La UASD de mal en peor

Por Elvis Valoy sábado 18 de febrero, 2017

La crisis de la UASD es la de la sempiterna institución en donde sus males hacen metástasis, impidiéndosele el desarrollo. Sus penas parecen ajenas al mundo interno que la hace prisionera, reproduciéndoseles sus calamidades, y sacándola de la dinámica de la sociedad. Su llanto es como el de la ballena que queda atrapada en mares ignotos.

En artículos anteriores me he referido al informe elaborado en 1977 por el técnico chileno Felipe Richardson, quien fue contratado por la misma universidad estatal para que estudiara los problemas del alto centro docente.

Pues el famoso informe Richardson llegó a una de sus conclusiones de que la Alma Mater no necesitaba de aumento de presupuesto, ni nuevo movimiento Renovador. Decía el reporte de Richardson que las principales dificultades uasdiana provenían de su administración y su propia dinámica interna.

Felipe Richardson fue excomulgado por el amasijo de intereses que cohabitan en la academia del Estado, y su informe fue lanzado a la hoguera en donde se cuecen los alimentos del Comedor Universitario. Del año 77 a la fecha, la UASD más que negarse, lo que ha hecho es confirmar y multiplicar su tara académicas y administrativas criticadas en ese documento.

La sopa de letras que convive en la más vieja universidad del Nuevo Mundo la asfixia. Entre la Asodemu, Faprouasd y la mayoría de las rectorías se han “engullido” la alta escuela docente del pueblo dominicano.

La siempre amada UASD no está a tono con los tiempos y con este siglo XXI, y antes que contribuir y aportar a las soluciones de los grandes problemas nacionales, el alto centro de educación estatal es per se un problema.

El llamado movimiento Renovador de los años 60, que pudo ser el arranque definitivo de la UASD, devino en un movimiento populista, anti científico y anti docente, aprovechados por partidos políticos y grupos enquistados en la alta casa de estudios para proyectos extra universitarios.

Mientras la perenne crisis abate nuestra querida universidad, su misma realidad interna y las contradicciones que subyacen en su seno, atiborrada de elementos oportunistas, la dirige al abismo.

La consigna de uno de los grupos estudiantiles que merodean en la institución estatal, y que establecía que:” el comején se come la UASD”, pasó de frase a verdad palpable.

Tan penosa es la situación de la entidad de formación de profesionales, que mi anillo de graduación, que me certifica como egresado uasdiano, y que por momentos he exhibido orgulloso, lo extraje de mi dedo mayor y lo lancé a un lugar desconocido, en protesta por el hastío de las ignominias que vapulean nuestra UASD, y que la están llevando indefectiblemente por el camino equivocado.

 

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