La UASD Hacia el Despeñadero

Por Elvis Valoy miércoles 8 de febrero, 2017

En un artículo anterior en el que me referí a la Universidad Autónoma de Santo Domingo, hice mención de Matos Méndez, una figura pintoresca que era regularmente encontrada en los pasillos de la academia estatal.

Matos Méndez solía decir a sus contertulios que el verdadero nombre de las personas que imparten docencia en la UASD no debía ser profesor, sino “profecheque”. El tiempo ha demostrado que ese señor tenía razón.

La Federación de Profesores de la UASD, reconocida popularmente por el acrónimo de Faprouasd, mantiene una de las acomodaticias huelgas que ese disque “gremio profesoral” tiene acostumbrado a la opinión pública.

Esta consiste en esperar a que paguen, pues ya les pagaron su regalía, doble sueldo, viáticos, sabáticos, y todas las prerrogativas con que cuentan esos privilegiados y privilegiadas del sistema.

Luego de que estos profecheques, como les llamara Matos Méndez, se llenan los bolsillos de dinero, entonces inician el chantaje de lo que han vivido toda una vida, y paralizan la docencia. Pero cuando se acerque de nuevo el día 25, raudo levantan la huelga para volver a engrosar sus buchúas cuentas bancarias los jugosos beneficios que reporta una entidad que no tiene dolientes y merecedora de otro destino.

¡Son los huelguistas más cómodos del planeta!

Como egresado de la UASD me duele en el alma la triste historia que escribe la alta casa de estudios, en donde buscamos el pan de la enseñanza los hijos de Machepa.

Es penoso ver lo que allí a diario ocurre, y sus protagonistas internos ni siquiera se ruborizan ni les importa el camino negativo que toma nuestra amada y mil veces gloriosa universidad.

Si bien es cierto que existen sectores que desde afuera están esperando que el féretro de la UASD pase por su frente, pues odian al pueblo, y no quieren que los pobres estudien, más numerosos son los grupos que desde adentro del Aula Magna conspiran a diario y crean las condiciones para asestarle la puñalada que asesine en el acto al alto centro docente.

Todas esas siglas que cohabitan dentro del recinto uasdiano se aprovechan de la UASD para desde allí obtener sus proyectos personales y/o grupales, distantes todos de la sagrada labor de la enseñanza, y contribuyendo a la asfixia de la primera universidad del nuevo mundo.

Y aún faltan paralizaciones, pues el silencio de la llamada Asodemu augura que inmediatamente finalicen los faprouasd, les toca el turno a esa sigla, experimentada en el chantaje y la intimidación (los dirigentes choferiles “aprendieron” de esa gente a extorsionar al Estado Dominicano. Asimilaron tan perfectamente la lección que se han hecho multimillonarios).

Es una aberración que la UASD continúe paralizada y sus cientos de miles de estudiantes deambulando por un viacrucis de incertidumbre y frustraciones, sin que se vea la superación de los lastres que por decenios la han estancado.

Por Elvis Valoy