La Termoeléctrica Punta Catalina: El atraco del siglo XXI

Por Víctor Manuel Peña jueves 12 de diciembre, 2019

La constitución de la empresa Termoeléctrica Punta Catalina, S. A., como sociedad comercial constituye el atraco del siglo XXI.

Y la Termoeléctrica Punta Catalina, S.A., constituye el atraco del siglo XXI no ser una empresa fundada sobre bases capitalistas que es propiedad del Estado dominicano, sino por el entramado que hay en el proceso de constitución y porque nunca se van a cumplir o alcanzar los dos objetivos fundamentales que se esbozaron en el inicio, año 2013, para justificar la instalación de las plantas en Punta Catalina que operan con carbón mineral.

El costo total de la obra está estipulado en 2 mil 372 millones de dólares.  Ese capital se financió con préstamos externos a tasas de interés variables pero que nunca llegaron ni a 9 ni a 10%.

El servicio de la deuda externa que contrajo el gobierno de Danilo para mandar a fabricar e instalar las plantas de Punta Catalina se ha estado pagando u honrando con recursos del presupuesto nacional que provienen de los impuestos directos e indirectos que paga la población dominicana.

El gobierno mediante un juego de simple aritmética hace aparecer al Esado dominicano como el propietario de 1750 millones de dólares al restarle a los 2372 los 622 millones de dólares, siendo estos últimos el capital accionario de la CDEE -617 millones de dólares- y el capital accionario del FONPER -5 millones de dólares-.  Las acciones de la CDEEE y de  FONPER representan el 26% del capital total.

Esos 1750 millones de dólares que el Estado dominicano asume como activo suyo en Punta Catalina, lo que supone ya que el gobierno pagó 1750 de los 2372 millones de dólares que el gobierno cogió prestados para hacer posible el proyecto Punta Catalina.

La Termoeléctrica Punta Catalina, S. A., tiene que asumir en sus balances financieros los 1750 millones de dólares como una deuda frente al Estado dominicana: por esa deuda la Termoeléctrica tendrá que pagar al Estado dominicano el servicio de esa deuda a una tasa de interés de 9.72 % ó 10% redondeando! Esa deuda la Termoeléctrica Punta Catalina tendrá que pagarla en 360 cuotas mensuales e iguales a razón de 180 millones dólares por año, es decir, 15 millones de dólares por mes.

Eso sencillamente es monstruoso, escandaloso y escalofriante!

Pagarle al Estado dominicano una tasa de interés de 9.72%  por el servicio de esa deuda de 1750 millones de dólares va a disparar de manera muy significativa los costos operativos de la Termoeléctrica Punta Catalina.

Y eso significa que la Termoeléctrica Punta Catalina, empresa de fundamentos capitalistas propiedad del Estado dominicano, tendrá que venderle la energía a las EDES a precios cada vez más altos!

El mismísimo gobierno de Danilo se ha encargado de matar y enterrar el discurso con el que publicitó y mercadeó la construcción de Punta Catalina: esta empresa no podrá, jamás, abaratar el precio de la energía eléctrica producida sino que encarecerá permanentemente el precio de ésta

Y los competidores privados, es decir, los generadores privados, que son los grandes beneficiarios del negocio eléctrico, muy felices porque el gobierno les ha facilitado el negocio para que ellos aumenten enormemente sus ganancias, es decir, las aumenten de manera extraordinaria, dado el hecho de que el precio de la energía eléctrica producida por Punta Catalina mantendrá una espiral ascendente!

Punta Catalina se convierte por ese solo hecho del precio de la energía eléctrica producida en una externalidad positiva para los generadores privados de energía, y en una monstruosa, astronómica y pesada externalidad negativa para el pueblo dominicano que no va a ver disminuir jamás el precio de la energía eléctrica con Punta Catalina.

Pero También Punta Catalina es un atraco porque no a resolver el problema del déficit en la producción de energía eléctrica: siempre ha sido una mentira del tamaño del monte Everest de que “los apagones iban a desaparecer con Punta Catalina”.

Ya en un artículo que publiqué en el 2017, titulado “Punta Catalina y el problema eléctrico dominicano”, yo decía que no había manera de que el gobierno de Danilo pudiera resolver con Punta Catalina el angustiante problema de la carestía de la energía eléctrica y el grueso problema de los apagones.

