no es la maldad sino la estupidez. De un malvado inteligente puedes aprender e incluso sufrir los estragos de su maldad, puede hacerte mas lúcido. Pero de un estúpido nunca aprendes nada, e incluso si la unes con la política, el resultado puede ser devastador¨.

Esto es lo que pensamos cuando vemos degradado un ejercicio tan delicado como es el de las relaciones de política internacional, al uso de algo tan simplón y poco serio como el Twitter, una red social donde la gente se comunica como si estuviera en un ¨colmadón¨ dominicano, gritándose cuantas cosas les vengas en ganas y en el tono que le dicte su estado de ánimo.

El intercambios de ¨tuiters¨ que se dio entre Enrique Peña Nieto, Presidente de Mexico y, Donald Trump, Presidente de los Estados Unidos, pasará a las historia como el primer paso para abolir las embajadas, suprimir las escuelas de derecho internacional, y ejercer el mensaje directo sin filtro como forma de intercambio de políticas de convivencia entre dos naciones vecinas.

Después de que el Presidente estadounidense, Donald Trump, firmara una de sus ya famosas órdenes ejecutivas, donde ordenaba se comenzaran las gestiones para la extensión de un muro en la frontera entre su país y su vecino del sur, envió un mensaje a través de twitter advirtiendo que si el Presidente de Mexico, Enrique Peña Nieto, no estaba dispuesto a discutir la forma en que su país pagaría por esta construcción, entonces su visita a Washington, programada para este viernes, debería ser suspendida.

Por el lado mexicano, Peña Nieto de forma casi inmediata respondió a la cuenta de Trump, anunciando que su país no pagaría de ningún modo por dicha construcción, y que si ese era el tema que el nuevo presidente de los Estados Unidos quería tratar con el, pues quedaba suspendida la visita hasta nuevo aviso.

Todo esto ha sido tratado de forma extensa por la prensa internacional, es mas, hasta Trump planteó una medida que da una idea de su ignorancia en materia de economía pública, dijo que sugería un impuesto del 20% sobre las importaciones mexicanas hacia los Estados Unidos, lo que desató una lluvia de burlas en su contra, con personas que le advertían que no pagarían mas por las cervezas mexicanas, las margaritas y el tequila, ya que la verdad es que un impuesto lo pagaría el consumidor estadounidense y no Mexico como país.

Ahora, no sabemos si los seguidores de Trump, llamados ¨trumpistas¨, y los que apoyan las medidas en contra de Mexico, han evaluado las consecuencias que tendría para los Estados Unidos, si ese país decidiera relajar las fronteras, disminuir la cantidad de tropas de sus fuerzas armadas y los miles de policías mexicanos que luchan cada día en contra de las drogas narcóticas.

Porque lo cierto es que la ruta de la droga, especialmente la cocaína, se inicia en la región selvática de Perú, Bolivia y Ecuador, se cocina en lugares inaccesibles de Ecuador y Colombia, se embarca o se envía por diversos medios hacia Mexico, América Central y El Caribe, hasta que llega a territorio de los Estados Unidos, que es el país donde están las narices que la consumen.

En el negocio de la cocaína y las demás drogas narcóticas, lo que cuesta es el transporte, por eso se le denomina narcotráfico, lo que es un delito en todos los países mencionados, y sucede que estas es la acusación que pesa sobre la mayoría de los presidiarios que están en las hacinadas cárceles de latino-américa y muy especialmente Mexico.

Una gran cantidad de recursos económicos son invertidos cada año por nuestros países en cuidar la frontera sur de los Estados Unidos en lo que se ha denominado la guerra contra las drogas, y en este tema Mexico ha sido desangrado por los enfrentamientos entre pandillas de narcotraficantes que han organizado carteles, y hasta ejércitos particulares, para enfrentarse entre ellos o a las autoridades.

El aporte de Mexico a esta guerra ha sido cuantioso, tanto en términos de muertes, se calculan mas de 50 mil muertos o desaparecidos, y ni hablar de la inversión económica en fuerzas especiales, medios de transporte terrestre, aviones, helicópteros, logística, seguridad en las ciudades, es decir, en los últimos años es este país el que ha servido como tapón para la entrada masiva de drogas narcóticas desde el sur de los Estados Unidos hasta sus grandes ciudades.

Imaginemos entonces una nueva realidad en este tema, frente a la construcción de un muro, multipliquemos por la enésima potencia los túneles que ya existen y contra los que tanto las autoridades mexicanas como estadounidenses luchan cada día a cada lado de la frontera de esos dos países, claro ahora sin la colaboración del gobierno de Mexico que se haría de la vista gorda ante el fenómeno de trafico de drogas por debajo de la tierra,

Pero también el gobierno de Mexico se podría lavar las manos en cuanto a la actividad de los carteles de la droga y sus rutas seguras para traspasar dichas sustancias hacia los Estados Unidos, después de todo, dirían los mexicanos, no tenemos otro remedio porque Trump amenazó a las empresas de su país que fabriquen cualquier cosa en territorio al sur de su frontera, con declararlas casi traidoras a su país y con aplicarles sanciones económicas.

Después de todo la guerra contra el narcotráfico es de mayor interés de los Estados Unidos que para los países de latino-américa, pues nuestros países son en su inmensa mayoría simples puentes de drogas hacia las enormes avenidas de recepción que existen en el país que mas consume drogas en el mundo, que es precisamente el territorio donde esta presidiendo en estos momentos el señor Donald Trump.

Ese es el problema de los gobiernos dirigidos por populistas que ignoran las implicaciones y peligros que pueden derivarse de sus acciones irreflexivas, en el caso de Mexico, el muro y las sanciones económicas indirectas planteadas por el nuevo gobierno de los Estados Unidos, podría tener dentro de su manga una carta marcada, me aplicas presiones económicas y relajo la frontera para que el narcotráfico se apodere de ella, después de todo, la inversión mexicana solo sirve a los intereses de su vecino del norte, solo que ellos no lo saben ni agradecen.

Por Humberto Salazar

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