La vanguardia en Hispanoamérica

Por José Santana Guzmán

El término vanguardia hace alusión básicamente a las obras que son experimentales o innovadoras, específicamente en lo que respecta al arte, la cultura y la política.

Algunos autores como por ejemplo Hugo Verani definen la vanguardia como el nombre colectivo para las diversas tendencias artísticas (los llamados ismos) que surgen en Europa en las primeras dos décadas del siglo XX. Por consiguiente, antes de la Primera Guerra Mundial, van a aparecer algunas corrientes revolucionarias como el cubismo pictórico (1907) de Picasso y Braque; el futurismo (1909) de Marinetti y la música atonal y dedocafónica (1909) de Igor Stravinsky. Todas unidas en un mismo propósito: la renovación de modalidades artísticas institucionalizadas.

Algunas características de la vanguardia en Hispanoamérica son:

1- Desecha el uso racional del lenguaje (lengua).

2- Rechazo a la sintaxis lógica.

3- Rechazo a la forma declaratoria.

4- Rechazo al legado musical (rima, métrica, moldes estróficos, etc.)

5- Cultivo a la imaginación, imágenes insólitas y visionarias.

6- Uso de efectos visuales.

Hay que resaltar, además, que el creacionismo constituye uno de los principales movimientos vanguardistas de principios del siglo XX en Hispanoamérica. Por tanto, su principal cultivador es el chileno Vicente Huidobro, quien además publicó su manifiesto, en el cual explica las principales características del mismo.

 

Por su parte, también se destaca en este movimiento vanguardista, el poeta argentino Jorge Luis Borges, cuyos poemas más destacados son: Fervor de Buenos Aires; Luna de enfrente y Cuaderno de San Martín, entre otros. Así como el Hacedor, donde el escritor hispano combina el verso y la prosa para expresar tópicos existencialistas como la eternidad y el tiempo, respectivamente.

Sin embargo, Pablo Neruda es considerado, asimismo, como el poeta más influyente de Hispanoamérica a lo largo y ancho del siglo XX. Obras como Crepusculario y Veinte poemas de amor y una canción desesperada, por sólo citar dos ejemplos, forman parte del rosario de textos de este acaudalado poeta americano. Asimismo, en México descollan Octavio Paz, con La estación total; en Cuba Nicolás Guillén: Motivos del son, Sóngoro Cosongo, Elegías antillanas, entre otros títulos. Este autor cubano cultiva un estilo de poesía negroide de gran valor cultural, además, con un hondo sentido popular y ancestral.

Por José Santana-Guzmán

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