La vida del placer y el gozo en pleno siglo XXI

Por Elvis Valoy sábado 19 de agosto, 2017

Señalando la vida de las personas, e imponiéndole su impronta luego de más de veintiún siglos de existencia, la escuela epicúrea griega del placer demuestra su influencia en la población de estos tiempos.

 Hoy día a la gente la seduce una especie de vida desenfrenada, de alto contenido lisérgico, pasando a ser oquedad todo y cuanto se conciba incapaz de excitar hasta el paroxismo los sentidos, produciendo una especie de parrehsia individual, capaz de conducir a la ataraxia total.

 El mundo actual deambula por un hedonismo   inhumano y pueril, concibiéndose de aporía todo lo que envuelva a la población en complejas disyuntivas. 

 Lo que no produzca gozo individual se cataloga de morondanga y es rechazado sin permitírsele siquiera el derecho a la defensa.      

 Diferente no podría ser pues, el capitalismo hace de conglomerados proyectos individuales sin espacio para la concepción colectiva, y el hedonismo y el narcisismo se encargan de amoldarlo, para que cada quien vea en su vida y su satisfacción personal la fuerza del universo.

 La fórmula de vida es muy simple: Las personas se entregan al placer por el placer, y con una buena dosis de idolatría particular ¨el éxito está garantizado¨. A nadie le importa un bledo el destino de los demás, pues las soluciones son individuales.

 La vida del placer y el culto a la imagen misma de la gente lleva a una suerte de cortedad que descalifica la vida y al ser humano.   

 La cotidianeidad se hace una jungla contumaz por cada quien lograr su zona de confort que es la que otorga la vida de los placeres, excitadora de todo a nuestra periferia, y que a la postre parece ser lo único que interesa.

 Nadie escapa a la cultura del placer y el gozo, y si por un instante alguien lograra zafarte de ella, caería al submundo de la soledad, la incomunicación y el aislamiento. 

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