Las bandas paramilitares criminales en la República de Haití

Por Ángel Moreta

Las bandas criminales paramilitares son hoy el medio que utilizan los Estados Unidos para tumbar y poner gobiernos en América Latina. Estas bandas son grupos financiados y entrenados en la Florida para producir desestabilización de alta intensidad en gobiernos latinoamericanos que han cogido el camino de la soberanía y la autodeterminación.

Pero antes en el pasado ya Estados Unidos formó esos grupos criminales, por ejemplo, en Oriente Medio y particularmente en las guerras e invasiones de Irak (2003), de Siria (2010), de Libia (2010), Yemen y otros países del mundo asiático y del Medio Oriente.

Y en el año 2010 se inició la preparación de grupos civiles armados paramilitares para asesinar al líder libio Muammar Gaddafi, quien fue muerto de manera salvaje por bandas asesinas que atacaron, asaltaron y mataron a un presidente querido por el pueblo, pero disidente de las políticas norteamericanas del terrorismo y la conspiración.

En los años 2010, cuando gobernaba Barack Obama y Hilary Clinton, organizaron la violencia asesina y sin permiso del Congreso de los Estados Unidos ordenaron la masacre que se cometió en Libia, la invasión y la desestabilización total de ese país del norte árabe.

Después de las derrotas que ha sufrido Estados Unidos en Irak y la pérdida de poder de agresión contra Irán, que se atrevió a vengar la muerte del general Suleimani lanzando una veintena de cohetes sobre bases militares, norteamericanas, Irán mató en venganza más de mil soldados norteamericanos, lo que mereció el silencio de Trump y de todos los países aliados de los Estados Unidos.

Irán cumplió su palabra de vengar el asesinato del general Suleimani y lo hizo con una precisión absoluta lo que significa que actualmente es una potencia regional misilistica de primer orden, sin hablar de la potencia misilistica marítima, lo cual ha conllevado a que Estados Unidos respete a ese país y abandone la idea de que puede hacer lo que le da la gana en el Golfo de Omán.

El gran ejemplo lo ofreció Irán, el país persa orgulloso de sus antepasados, cuando atravesó los océanos y el mar Caribe para llevar en tres gigantescas embarcaciones ayuda en combustible y alimentos a Venezuela. Esas naves gigantes cruzaron el mar Caribe de manera desafiante e imponente llegando a Venezuela por encima de la cabeza de los Estados Unidos y por encima del bloqueo criminal que han impuesto los gobiernos terroristas de ese país.

En estos tiempos los gobiernos norteamericanos han escogido como tabla de salvación de su crisis al continente de América Latina que desde 1823 era el patio trasero de la potencia del norte; y que hoy, después de la Doctrina Monroe “América para los americanos”, busca nuevos horizontes de libertad y autodeterminación con países como México, Nicaragua, Cuba, Venezuela y otros como lo fueron Chile y Grenada.

La invasión de Panamá en 1989 no fue la última aventura militar de los Estados Unidos en América Latina. Ha habido otras aventuras que le han enseñado a ese país imperial que América Latina debe ser respetada, porque ya no se encuentra el oro de Potosí, ni las riquezas de los Mayas, de los Aztecas, de los Chichimecas o de los Incas del Perú. Y que la raya de Pizarro apunta en otra dirección como el árbol de Hernán Cortez en cuyas raíces dejó caer sus últimas y dolorosas lágrimas el conquistador español.

El gran poeta nacional dominicano Pedro Mir ya lo sugirió: el azúcar se convierte en amarga, el dolor en algo universal y las aventuras militares en algo rocambolesco y risible.

Las bandas criminales paramilitares

Pero ahora son las bandas criminales paramilitares. La primera víctima ha sido Jovenel Moise en Haití, asesinado y masacrado a golpes en horas de la madrugada en su lecho nupcial.

¿Por qué Estados Unidos decidió matar a Jovenel Moise utilizando bandas paramilitares? ¿Por qué Estados Unidos propició una muerte tan horrenda para un presidente latinoamericano? ¿Cuál tribunal universal le dio a Estados Unidos autorización para traer bandas paramilitares criminales a la República de Haití y matar a un presidente? ¿Quién se atreve a negar que los Estados Unidos ha sido el propiciador y el ejecutor de ese horrendo asesinato? ¿De dónde vinieron las bandas paramilitares criminales? ¿cuál fue la compañía que en la Florida preparó a esas bandas asesinas?

Está claro que los gobiernos norteamericanos y sus agencias de inteligencia prepararon el asesinato de Jovenel Moise.  Por miedo a que la República de Haití buscara su propio camino. Lo hicieron por miedo a perder a una República que ellos han esclavizado, masacrado, destruido, desde hace más de 120 años.

Lo hicieron porque Jovenel Moise se estaba acercando a Rusia y a China, con cuyas embajadas estaba realizando contactos diplomáticos para conseguir alimentos, combustibles y ayudas para la población. Desde inicios del siglo XIX, cuando desarrollaron esos gobiernos imperialistas las guerras neocoloniales en América Latina; y cuando Thomas Monroe proclamó que América pertenecía exclusivamente a los Estados Unidos.

Entonces Haití fue invadida durante 24 años, la República Dominicana invadida dos veces en la primera mitad del siglo XX, sin contar los planes intervencionistas y las ambiciones territoriales de Estados Unidos en el Caribe.

