La Traviata

Por Vilma Yolanda Batista jueves 25 de abril, 2019

Recientemente tuvimos la oportunidad de disfrutar en primera fila la extraordinaria puesta en escena, a propósito de la noche de apertura de La Traviata en nuestro emblemático Teatro Nacional, en una entrega increíble bajo la dirección magnífica del Maestro José Antonio Molina y una ambientación fastuosa del gran Fidel López, alegórica a la República Dominicana en los años 50, cuyo elenco nos hizo vibrar al unísono de la cantata, sorteando lo agridulce que suele ser el amor para quienes luchan entre su naturaleza humana y divina.

Asimismo vemos como personalidades destacadas en la política nacional, se debaten entre dos simpatías que, en su afán de querer y amar a dos al mismo tiempo, nos muestra que su extravío podría llevarles a sufrir las consecuencias de su ambivalente inconducta, de estar disponible al mejor postor, tan cual sucede a Violetta Valery, protagonista de esta magnun opus.

 Autoproclamarse como la persona de la trinidad que garantiza la unión, solo afirma que existe un profundo abismo y que los todos para uno, no se vislumbra cercano. Al igual que en la Traviata, una vez más la vida nos enseña que la desesperación conduce al fracaso y que el que mucho abarca, poco aprieta.

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