Lamentable realidad: Dominicana agoniza, aunque no se quiera ver

Por Rolando Fernández Miércoles 18 de Enero, 2017

Qué desencanto produce el hojear las páginas de la prensa en esta nación. ¡Penoso eso, pero hay que decirlo! No aparece ninguna noticia halagadora para la población, forjadora de nuevas esperanzas, ni siquiera como regalo de Año Nuevo.

Vemos por ejemplo, como información de primera plana: “¡DEUDAS Y DÉFICIT !”, con una reseña debajo que se puede considerar como una nota luctuosa: “La ARS de los maestros se tambalea entre deuda de RD$600 millones y un déficit mensual de RD$8 millones. ¿Podrá su nuevo director, el doctor Enriquillo Matos, rescatar el seguro médico de los maestros?”. (Periódico “HOY”, del 14-1-17).

Eso es lo que falta, para “fortalecer” y “eficientizar” más aún la educación en este país: ¡personal docente público sin seguro médico! La pérdida para los maestros del sector de ese servicio esencial es lo que se infiere, lo cual luce más que posible, con ese “peñón” de deuda, y la situación deficitaria mensual que le “acogota” cada vez más.

Y, eso no se va a resolver con la designación de un nuevo director en la ARS Semma, que de seguro no va con una varita mágica a ocupar la posición, a los fines de intentar resolver el gran problemazo que le han puesto sobre sus hombros, aunque él haya dicho: “que sueña con ofrecer una atención de salud humanizada a los afiliados, para que los docentes y sus familiares se sientan “reina y reyes”. ¡Luce como demagógico ese sueño!

Asuntos como ese, nada más se pueden resolver entre nosotros con la adopción de medidas heroicas frente a la corrupción que campea aquí por sus fueros, a todos los niveles; y, el control procedente sobre el dispendio alegre de lo recursos del Estado, dirigidos hacia sectores que nada aportan en beneficio de la sociedad, como es el caso, verbigracia, del bojote de cuartos que se entrega, por ley, a los negocios denominados partidos políticos, para sus francachelas electorales, y engrosar cada vez más los bolsillos de sus máximos representantes.

Pero, además, entre las cosas que más se destacan en los periódicos nacionales están: el aumento sobre la corrupción estatal, como siempre diversificada entre sus diferentes actores, y adeptos, con su respectiva impunidad, y los apañamientos de estilo. También, los nuevos escándalos estruendosos sobre los que se informa; y, los de robos recientes al erario público, que explotan cada día, más los que ya estaban. ¿Y qué? ¡Grave eso!

En ese tenor, no es raro encontrarse con notas como la siguiente, expresadas más o menos en los términos de más abajo, o escuchar comentarios radiales y televisivos en adición: “Con el escándalo internacional Odebrecht, que nos arropa a nosotros también hasta la coronilla, según lo trascendido. al igual que el interno de gran “calado” ISOE, aquí nada se va a hacer; ya se les bajaron líneas a los peones que deben participar. ¿Quién está creyendo en el aparataje demagógico judicial que se exhibe respecto de ambos?

Otras “linduras” sobre las que se reseña en la actualidad son: aumentos en todos los productos de la canasta familiar; nuevos impuestos gravosos; la criminalidad, la delincuencia, como la inseguridad ciudadana, que siguen in crescendo; los hidrocarburos y sus derivados, que continúan por las nubes, igual que ocurre con la energía eléctrica, y los demás servicios básicos, como los bienes de consumo masivo.

Se tienen en adición, los anuncios de nuevas problemáticas nacionales asfixiantes, para ir desviando la atención de la ciudadanía sobre las no resueltas aún, como es la costumbre. ¡Para que se olviden las de atrás!

Pero también “deslumbran” en el primer mes del año, las garatas y forcejeos por las designaciones de los nuevos políticos aspirantes a ocupar puestos productivos económicamente, como es por el ejemplo en el presente, el caso de la Secretaría la Liga Municipal Dominicana (LMD), que representa un buen botín a disfrutar. ¡Miembros de los tres principales partidos están en esa búsqueda!

En adición se observan, y llegan detalles hasta el ámbito del saber público, los pugilatos en cuanto a la escogencia definitiva de los jueces para la Cámara de Cuentas de la República; los que más convengan a los políticos, para garantizar el no torpedeo a las acciones desaprensivas y maliciosas en que puedan incurrir.

Y, ahora vienen para completar, los acomodamientos a nivel del Poder Judicial (las famosas “Altas Cortes”), de jueces que puedan ser complacientes a las líneas que se bajen, en términos de impunidad y apañamientos a la corrupción estatal enraizada, con connotación pasada, presente y futura.

Completan el coctel, las informaciones de paros en algunos sectores laborales, marchas, y protestas en contra del desbastador accionar gubernamental, gravoso impositivo, como dejante a la vez, en cuanto a la solución de los problemas sociales apremiantes, sin oposición formal alguna que interponga sus buenos oficios para impedir y controlar. De igual forma, se agregan los reclamos por los aumentos salariales debidos que se exigen, incluidos los del importante sector de la salud pública a nivel local.

La verdad es que, y sin ánimo de gran pesimismo, de continuar este país como va, ahora con los posibles vientos huracanados, de seguro extensivos hasta este patio, según nos catalogara un político nuestro, del ciclón Trump-USA, al “acecho”, habrá que cerrarlo y botar las llaves bien lejos.

¡Aquí no se podrá vivir! Acabarán los políticos de saquear por completo el país; y, a los pobres terminará por llevárselos el diablo. Las evidencias persuasivas actuales así lo dicen todo. ¡No nos tapemos los ojos!, Claro, los que en realidad queramos ver.