Fueron muchas las enemistades gratuitas en el sector eléctrico que tuve a partir de la publicación de ese artículo pero mi compromiso ha sido siempre con la verdad y con los sanos intereses del pueblo dominicano: yo vengo de las entrañas mismas del pueblo humilde y no puedo negar nunca mis orígenes por muy encumbrado que esté en la escala del poder o en la escala del conocimiento. Precisamente por esas razones también debo asumir siempre la defensa del pueblo sin importar las consecuencias: siempre he estado preparado para asumir mis actos con sus consecuencias

Dos años después, la historia me ha dado la razón a mí.

Pero otro problema muy grueso que nos agrega Punta Catalina es el oneroso costo medioambiental.

En los países más desarrollados de la Tierra entró en desuso, por sus terribles y mortales efectos sobre el medio ambiente, el carbón mineral como materia prima para producir energía.

Entre los principales contaminantes del medio ambiente en el mundo está el carbón mineral.

En el proyecto Punta Catalina no se valoró de manera objetiva, consciente y racional el impacto o el efecto medio ambiental en la provincia Peravia y áreas circundantes. Tampoco se tomó en cuenta la opinión pública.

El carbón mineral, con un alto contenido de CO2, al quemarse contribuye de manera significativa a la contaminación y al calentamiento global y al cambio climático por su gran incidencia en el efecto invernadero.  De tal manera que tiene efectos nocivos muy dañinos sobre el suelo, el aire y el agua y también sobre la salud de los humanos.

Otro asunto son los terrenos sobre los cuales se instaló el proyecto Punta Catalina.

El gobierno de Danilo nunca declaró esos terrenos de utilidad pública, de modo y manera que en algún momento el Estado o la Termoeléctrica Punta Catalina tendrán que comprar esos terrenos.

Y ese será otro costo operativo que incidirá en el aumento del precio de la energía producida por Punta Catalina.

¿Qué hará la CDEEE con su “capital accionario” de 617 millones de dólares?

Se dice que colocará sus acciones en el mercado de valores y de capitales que hay en nuestro país.

Si la Termoeléctrica coloca ese capital accionario de la CDEEE en el mercado de valores y de capital será para agenciarse más recursos, y naturalmente el rendimiento de esas acciones que tendrán los adquirentes o adquirientes, la sociedad comercial Punta Catalina lo pagará con las proyectadas y abultadas ganancias que tendrá.

Naturalmente, esas acciones de la CDEEE serán adquiridas por inversionistas institucionales, empresas privadas, que tienen asegurada su inversión por las ganancias que ya tiene proyectadas la Termoeléctrica Punta Catalina, S. A.

O sea que las empresas privadas que adquieran esas acciones, que ahora tiene la CDEEE, serán las propietarias de esas acciones.

Punta Catalina pasará a la historia como el atraco del siglo XXI y como el buque insignia de la corrupción pública en el gobierno de Danilo Medina Sánchez.

Con Punta Catalina es mucha la gente que ha naufragado en el fondo del océano en el marco de esquema de corrupción, peculado e impunidad que hegemoniza la vida del Estado dominicano en el gobierno de Danilo.

Otro atraco del gobierno de Danilo son las visitas sorpresa.  Por el capital que se les presta a los agricultores no debe cobrarse ni un centavo de interés, solo debe exigírseles que devuelvan el capital prestado, porque  esos son recursos del presupuesto y del pueblo y porque el Estado persigue alcanzar siempre objetivos de rentabilidad social, resolver problemas públicos y sociales, con los que el Estado contribuye a lograr la justicia social, mejorar el bienestar de la gente, el orden y la paz social.

O sea que el Estado en ningún otro país del mundo persigue objetivos de rentabilidad privada como sí los persigue el Estado dominicano.

Con las visitas sorpresa no se ha logrado garantizar la seguridad alimentaria, vencer obstáculos estructurales que hay en la distribución e intermediación de los productos agrícolas y, sobre todo, vencer la carestía de los productos agropecuarios, logrando que estos se vendan a precios cada vez más bajos sobre la base del aumento constante de la productividad y del rendimiento.

Hoy, siete años después del inicio de las visitas sorpresa, los productos agropecuarios, sobre todo, los productos agrícolas que intervienen en la canasta familiar están más caros que nunca.

Eso quiere decir que desde el punto de vista de la rentabilidad social, las visitas sorpresa, de las que tanto se enorgullece Danilo, han fracasado estrepitosamente. Pero sí se han enriquecido hasta más no poder los altos funcionarios que tienen empresas que les venden insumos a las cooperativas y asociaciones campesinas.

Lo que sí han hecho su Agosto con las visitas sorpresa son los comerciantes que están como altos funcionarios del gobierno de Danilo.

Por eso y por otras razones tan poderosas como ésas e´ pa´ fuera que van los danilistas en el 20!

Autor: Dr. Víctor Manuel Peña

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