La UASD perdió por la infausta sociedad política

Por Francisco Rafael Guzmán

Es la UASD la que ha perdido con la elección de este nuevo rector, porque fue la razón la que fue derrotada por el poder, no podemos ser simplista y decir que perdió un candidato y su equipo. Mientras asistía al acto que se celebraba en honor a los héroes del 14 junio de 1959, me encontré con un empleado jubilado, el cual me dio a entender que se molestó con la gestión de la Dra. Emma Polanco porque no le hizo un sometimiento a una de las personas elegidas en un alto cargo, no estoy obligado a revelar el nombre de ese empleado, pero tampoco voy a revelar el nombre de la otra persona porque no tengo pruebas de nada.

Ahora bien, dos cosmovisiones del mundo y  la universidad muy  distintas son las que  tienen los que fueron los candidatos a rectores y también los miembros sus equipos: los electos y los derrotados, las cuales se pudieron ser evidenciadas durante el proceso e lectoral. Uno es el triunfador y establece una relación clientelar con sus acólitos o súbditos, el otro el derrotado o perdedor, el cual cree en la persuasión para llegarle a la gente, para conquistar adeptos o simpatizantes que puedan sufragar a favor de la candidatura a la rectoría y a los demás cargos. El ganador no cree en la razón y cree en la fuerza, cree en el predominio del poder sobre la autoridad para gobernar; mientras el perdedor cree en la razón y no cree en la fuerza, cree en el predominio de la autoridad sobre el poder para ejercer el gobierno.

El candidato ganador en el pasado certamen pone el énfasis en lo material para gobernar, el perdedor pone su énfasis en la moral. ¿Será que la universidad se está adocenando o degradando en materia de la conciencia social de los académicos, después de crecer tanto en estructuras, planta física, población estudiantil, oferta curricular y desconcentración con los centros y extensiones? Es difícil que después de tantas personalidades de tanto prestigio se pronunciaran en favor de Asjasna y su equipo, personas no señaladas por máculas si no por virtudes, creer en los resultados del recién finalizado proceso electoral, creer que perdiera Asjana y ganara Editrudis Beltrán.

No hay que ser un gran científico para uno darse que la UASD ha dado un salto hacia atrás, porque es muy evidente que Asjana representaba el candidato que recogía el legado de la Dra. Emma Polanco, la cual con su gestión dio muestras de vocación por la excelencia en la gerencia de la educación superior pública, como nadie en varias décadas. Pueden decir lo que le parezca a algunos detractores, pero el Dr. Asjana tiene muchos amigos de prestigio que lo han defendido, quienes no debieron dejarse confundir por aquellos fueron los electores y sin embargo fueron confundidos, pese a que la gran mayoría de ellos son profesores y no jóvenes estudiantes.

Triunfó la estulticia y  perdió el conocimiento, aunque aparezca algún decano electo del grupo de Editrudis que represente el conocimiento y la inteligencia, hablo de la practica académica que predomina en ese colectivo encabezado por el rector electo. Hemos dado un salto hacia atrás, cuando en realidad de aquí debimos ir hacia delante y no retroceder. ¿Qué pena que todo haya resultado de ese infausto modo? Es lamentable que muchas personas que pudieron votar por Asjana no lo hicieron y si en cambio por Beltrán.

A  nadie le quepa dudas de que estamos al borde de perder la UASD, no quisiéramos que así sea, pero es una realidad insoslayable. El Estado Dominicano, la sociedad política, viene conspirando contra la UASD desde hace mucho tiempo; solo basta con recordar la indiferencia del presidente Danilo Medina contra ella, pero esa conspiración viene desde mucho más lejos, comenzó con el mismo Dr. Balaguer quien fuera el que promulgara  la ley de autonomía universitaria por demagogia, durante sus Doce años, pero en ciernes; comenzó en el gobierno de Guzmán de manera muy institucional con la creación del CONES y luego el CONIES hasta crear la Secretaría (ahora Ministerio) de Educación Superior Ciencia y Tecnología en el gobierno de Hipólito Mejía.

Desde hace mucho tiempo, vale decir desde que el modelo neoliberal se impuso hace 4 décadas,  organismos internacionales han estado interesados en la privatización de la educación superior y soy de los que creen que este gobierno está interesado en ello, pese a que el presidente ha dicho que es amigo de la UASD y habló de que su padre jugó un rol importante en ella. Ahora con la elección de Eduitrudis, en que personalidades de la sociedad política parecen haber estado muy interesados en esa elección, su gestión al frente de la UASD puede resultar un caldo de cultivo para que deje existir como universidad autónoma, pluralista y popular.

La gestión de Editrudis, por su historial y estructura de personalidad, puede dar pábulo a que la UASD sea privatizada. Solo una lucha interna de los uasdianos con la eclosión de una conciencia universitaria serviría de muro de contención a la privatización. Hay que tomar conciencia de esa realidad; hoy más que nunca la privatización acecha, este gobierno representa los intereses de la gran burguesía y a la parte de esta clase que tiene  más conciencia de clase para sí. Es la extracción desmedida de la plusvalía lo cuenta para la gran burguesía y hay sectores de ella que quieren invertir en universidades. Ahora bien, sin la UASD pública y autónoma a la burguesía en general le será muy difícil manejar todos  los conflictos sociales que se generarían en la sociedad, esta se tornaría ingobernable. La movilidad social vertical por vía de la educación superior pública, a la que la UASD sirve de hontanar, es lo que hasta cierto punto ha permitido que la clase dominante pueda controlar el conflicto social. Que lo  sepan Abinader y Beltrán.

Por Francisco Rafael Guzmán F.

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