La verdadera libertad

Por Karla Patricia Zacarías Reinoso jueves 28 de noviembre, 2019

Vivimos en un mundo donde diariamente recibimos mensajes negativos y si no tenemos la capacidad de filtrar lo que entra a nuestro corazón somos propensos a desarrollar un alma contaminada, que en un inicio fue hecha para brillar y marcar una diferencia.

Con cada experiencia de vida vamos cultivando sentimientos, algunos sanos y otros no tan sanos que al final son los que salen a relucir cuando nos vemos en situaciones imprevistas y diferentes. Y esos mismos sentimientos nos van ayudando a crecer más e ir subiendo de nivel o son los que van acabando con nuestra autoestima poco a poco, hasta llegar a un punto que nos sentimos presos sin saber cómo escapar de dicha realidad.

Había escuchado la palabra libertad solo en el himno nacional y en un negocio que emprendí hace un tiempo, pero nunca asocié la palabra libertad con el comportamiento humano. Esa libertad de la que puede gozar un individuo que no está sometido a lo que le ordene otra persona, esa que logra que actuemos según nuestros valores, criterios, razón y voluntad.

Y es que no solo necesitamos la libertad cuando estamos en una cárcel física, también la necesitamos cuando estamos presos en una cárcel mental o emocional. Esas almas cautivas suelen ser mucho más comunes de lo que imaginamos, porque nos atan a procesos innecesarios, a soportar momentos no deseados y a ir perdiendo día tras día nuestra esencia y los valores que rigen nuestra vida.

Mi anhelo hoy es que te liberes de ese sentimiento que no te deja ser tú, libérate de ese miedo que te está impidiendo ver las promesas para tu vida, libérate del concepto “necesito más para valer más”, libérate de la necesidad de aprobación por los demás, libérate de ese maltrato que recibes a diario, libérate de eso que te imposibilita respirar paz.

Entendamos que la libertad tiene un precio muy alto, tan alto como el precio de la esclavitud, la única diferencia es que pagas con placer y con una sonrisa, aun cuando la sonrisa haya sido formada con lágrimas.

Recuerda siempre que donde haya alguien con el espíritu preso, hay necesidad de libertad. De verdadera libertad, esa que solo viene de parte de Dios.

 

Escrito por Karla Patricia Zacarías Reinoso

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