Las 3 Espadas de Damocles del PLD

Por José Núñez jueves 12 de diciembre, 2019

La División 

La Candidatura de Leonel

Y 16 Años Gobernando

La obra cumbre para el profesor Juan Bosch, es haber sido el artífice principal en la formación del Partido de la Liberación Dominicana (PLD). Sí, la organización que es la más exitosa en triunfos electorales consecutivos (van 7), y en los porcentajes alcanzados, todos por encima del 50%. Entonces, si esto no es de ponderar positivamente y ver cuál es o fue el principal eje para tales hazañas, nos estamos perdiendo del o de los detalles más importantes.

En este sentido, del porqué de esos triunfos corridos (desde el 2004 hasta el 2016) del partido morado, existen muchas opiniones que plantean; que es por el buen manejo de la economía en sus gobiernos, otros piensan, que es porque el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) se dividió, mientras que algunos dicen, que es porque el doctor Joaquín Balaguer les dejó de herencia la clase conservadora del país, también opinan, que es porque no hay un liderazgo ni partidos que le hagan una firme oposición al PLD.

Han planteado otros, que es por el clientelismo imperante desde el Estado, entre otras opiniones. Aunque la de más consenso, la que han dicho los más refutados analistas en conjunto, a coro, consistentemente, y ya van por la enésima ocasión, es, que la unidad de propósitos entre sus dirigentes y del PLD en sentido general, es el eje transversal de todos y cada uno de sus irrefutables y convincentes triunfos electorales.

Pero no debemos dejar de puntualizar, que generalmente, la muy citada unidad entre los peledeístas, los ha llevado a escoger el candidato ideal en cada una de las pasadas coyunturas o competencias electorales que salieron airoso. En otras palabras, deben juntarse siempre, la unidad y la mejor escogencia entre los aspirantes para garantizar los triunfos en los certámenes electorales.

También lo decía mucho el doctor José Francisco Peña Gómez en la era de la fortaleza del partido que él fue su gran líder (desde el año 1974 al 1986), «el PRD unido, jamás será vencido», aunque eso de beneficiarse con ser unido no solamente se le puede aplicar a esa organización, cualquier núcleo donde haya seres humanos, sino existe el axioma de la unión, lo que hace la verdadera fuerza, el fracaso de cualquier proyecto que se lleve a cabo, más temprano que tarde, es tan inminente como irreversible.

La división

Pero además, cuando la variable de la unidad existe y la misma es resquebrajada en unos de sus puntos nodales, importantes, y en el caso de las organizaciones humanas, el conflicto de la división es con uno de sus líderes, y el principal del partido y el país, sin discusión, las consecuencias nefastas se pueden tapar, disimular, minimizar y hasta tratar de obviar, ahora bien, lo que no podrá evitarse nunca son los resultados desfavorables que les vendrán en el corto plazo a la institución que se divida.

Y esto de la división es tan funesto y maléfico en los partidos políticos previo a los procesos electorales, que los últimos dos ejemplos del PRD se bastan solos, y fueron, la ruptura que sufrió «el buey que más halaba», en el terreno de la política criolla con el enfrentamiento entre Peña Gómez y Jacobo Majluta en el 1989, ex antes a las elecciones de 1990; los resultados electorales fueron deprimentes, quedaron relegados a un tercer lugar.

En esta misma tesitura, lo que aconteció en el 2014, que fue la última de las diez divisiones que ha tenido el PRD en toda su historia, de donde nació el Partido Revolucionara Moderno (PRM), división que se expandió en dos vertientes, una; que no llevaron ni candidato propio como presidente por primera vez y, apenas llegó a un 5% del total de los votos.

Segunda vertiente, salió derrotado el PRM en las elecciones generales del año 2016 con una diferencia de más del 26% a favor del PLD, entonces, ahora el partido blanco no es ni sombra de lo que era, se le apagó el Jacho.

Aunque hay que decir, que el PRM en su primera prueba electoral posdivisión con el PRD en el 2016, llegó a un 35%, y ahora es el principal partido de la oposición seguido de la Fuerza del Pueblo (FP), o sea, salió más favorecido y fortalecido de este conflicto (el PRM) que su ex adversario interno, a pesar de haber perdido aplastantemente en las elecciones pasadas.

O sea, eso es lo que dejan como resultados coyunturales o también perennes, las divisiones en los partidos políticos, el asunto es incuestionable.

 ¿Y que puede haber solución y relanzamiento por ejemplo en una empresa o partido político que se divida?, obvio, siempre y cuando los herederos y dirigentes principales de esas instituciones sean más; carismáticos, visionarios y talentosos que al que sacaron o, que el que se fue, si es así, eso se superará en el mediano y largo plazo.

