La UASD: Cada capítulo mucho peor

Por ALFREDO CANDELARIO martes 14 de febrero, 2017

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Como si se tratara de una novela de suspenso, drama y terror,continúa la situación de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

La lucha entre maestros pertenecientes al gremio FAPROUASD ylas autoridades universitarias, parece trascender más allá de simplesreivindicaciones. Todo apunta a problemas políticos y personales.

Las voces de estudiantes, sedientos de docencia, es solomúsica para los oídos de aquellos que representan ambos bandos, mientras elsemestre avanza los días se pierden y amaina el furor de los estudiantes y suparticipación en las aulas.

Las redes sociales solo han sido una brújula descompuesta ala hora de orientar a los 200 mil estudiantes inscritos en la alta casa deestudios, pregonando y sirviendo de plataforma a la lucha de intereses que seestá librando actualmente, combinados con una buena dosis de poder filtrado enlos medios de comunicación tradicionales.

Lo cierto es que la UASD agoniza y con ella sus estudiantes,esos que esperan convertirse en profesionales para brindarle un mejor servicioa la nación, esos que esperan avanzar un peldaño y poder salir de la pobreza,esos que a fuerza de voluntad continúan sufriendo el maltrato de todo unsistema que conspira contra ellos.

La Primada de América necesita ser saneada en todos losniveles. La educación no puede ser de calidad si las cosas continúanmanejándose de la misma forma en que se manejan las minas de oro. Se hacenecesaria la construcción de un sistema educativo que realmente tenga comofinalidad la capacitación de esos jóvenes que con empeño asisten a las aulas.

Los maestros que apoyan el paro deben de mejorar su discursoy dejar de utilizar a los estudiantes como puntas de sus lanzas.

Es cierto que se necesitan aumentos y que la situación no esla mejor, pero en un país donde todos estamos en la misma situación económicael que gana más de 90 mil pesos es un rey. Hay que ser coherente y no abusar dela suerte.

Los organismos nacionales que por ley les corresponde regulary velar por la educación superior, debentomar carta en el asunto. No esperemos que un grupo se subleve y emprenda unamanifestación donde salgan heridos los personajes que actúan en estahistoria.

¿Y ahora quién podrá defendernos?

 

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