La violencia a la mujer en sus diferentes manifestaciones

Por Doraluz Mercedes miércoles 22 de noviembre, 2017
“Fragilidad, tiene nombre de mujer”, como diría el poeta y dramaturgo inglés William Shakespeare, frase en la que hace alusión  a la sutileza con que debe ser tratado ese ser dador de vida.
Sin embargo, particularmente en nuestro país  esta acción se ve quebrantada por el comportamiento de algunos hombres y por el propio sistema, que obvian esta fragilidad, para dar paso a una serie de atropellos que se ponen de manifiesto en el diario vivir de las mujeres.
Y es que diversos son los tipos de violencias que nos afectan, dentro de las cuales están la más común y visible como es la Física que en el peor de los casos ha desencadenado en desenlaces funestos.
Empero hay otros tipos que aunque no siempre se destaquen, existen; como la psicológica, social, mediática, económica, sexual, patrimonial y la vicaria; dentro de las cuales voy a citar algunos ejemplos:
Con relación a la violencia Social, ésta nos impacta hasta al caminar por la calles al recibir ciertos tipos de “piropos” desatinados, por parte de algunos sujetos que en vez de enamorar no hacen más que desagradar.
¡Tenía que ser una mujer! ¡Aprende a manejar! son estos algunos de los improperios que nos vociferan determinados conductores cuando nos desplazamos por las calles manejando un vehículo, solo por subestimar la capacidad de las féminas al volante, ya que les cuesta reconocer que somos más precavidas en las calles y eso lo han demostrado las estadísticas en accidentes de tránsito.
Asimismo, está la Mediática donde algunas mujeres y especialmente las que están vinculadas a los medios de comunicación han sido objeto de discriminación por ex parejas que han tenido la osadía de difundir públicamente  fotos e imágenes vergonzosas a través de las redes sociales, con el objetivo de dañar su moral y dignidad.
Además, en ocasiones se han dado casos cuando una mujer embarazada aborda un autobús en que muchos recurren al “pataleo” para no cederle el asiento, bajo el argumento descarado de que: “yo no fui quien hizo ese muchacho”, “debería dar el asiento otra mujer”, “yo no fui quien la preñó a ella”.
                                                                                                                                                                           De igual modo, hay individuos que se resisten a  mantener a sus hijos limitando a la mujer parcial o totalmente con los gastos de manutención, como una forma de manipulación, esta es la violencia Económica, y  presumo que un grupo importante de mujeres separadas de sus parejas y con hijos de por medio la han sufrido.
Otro tipo es la psicológica  que se expresa cuando una dama recibe presiones y es obligada por su pareja, ante un embarazo no deseado, abortar a la criatura, sin éste tomar en consideración que en el intento  la madre pueda perder la vida.
Lejos de ser feminista, para mi es violencia hasta que el varón le imponga a la hembra el lugar donde debe dormir en la cama, como una manera de hacer prevalecer su supremacía.
En cambio, es preciso resaltar que no todos los hombres aplican en este comentario, porque sí existen caballeros que ponen en práctica lo expuesto por Shakespeare. Aquellos que con su trato nos hacen sentir alagadas y enaltecen con su nobleza, cortesía y distinción.
No obstante, ya es hora de ir fomentando desde el hogar a temprana edad de los hijos el respeto a las damas y esto sea reforzado en las escuelas, induciendo a los niños a la consideración y estima hacia todas las mujeres de su entorno, dígase madre, hermanas, amigas, maestras, entre otras, y de esa forma se comience a erradicar de una vez y por todas esa cultura machista que por siempre ha imperado en la sociedad dominicana.

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