Eso sí, lo que no se podrá evitar nunca, son los golpes de ese momento que aconteció por lo que se avecina por tal o tales desprendimientos, sería ser un ingenuo y pedante orgulloso no prepararse para el maremoto, sino sea un terremoto interno, el caos, para luego poder corregirlo o enfrentarlo con algún éxito por lo menos, los que no lo entienden así y no se preparan los que se quedan al frente de la institución, todo se les pude ir como «el agua entre los dedos».

En fin, las divisiones son un cáncer que camina rápido y preciso, generalmente hacen más mal que bien a las organizaciones o instituciones, y en el campo político, especialmente previos a  procesos electorales, nunca traen buenos augurios, y los resultados son peores; son funestos.

La candidatura presidencial de Leonel

En este contexto, el proyecto presidencial de Leonel Fernández, ahora con su nueva organización, la Fuerza del Pueblo (FP), además apoyado por una media docena de partidos políticos tradicionales, y el hombre activo y ejercitado en el terreno electoral, viene de una contienda interna, intensa y extensa, o sea, que su ejército está bien entrenado.

Por lo tanto, las encuestas que ya comenzaron a situarlo entre un 18 y un 25% de la aceptación popular, sin aun echar bien las raíces este nuevo proyecto, se puede colegir, que él será determinante en los dos próximos procesos electorales (16 de febrero y 17 de mayo de 2020), especialmente en el presidencial de mayo próximo.

Todo indica, que la salida de Leonel del PLD rompió el nuevo bipartidismo entre el PLD y el Partido Revolucionario Moderno (PRM), porque ahora hay que contar con la FP también, forman una trilogía con fuerzas semejantes, es decir, en estas circunstancias, la segunda vuelta electoral parece inevitable en el próximo certamen electoral, lo que estaría por verse es, ¿cuál de ellos tres será que quedará fuera en la segunda ronda electoral?

Pero no está en cuestionamientos, primero; qué uno de los tres candidatos quedará fuera para la segunda vuelta electoral y, segundo; quien decidirá el que definitivamente gobernará el  país para el período 2020-2024, es prácticamente un hecho que sea, el que quede en el tercer lugar en las votaciones, y eso será así tanto para Leonel Fernández con la FP, como también se le puede aplicar, para el PLD con Gonzalo Castillo como al PRM, con Luis Abinader.

 Eso parece que sucederá así, no se vislumbra en estos momentos de otra forma en el panorama de los desenlaces electorales que se aproximan.

Aunque hay que puntualizar, que en el caso de los peledeístas, quien decide y tiene la última palabra para cualquiera de los escenarios que se presenten, es el presidente de la República, licenciado Danilo Medina Sánchez.

Los 16 años consecutivos gobernando

En el caso de los dieciséis (16) años gobernando la nación ininterrumpidamente y 20 de los últimos 24 por el PLD, esto obviamente, tiene sus cosas buenas y malas, y que no vengan a decir, que Leonel ya no cuenta porque él se fue, no se puede ignorar su salida, esos triunfos también son de la organización, así es que, ésta arrastra lo positivo y lo negativo de sus gobiernos morados, especialmente de sus últimas casi cuatro gestiones (del 2004 al 2020).

Es decir, los beneficios de controlar al Estado y lo negativo del desgaste por tantos años (16) gobernando, ahora de frente a un nuevo aderezo bastante delicado, y que hay que tratarlo con sumo cuidado e inteligencia política y emocional, el hecho cierto de la división con la salida de una figura de la dimensión del doctor Leonel Fernández, a la sazón del tema, el expresidente del partido en los últimos 17 años y expresidente de la República por tres ocasiones; de 1996 al 2000, del año 2004 al 2008 y la de 2008 al 2012.

Además, se da por entendido que Leonel es el político más veterano del país, y en el plano internacional, ninguno de los actuales, pero ninguno, en ese terreno, les ven ni la placa.

Entonces, si esas no son tres Espadas de Damocles para el Comité Político y la potente maquinaria electoral que representa el PLD (su reciente división del mes de octubre, la candidatura presidencial de Leonel en otro partido, y los 16 años gobernando ininterrumpidamente), usted opine lo que quiera, pero éstas son realidades con los retos más importantes de toda su historia, y para saborearlas en el corto plazo.

La suerte está echada en el PLD, la FP, el PRM y en todo el sistema político del ambiente electoral nacional para el año 2020.

Autor: José Núñez

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