La triple restricción en proyectos y los detonadores en la variación de presupuestos

Por Jose Espinosa Feliz martes 27 de octubre, 2020

En administración de proyectos existe lo que se le llama la triple restricción como son: costo, alcance y tiempo, las cuales forman un triángulo equilátero. El costo, es el monto de la obra; el alcance, el conjunto de lo que se va a realizar, y el tiempo, lo establece una fecha de inicio y una final determinada. Si alguna de estas variables cambia de manera sustancial, las demás, también tienden a moverse, distorsionando la estructura inicial, tanto, del presupuesto, como de la obra en su totalidad.

Esto indica, que, si el alcance de los trabajos se modifica, así mismo, varía, tanto el costo, como el tiempo de entrega de la obra. Lo mismo pasa, si se decide que el proyecto debe entregarse ante o después del tiempo establecido: en el primer caso, habrá que emplear más recursos o limitar el alcance, y en el segundo, puede mantenerse el alcance, pero afecta el costo. Es toda una interesante búsqueda de la estabilidad y control de los proyectos para obtener un producto satisfactorio.

En un artículo anterior solicité al gobierno planificar con antelación el conjunto de obras a ejecutar durante el cuatrienio, con el objetivo de que se planee dos de las etapas importantes de un proyecto como la prefactibilidad y la factibilidad, para que se puedan verificar en toda su dimensión los trabajos a ejecutar.

La falta de planificación compone el eje principal desde donde se ramifican las otras variables, que inciden en que el presupuesto de una obra aumente, y con ello distorsiona todo un sistema que impacta de manera negativa, no tan solo al contratista, sino también al gobierno, porque, a parte de mostrar un país desorganizado, incumplen con las comunidades que esperan la pronta terminación de los proyectos.

Esta situación de no programarse en base a la realidad del terreno, podría afectar el alcance del proyecto, y se generarían otras variables con resultados negativos para la estructura del presupuesto, como el aumento de volúmenes de partidas importantes, que son determinantes para el aumento desproporcionado de cualquier obra. En esta parte, influye: la improvisación, el desconocimiento y la falta de un estudio ponderado del lugar dónde se realizará dicho proyecto.

Otra que distorsiona el presupuesto, es el aumento de la cantidad de partidas que conforman la obra, que pueden ser producto, también, de la inobservancia, o, falta de experiencia del profesional; de igual manera, podría ser por la extensión no programada del proyecto. Otro factor que escapa a los técnicos que conforman la estructura de dicho presupuesto, es la variación de precio, ya sea por el aumento de los insumos, o por la prolongación del tiempo de la obra, por falta de pago u otra razón no contemplada.

Si se logran establecer los estudios preliminares en los proyectos, más la participación de un equipo heterogéneos de profesionales especializados, tanto, en los procesos constructivos, como en la estructura y análisis de precios, de seguro, que al final se tendrán presupuestos dentro del rango establecido en la ley 340-06.

Es importante destacar que no existen presupuestos perfectos y que algunos proyectos, por ejemplo, de estructuras en cruce de ríos y otros que estén propenso a eventos no controlados por el hombre, pudieran generar significativas adendas.

Independientemente que haya o no sobrevaluación, que es tema para otros análisis, estos elementos, si no se estudian, y se analizan de manera detenida con criterios técnicos claros, son los detonadores del aumento desmedidos de los presupuestos.

José Espinosa Feliz

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