La violencia escolar

Por Manuel Hernández Villeta miércoles 16 de octubre, 2019

La violencia en las escuelas dominicanas es preocupante. Falta el sistema, falla el hogar, y al parecer no hay una política dirigida a mejorar la convivencia en los centros educativos.

La escuela pública tiene que ser centro de armonía y de preparar las nuevas generaciones en base a un mensaje de paz y solidaridad. Cuando pelean dos niños de diez años y uno resulta muerto, el sistema colapsa.

No es un hecho aislado. En los últimos meses han ocurrido acciones de violencia en los planteles, con muertes y lesionados y eso indica que hay fragilidades en el mensaje hogareño de pregonar la buena convivencia.

Estamos viviendo en una época de violencia, de violaciones de derechos colectivos e individuales, de series de televisión donde se vende el mensaje de sangre. Los muñequitos de los niños exudan la violencia en cada momento, lo que es preocupante de cara a las nuevas generaciones.

No puede ocurrir, bajo ninguna circunstancia, un hecho de violencia dentro de un plantel escolar. Cuando eso ocurre todos son culpables. Los padres, los maestros, el ministerio y hasta la iglesia a que pertenece.

Hay que reforzar el trabajo de los psicólogos en las escuelas. Los profesores tienen que hacer informes del comportamiento de los niños, sobre todo cuando son violentos o se presentan inadaptados.

No es expulsarlos, sino someterlos a las terapias que sean necesarias. Aplicar la psicología infantil. Se tiene que tomar en cuenta que casi todos los hechos de violencia, donde han ocurrido muertes, son escenificados por chicos o chicas menores de quince años.

Pero también hay otra violencia inter-escolar, donde no se fomenta el compañerismo que va a durar de por vida, sino la ira mal conducida y mal tratada. Que se haga una gran concertación para salvar a las escuelas de la  violencia. Que se integre a los padres, los profesores, las juntas de vecinas y toda la comunidad.

Ya hay suficiente violencia en las calles, robos, atracos,  que no pueden ser detenidos. Son un reflejo de una sociedad enturbiada. Hay que sacar a la violencia de los barrios populares y de las zonas residenciales. La violencia domestica tiene que ser erradicada.

Hay que salvar a la sociedad de hoy y a las futuras generaciones, por lo que la ola de violencia de las escuelas tiene que ser sacada a como dé lugar. Hay que redoblar los esfuerzos para mantener la paz en las escuelas, que es el futuro del país. ¡Ay!, se me acabo la tinta.

Por Manuel Hernández Villeta

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