Las capas medias y los colegios de profesionales

Por Francisco Rafael Guzmán

Cuando el expresidente Chile, Salvador Allende, visito la Universidad de Guadalajara, fue aplaudido  ofrecer una brillante conferencia. En la misma el expresidente chileno se refirió a la falta de sensibilidad de algunos profesionales que salían de formados de las aulas universitarias, para época que se vivía tenía mucha razón, pero hoy día hay más, muchos más profesionales insensibles que otrora en los tiempos del gobierno. Ahora bien, vivíamos una época que no es la del capitalismo salvaje que estamos viviendo ahora, porque el Estado entonces regulaba la economía, vivíamos época del llamado Estado de bienestar, pero en realidad no había un bienestar en países subdesarrollados con el nuestro aunque había menos malestar para las clases populares.

Todo se vino abajo, luego de la negociación de la deuda en el gobierno de Jorge Blanco y se inició el neoliberalismo, la desregulación de la economía y la hegemonía de capital financiero. Esto último ha pasado y se está viviendo ese modelo en la gran mayoría de los países del mundo. Aquí desde el gobierno de Jorge Blanco (1984) hacia. No fue Leonel el que inició el modelo neoliberal, Leonel lo que hizo poner el neoliberlismo en su sitial más alto con la privatización de empresas estatales que operaban con dificultades desde gobiernos anteriores.

Antes de ese neoliberalismo que se impuso, como modelo mundial en el mundo occidental y hasta en algunos países de orientales, la gente era más solidaria. Paso a paso las personas, en su gran mayoría, fueron o fuimos cambiando, con el cambio del modelo económico (el cual también es político porque toca las estructuras del poder político) que no era neoliberal y paso a ser neoliberal y con él la fracción de la burguesía financiera  paso a ser hegemónica.

El mundo cambió pero no para el bienestar si no para el malestar. La tendencia de entonces acá es la del desorden, porque se han reducido los funciones del Estado la deuda de los gobiernos es descomunal, la inflación es desorbitante, se reduce el salario real de los trabajadores y se aumenta la jornada de trabajo, pero con pérdida de derechos que antes tenían y la represión sindical; acuerdos de libre comercio que provocan quiebras de empresas industriales y comerciales, economía de servicios y desindustrialización, corrupción administrativas en oficinas gubernamentales, crece el crimen organizado, el narco tráfico y las pandillas juveniles con las rupturas de lazos  familiares por altas tasas de divorcios y migraciones. Hoy día no podemos cargarle mucho la culpa a las capas medias y a los colegios de profesionales, en cuanto la falta de sensibilidad, tenemos que tener un poco de cuidado, pero a los que sean corruptos en grado sumo no se les puede premiar. Necesitan y merecen estos últimos la repulsa moral de la sociedad civil y la condena penal del aparato judicial del Estado.

Todo el modelo corrompe, porque genera una suerte de entropía social con todo el malestar económico y la corrupción, actuando esta como caldo de cultivo para la pérdida de valores en los sujetos de la sociedad civil. Entonces, hoy no podemos pensar que valores como la solidaridad pueden ser practicados o estén tan presentes en los sujetos sociales como antes en aquellos tiempo, porque en gran medida el mundo aunque capitalista y explotador en la mayoría de los países del hemisferio occidental como antes, pero ahora peor que nunca en casi todo el mundo y el individualismo absorbe prácticamente a las grandes mayorías de los sujetos sociales en casi todas las sociedades.

El Estado dominicano ha propiciado el que se hayan corrompido muchos profesionales, sobre todo después que se instauró el neoliberalismo, pero no todos los profesionales se dejan corromper. Hay muchos médicos, en los más de 30,000 afiliados al Colegio Médico  Dominicano,  que la misma sensibilidad a que da pábulo el tratar con gente enferma no le deja corromperse. En menor medida pasa con los más de 50,000 abogados.

Por Francisco Rafael Guzmán F.

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