La violencia se está adueñando de nuestras calles

Por César Fragoso miércoles 19 de abril, 2017

Poco a poco nuestro país está siendo afectado por algo muy negativo que todos vemos a diario y que ya casi aceptamos de manera natural.

Me refiero a la violencia en todo el sentido de la palabra.

La violencia se define como todo acto que guarde relación con la práctica de la fuerza física o verbal sobre otra persona, animal u objeto originando un daño sobre los mismos de manera voluntaria o accidental.

El elemento principal dentro de las acciones violentas, es el uso de la fuerza tanto física como psicológica para el logro de los objetivos, y en contra de la víctima.

Todos los días nos encontramos con episodios de violencia domésticas en los que las parejas se enfrentan entre sí.

En la mayoría de las veces, las mujeres son golpeadas por sus parejas y, en el peor de los casos, asesinadas.

Eso ha llegado a ser tan frecuente, que ya casi no nos alarmamos cuando leemos en la prensa que un hombre mató a su mujer, delante de sus hijos y que después se suicidó.

Hay algunos que no se conforman con asesinar a la mujer y la emprenden también contra los hijos y los familiares de esta.

Para que tengan una idea, en el 2016 se registraron en el país 78 feminicidios íntimos, los cuales dejaron en la orfandad unos 70 niños, niñas y adolescentes

En el 2015, las víctimas fueron 77.

Es decir, en solo dos años 147 mujeres murieron asesinadas por sus parejas o ex parejas, y, hasta el momento, nadie se ha propuesto revisar y renovar las políticas y acciones públicas para enfrentar la violencia de género e intrafamiliar.

Por otra parte, con cierta frecuencia se ven en la redes sociales videos de miembros de la Policía Nacional y de agentes de la Autoridad Metropolitana de Transporte (AMET) agrediendo a ciudadanos que de alguna manera han infringido las leyes.

Aunque se dan casos en los que los agentes toman la iniciativa de abusar de los infractores, en la mayoría de las ocasiones se ven precisados a responder con violencia ante las amenazas que reciben y el irrespeto de la persona a quien ellos detienen o intentan poner una multa.

Si bien es cierto que un policía no debe usar su autoridad para agredir a los demás, no menos cierto es, que tampoco se puede quedar de brazos cruzados si se ve atacado por alguien.

En ese sentido, es normal ver como los choferes arremeten contra los agentes de la AMET, cuando estos los detienen para pedirles sus documentos.

Es precisamente esa ira, esa violencia que llevamos por dentro la que nos hace enfrentarnos contra un policía que lleva un arma al cinto y que puede hacer uso de la misma y matar a su agresor.

Los dominicanos, en general, hemos llegado a un grado tal de violencia acumulada, que explotamos ante la más mínima acción que podríamos considerar como provocación y, sin medir las consecuencias, iniciamos una confrontación que se inicia con una bofetada, una gran cantidad de malas palabras o esgrimiendo pistolas, machetes y cuchillos como si estuviéramos en un campo de batallas.

En el caso de la violencia policial, uno de los elementos que más la ocasiona, es el irrespeto que todos tenemos de las leyes por las que debemos regirnos y, cuando somos sorprendidos en flagrante violación de las mismas, queremos tragarnos al agente que nos quiere meter presos o ponernos una simple multa de transito.

En estos días ha estado circulando en las redes sociales el video de un policía golpeando en los brazos a una joven de 17 años en el sector de Cristo Rey.

Definitivamente ese oficial debió usar otra manera de manejar la situación que se le presentó, pero, el sencillamente se vio precisado a responder la agresión violenta de la joven, la cual le fue encima y le agarró la camisa por el pecho porque, según dicen las informaciones, los agentes policiales intentaban apresar a su padre debido a que el mismo se estaba bañando en una piscina plástica en la calle y, las mismas estaban prohibidas en la Semana Santa.

Si lo analizamos, volvemos a lo mismo, existe una prohibición impuesta por las autoridades, que es lo mismo que una ley que debe ser cumplida y, cuando llegan los encargados de hacernos cumplir con lo establecido, nos violentamos porque no nos dejan hacer lo que se nos antoje.

Sencillamente todo se convierte en un círculo vicioso donde sale a relucir la inmensa cantidad de violencia que todos llevamos por dentro.

Otra manera de expresión de la violencia en la que vivimos la representan los delincuentes que arremeten contra sus víctimas, las golpean y hasta las matan, para realizar sus robos sin que en nada les afecte todo el dolor que le pueden causar a quienes atacan.

En definitiva vivimos en un país maravilloso de gente solidaria que responde con amor ante el necesitado que le pide un favor, pero, sin darnos cuenta, llevamos por dentro un volcán poderoso y violento que está listo para explotar ante el más mínimo detalle de algo que no nos guste o consideremos una molestia.

Yo entiendo, que tanto los opositores, como el Gobierno y la sociedad civil en general, deberían iniciar una campaña de motivación a la disminución de la ira para evitar que la violencia se siga adueñando de nuestras calles.

 

Apple Store Google Play
Continuar