Las Antinomias de Danilo y su Cohorte

Por Francisco Rafael Guzmán miércoles 18 de septiembre, 2019

Nuestro filustre Dr. Juan Isidro Jimenes Grullón, descendiente genuino del patriciado urbano que fundó La República y de la incipiente aristocracia que fue conformada por algunos patricios – pero castrada por el resentido Rafael Leonidas Trujillo Molina-, médico de formación que con sus grandes luces incursionó en la sociología y el pensamiento social, dio cuenta en su obra: El Anti-Sábato de que toda sociedad necesita de algún orden.

Le refutaba al escritor argentino de raigambre italiana, Ernesto Sábato, lo que  él (Jimenes Grullón) entendía era una tendencia al caotismo en las obras: Hombres y Engranajes y Sobre Héroes y tumbas.

Algo que Sábato, en su última obra: Antes del Fin, que aparece en internet, da cuenta que fue mal interpretado, porque según él no es un defensor de la pobreza y del analfabetismo que se padece en muchos pueblos; aparentemente Sábato fue mal interpretado por nuestro gran pensador Jimenes Grullón.

Pudo haber caído Sábato en un nihilismo, pero el giro que él veía que llevaba la sociedad occidental, paradigma de sociedad que ha moldeado al mundo, era lo que lo conducía a no creer en ninguna corriente del pensamiento social, luego de acudir a un evento de juventudes comunistas en 1933 en Bruselas. La sociedad occidental tendía a parecerse al caos, precisamente con el ascenso del fascismo, el nacional socialismo y las dictaduras corporativas en Europa.

Bueno, hoy día en nuestro país Danilo y su cohorte de funcionarios apuestan al caos en el país, no hay otra lectura de la realidad que nos está tocando vivir. Apuestan al caos, porque no resuelven ancestrales problemas que tienen hastiados a los dominicanos, como por ejemplo el de la deficiencia en la producción de energía eléctrica, mientras endeudan al país de manera exagerada para construir plantas de generación y luego se proponen antes de terminar de construirlas transferir una gran parte de la inversión al sector privado.

Danilo Medina y sus funcionarios hablan de cambio climático y caen en la incuria de no someter a los depredadores de las lomas y montañas que extraen materiales y las deforestan, por temor a enfrentarse a personas que cuentan con grandes recursos económicos y pecuniarios, los cuales en su afán en la crematística de sus negocios no quieren renunciar al lucro de estos. Eso es una apuesta al caos, mientras la sociedad requiere de orden para preservarse.

El presidente de La República no hace nada para limitar la libertad de comercio y evitar que se siga incrementando el parque de vehículos de motor, los cuales lanzan tantos gases a la atmósfera y con la producción de estos contribuye con el calentamiento global y con la sequía. Eso es una apuesta al caos, mientras la sociedad requiere de un orden.

Construir edificios para escuelas sin una planificación racional, endeudándose con los ingenieros, depredando los recursos naturales de formaciones geológicas que la naturaleza tardó millones de años o casi millones de años en su formación espontánea, los cuales una vez destruidos no se podrán recuperar como pasa con el río Nizao en Pizarrete de Baní, en El Mogote de Moca, etc., eso es apostar al caos, mientras la sociedad requiere del orden para preservarse.

Un caso parecido fue el dictador Rafael Leonidas Trujillo Molina, quien al comenzar su dictadura en 1930 tenía como consignas: escuelas y comunicaciones, llegando a plantearse la construcción de 5,000 escuelas rudimentarias, cifra que no llegó a cumplirla en 31 años de gobierno y su obra material no fue tan magna como a veces creemos.

Permitir que los precios de los productos de consumo inmediato, intermedio y hasta los de consumo duradero, obedeciendo a una política recetada por el FMI hace tres décadas y media, mientras el pueblo ve como hasta la canasta de los productos agropecuarios tiene un alza muy exagerada en los últimos años, mientras los ingresos no suben, eso es apostar al caos, mientras la sociedad requiere de un orden.  Esa es la antinomia de Danilo y su cohorte de altos funcionarios.

Pero hay otras razones para decir que Danilo y su cohorte de altos funcionarios apuestan al caos y no al orden. El orden en que Danilo cree no es el que la sociedad necesita para la paz social, para no vivir en la indigencia, para tener salud con una medicina preventiva, innovativa y holística no la que quieren los magnates de la farmacopea internacional con medicamentosas, sin concentración de los ingresos en tan pocas manos, sin AFP y ARS privadas.

El orden que Danilo Medina cree es el que ha creado el capital financiero y el Fondo Monetario Internacional, el de las ARS y las AFP privadas para yugular a los asegurados, para macerar y mancillar a los trabajadores asalariados, explotarlos de manera casi implacable e inmisericorde. Es por eso que a los gobiernos del PLD y el de Hipólito también, no les ha preocupado la alta proliferación del juego de azar.

En los gobiernos de Danilo Medina se ha dado el desorden con más magnitud que nunca. Tal vez este sea más moroso con sus suplidores que otros, no tengo pruebas pero así parece por rumores. ¿Por qué creer tanto en el desorden, por qué creer en el caos? No quise referirme de manera exclusiva al problema del asfixie económico en que el gobierno de Danilo Medina tiene sometida a esa colosal y magna universidad que es la UASD, pero no puedo terminar sin hacer alusión.

Termine su mandato señor presidente sin seguir con la inquina con la UASD y si por casualidad uno de su tendencia gana las elecciones presidenciales que no invente queriendo acabar hasta con su autonomía, porque la soberanía de ella la defenderemos muchos uasdianos. Yes sir; oui mercier; sí señor.

No voy a terminar sin referirme a la noticia que se dio en días pasados de que la hermana del presidente, -la que actualmente es diputada, Lucía Medina- había declarado que el Centro Universitario de la UASD en San Juan se convertiría en un recinto universitario, pero es que ella cree que la UASD no es autónoma y que no tiene soberanía, acaso es tan ignara que ignora eso, siendo diputada al congreso, Pardiez.

 

Por Francisco Rafael Guzmán F.

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