En la década de 1930 Estados Unidos mató más de 25 mil campesinos para quitarles sus tierras e instalar y desarrollar la industria azucarera. En la década siguiente ayudó y toleró el crimen que sistemáticamente desarrollaba François Duvalier. Y en la República Dominicana apoyaron y mantuvieron en el poder al dictador más sanguinario del continente, Rafael Leónidas Trujillo y le toleraron la matanza de más de 5 mil haitianos en el territorio nacional.

Estos dos dictadores apoyados por los Estados Unidos desarrollaron las bandas criminales con la cual asesinaron y mataron cantidades de ciudadanos de ambas repúblicas. Los gobiernos norteamericanos han explotado y abusado de ambos países desde hace más de 120 años. Y hoy, como si fuera poco, ocupan las dos repúblicas e imponen sus políticas económicas y sociales demográficas y fronterizas; “ganan” concursos para grandes obras de infraestructuras sin licitaciones públicas internacionales; hoy desarrollan sus políticas financieras y de inversión, imponen sus conceptos monetarios y “visitan” al presidente de la República para que les firme a funcionarios de segunda categoría una serie de contratos estratégicos  inescrupulosos, apartando a Indotel de estas decisiones; apartando a Contrataciones Pública, a las Fuerzas Armadas de todas las decisiones fundamentales sobre obras e iniciativas netamente dominicanas pero necesarias para esos gobiernos desde el punto de vista geoestratégico.

Imposiciones agresoras de EU a República Dominicana

Estados Unidos impuso al presidente anterior un contrato para una base militar en el suroeste; impuso al actual presidente la llamada “red limpia”, pisoteando la cabeza de Indotel y abriendo el espacio para colocar sus intereses en materia de telecomunicaciones.

Danilo Medina fue obligado a firmar un contrato para una base militar en Barahona, felizmente rechazado por el Tribunal Constitucional. También impusieron bajo presión diplomática que la República de Haití y la República Dominicana cortaran radicalmente sus relaciones con Venezuela.

En la reunión de la OEA en junio 2020, Mike Pence agarró al entonces canciller dominicano Vargas Maldonado y al entonces presidente de Haití Jovenel Moise y les conminó agresivamente a votar contra Nicolás Maduro, pero aún así no pudieron ganar en la famosa reunión de la OEA destinada por Estados Unidos a aplicar la Carta Interamericana contra Venezuela.

Se quiere evitar ahora la movilización del pueblo haitiano

El gobierno títere de Iván Duque, en Colombia, aliado con el gobierno actual de los Estados Unidos, combinaron estrategias para utilizar mercenarios criminales para matar al presidente de la República de Haití, lo cual es un hecho probado mediante los contratos que firmaron ambos para la ejecución de la acción criminal que realizaron dichos gobiernos.

En efecto, más de 25 de los participantes en la trama homicida eran individuos contratados y entrenados por ambos gobiernos en Colombia. Esos hombres eran y son sujetos fascinerosos, fascistas y asesinos, los cuales no recibirán castigos judiciales porque los grupos de poder haitianos (troikas), están y estuvieron dentro de esa asociación para contribuir con el asesinato.

Esos tres sectores aliados están esperando que el tiempo lo diluya todo, incluyendo la actual crisis económica y social de la República de Haití, que no tiene hoy quien la defienda ya que las “troikas” haitianas son traidoras y enemigas de su pueblo, al cual mantienen en el analfabetismo, en la desesperanza, en la desilusión y el desamparo. Pueblo al cual han explotado los tres sectores, pero principalmente Estados Unidos y las troikas haitianas, durante décadas.

Dominicanos piden intervención en Haití

Es lamentable que intelectuales dominicanos, ex guardias, ex servidores de gobiernos corruptos de la República Dominicana; hagan esfuerzos mentales sin fundamentación o con un mísero razonamiento lógico para tomar la crisis de Haití como pivote para elucubrar y apoyar una nueva intervención en la vida de esa vecina república, hilvanando una defensa contaminada y pestilente.

En nuestro artículo anterior “Hugo Guiliani Cury a favor de la intervención y el gobierno compartido en Haití”, criticamos esa tesis desafortunada

¿Quiénes somos nosotros para pedir la intervención de una potencia contra una república por el motivo de que tiene una grave crisis social? ¿Acaso se justifica que algunos intelectuales dominicanos elaboren la desafortunada tesis de que la república haitiana sea intervenida bajo la fórmula de un gobierno compartido?

Es evidente que nadie tiene esa autoridad ni esa moral. Ni las troikas haitianas tienen moral para exigir una intervención ni los gobiernos norteamericanos para congraciarse en favor de una invasión afrentosa.

Algunos dominicanos deberíamos pedir perdón al pueblo haitiano y latinoamericano porque algunos intelectuales nos hacemos los tontos con un silencio cómplice sobre la crisis creada con el asesinato de Moise y haciendo silencio malvado y cómplice sobre las bandas paramilitares criminales de Colombia y EU; y haciendo silencio sobre las actuaciones repugnantes de las troikas, que se roban el tesoro nacional, mantiene a ese pueblo en la ignorancia, el analfabetismo y la pobreza.

Y también no tienen moral las organizaciones sin fines de lucro instaladas en Haití como garrapatas, chupándose la sangre de ese pueblo, practicando la trata de personas, la trata de niñas y niños, las violaciones sexuales que resultaron escandalosas mundialmente a cargo de los “cascos azules” de las Naciones Unidas.

Y es por esas razones que mañana publicaremos en Debate Plural el artículo que lleva como título “Haití necesita una segunda revolución”.

Por: Ángel Moreta

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