La UASD, una extraordinaria paradoja

Por PABLO VALDEZ viernes 3 de febrero, 2017

Probablemente ocurra en estos momentos, una serie deincógnitas, cuestionamientos y comparabilidades; por el hecho de que nueva vezla Universidad Autónoma de Santo Domingo, se ve envuelta en una paralización dedocencia, motivada por un llamado a paro presencial de parte de la Federaciónde Profesores de dicha institución.

Las incógnitas podrían ser de si el paro, que se origina porreclamos de atención a una serie de limitaciones que tiene la academia, lograráuna respuesta satisfactoria del Ejecutivo de la Nación o si por el contrario,seguirá en la actitud de inobservancia que ha mantenido durante los más decuatro años de gestión, a los reclamos de los universitarios. Elcuestionamiento podría ser de, ¿porqué los docentes de la más antigua universidaddel nuevo mundo y las autoridades de dicha academia, no llegan a un acuerdo quepermita reclamos de incremento presupuestario, sin necesidad de suspensión dedocencia? Y, obviamente que se estarán comparando las luchas de otros gremiosde profesionales y sindicatos para ellogro del reconocimiento de determinados derechos.

La realidad es que la Universidad Autónoma de Santo Domingo,está pasando en estos momentos por grandes dificultades, que repercuten en elestancamiento del segmento más desprotegido de la Nación. Esta realidad hasustraído sustancialmente la posibilidad de que muchos jóvenes dominicanos deambos sexos, puedan lograr sus aspiraciones de crecimiento personal y delentorno de donde son originarios.

La realidad es que mientras se matizan incógnitas,cuestionamientos y comparabilidades que en muchos casos provienen de sectoresque por desconocimiento o por el interés de “satanizar” a la UniversidadAutónoma de Santo Domingo, el resultado de no dar respuesta satisfactoria a losreclamos de los universitarios, una gran cantidad de jóvenes de extracciónhumilde, se quedan sin cursar estudios superiores, porque, al tiempo que notienen las condiciones para matricularse en universidades creadas para los que gozande un excelente poder adquisitivo, en la universidad que le mantiene laspuertas abiertas, no hay los recursos suficientes para darles un albergue dedignidad y decoro, porque los recursos con los que cuenta no son suficientes nisiquiera para los que han logrado penetrarla para salir con un título que legarantice crecer .

El otro agravante, es que hay a lo externo de la universidad,un entablado cuidadosamente organizado para el logro de incrementar la falta decredibilidad hacia la academia que ha originado el sector minoritario queinteractúa dentro de la misma, producto de la conceptualización de ser unaacademia abierta, dando la misma oportunidad para todo el que quiera lograrobjetivos de crecimiento intelectual.

Ciertamente que es paradójico, que mientras muchosuniversitarios quieran aportar al desarrollo de la Nación desde diferentesópticas, la academia sea mal juzgada por muchos sectores de la vida nación,antes de penetrar en las entrañas de esta digna institución y verificar lasbondades que la adornan, el deseo de muchos de corregir lo que está mal y decontribuir cada día más para lograr objetivos de docencia, investigación yextensión como contribución permanente al logro de crecimiento de la RepúblicaDominicana.

Los sectores más sanos de la “Primada de América”, coincidenen una mejor universidad. Una academia, que responda a la instrucción delEstatuto Orgánico que la rige, exenta de actuaciones que riñan con las reglasbásicas de la buena convivencia y que llene las expectativas éticas de respetoa los recursos dirigidos al cumplimiento del deber, pero para eso, se debeatender los reclamos presupuestarios que la academia requiere para sergerenciada con dignidad, así dejaría la Nación de pensar en la UASD como unaextraordinaria paradoja para verla como lo que es, la institución más digna delEstado Dominicano.