La tormenta que sacude al Ministerio de Educación

Por Balbueno Medina viernes 13 de septiembre, 2019

A raíz de la llegada de Antonio Peña Mirabal, al Ministerio de Educación, al parecer se han desatado todos los demonios en esa importante institución del Estado, hasta el punto de que las quejas y protestas contra las acciones de ese funcionario no han cesado cada día.

El nuevo titular del Minerd, retorno al Ministerio del cual fue funcionario Administrativo  con el propósito de confrontar con los diferentes actores que convergen en el sector de la educación y con quienes prestan servicios al mismo.

El primer enfrentamiento que sostuvo Peña Mirabal, fue con el anterior Ministro Andrés Navarro, tras haber denunciado una serie de irregularidades en su gestión, las cuales no pasaron de ser una denuncia ante los medios de comunicación, porque hasta el momento no hemos visto ninguna acción anticorrupción frente a los estamentos correspondientes del Estado que luchan contra ese flagelo.

El nuevo titular del MINERD, al parecer ha querido mantener a esa institución en los primeros planos de la prensa nacional, mediante la confrontación con diferentes sectores, y por esa razón hemos visto como han proliferado las denuncias en contra de su gestión.

De esas diferencias con Peña Mirabal, no ha sido exceptuada la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), con la cual prometió trabajar armónicamente por el bienestar de la educación nacional, pero sin embargo le ha venido fallando en todo lo acordado a raíz de su designación al frente del MINERD.

El presente año escolar, ha sido iniciado con muchos inconvenientes en todo el territorio nacional, producto de la sinrazón del Ministro Peña Mirabal, y  la falta del compromiso que asumió  frente a la ADP y al país, al prometer la designación  de manera transparente de los profesores que hacen falta en los diferentes centros educativos y acondicionar los planteles escolares para que los estudiantes asistan de manera adecuada a las clases en las escuelas públicas.

A ese malestar interno, que amenaza con hacer una enorme implosión en el MINERD, se agrega la demanda de contratistas de obras de construcciones de  escuelas públicas y suplidoras del desayuno escolar y publicidad, quienes mantienen sus pagos retenidos desde el mes de enero a espera de que el Ministro Peña Mirabal  autorice el pago de los servicios que han prestado a esa dependencia gubernamental.

La realidad es que el señor Antonio Peña Mirabal, lejos de hacer avanzar al Ministerio de Educación, lo ha hecho retroceder porque en la actualidad el cuello de botellas que ha creado en materia administrativa y operativa, mantienen paralizada a esa cartera tan importante del Estado dominicano.

La falta de aulas, el deterioro y las paralizaciones de las construcciones de escuelas en toda la geografía nacional, así como la falta de profesores para dar clases en los centros educativos del Estado, presagian un mal momento para la educación pública dominicana, producto de la terquedad de un funcionario que ha querido desconocer todo lo que se ha hecho y contratado en el MINERD.

El presidente Danilo Medina, debería actuar con prontitud frente al abuso de poder que ha venido cometiendo el señor Antonio Peña Mirabal, frente a diversos sectores que de alguna manera han ofrecido sus servicios al Ministerio de Educación, para evitar que se empañe el logro alcanzado por su gestión en esa área tan importante y vital para el desarrollo nacional, como lo ha sido la educación.

El Ministro Peña Mirabal, no ha respetado a nuestras iglesias, a los padres dominicanos, ni mucho menos a los actores que están ligados directamente con el sector educativo nacional, con sus acciones acometidas en contra de la sociedad dominicana y eso ha frenado el desarrollo de la educación dominicana hasta el punto de amenazar con quitarle el brillo y el esplendor que en los últimos seis años exhibió la gestión educativa del presidente Danilo Medina. El presidente debe detener esa mala acción para que su gestión no se vea empañada por la mala gestión de un funcionario disociador y carente del  más elemental sentido de la tolerancia, la equidad y la razón.

Por Balbueno Medina

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