La tasa de interés de política monetaria

Por Víctor Manuel Peña

De los economistas del país fui el primero en plantear en varios artículos publicados a mediados del 2021 que había la necesidad de reajustar la tasa de interés de política monetaria como una efectiva manera de bajar las presiones inflacionarias que provocaba el exceso de liquidez que había y hay en la economía dominicana.

Decíamos que la inflación dominicana tenía y tiene causas internas y causas externas.

Las causas internas tenían que ver con el exceso de liquidez que había y hay en la economía por la política monetaria expansiva que estuvo aplicando el Banco Central que incluía una enorme liberación de recursos financieros vía el encaje legal.

Ese exceso de liquidez en la economía provocó la caída estrepitosa de las tasas de interés pasivas y también de las tasas de interés activas, pero la disminución de las tasas de interés activas fue menos violenta y dramática que la reducción de las primeras.

Esa reducción en las tasas de interés incidió notablemente en el incremento de la demanda de crédito en el sector financiero, lo que a su vez provocó un sostenido aumento de la demanda agregada de bienes y servicios en la economía y concomitantemente provocó un sostenido aumento de las presiones inflacionarias en la economía.

A estas causas internas de la inflación hubo que sumar las causas externas: aumento de los precios de los commodities en el mercado internacional incluyendo el precio del petróleo

La conversión de los precios en dólares en precios en pesos fue agravada por el fenómeno de la depreciación de la moneda nacional frente al dólar, lo que agravó el problema de la inflación en nuestro país.

Con ese exceso de liquidez se quería acelerar la recuperación de la economía, pero a un costo muy alto para la economía, para el país y para el pueblo.

Como consecuencia de ese exceso de liquidez provocado por la política monetaria expansiva que aplicó el Banco Central, la inflación estuvo fuera de control, por lo que dicha entidad no pudo garantizar la estabilidad de precios en la economía.

Y esa inflación fuera de control se ha manifestado drástica y rudamente en los precios de los productos de origen agropecuario, en los precios de los insumos del sector construcción, etc., etc.

Los precios de los alimentos y de las viviendas y apartamentos siguen por las nubes.

Es innegable que esa inflación fuera de control laceró el bienestar de las familias dominicanas, sobre todo, de las pobres y las muy pobres.

A fin del año 2021 fue reajustada la tasa de interés de política monetaria: en noviembre fue llevada de 3 a 3.50 % y en diciembre fue llevada de 3.50 % a 4.50 %.

Durante dos, tres o cuatro meses estarán aumentando las tasas de interés activas y pasivas.  Claro, este aumento en las tasas de interés activas no se aplicará a los préstamos a tasas de interés fijas.  Y las nuevas tasas de interés pasivas se aplicarán a los nuevos certificados de depósitos que se abran en los bancos.

Ese necesario aumento de la tasa de interés de política monetaria no solo contribuye de manera efectiva a reducir las presiones inflacionarias en la economía porque tiende a encarecer el crédito y a reducir la demanda agregada de bienes y servicios, sino que contribuye a aumentar la rentabilidad del ahorro colocado en certificados de depósitos.

Y sin los ahorros del público el sistema financiero no existiría, de ahí la necesidad de que mediante la aplicación de instrumentos de política monetaria se les garantice a los ahorrantes cierto nivel de rentabilidad, garantizándoles una tasa de interés pasiva real positiva, no negativa como estuvo pasando durante todo el año 2021.

En otras palabras, de los ahorros que se derivan de los superávits en los balances financieros de los agentes económicos es que se nutren los intermediarios financieros en la fase pasiva del proceso de intermediación financiera.  Esos ahorros colocados en forma de depósitos en manos de los intermediarios financieros son utilizados por éstos para financiar la cartera de créditos y de préstamos en la llamada fase activa de la intermediación financiera.

Es ahí donde se evidencia claramente el uso social de los ahorros privados generados en la economía.

Pero ese reajuste de las tasas de interés en el sistema financiero beneficia también al mercado de valores y de capitales para salir del marasmo en que se encuentra éste en la actualidad: con tasas de interés tan bajas los inversionistas individuales e institucionales no se sienten estimulados para invertir o comprar instrumentos financieros de mediano y largo plazo en dicho mercado

El reajuste de la tasa de interés de política monetaria se ha producido tardíamente, pero no deja de ser una medida positiva en el marco de la política monetaria.

 

POR EL DR. VÍCTOR MANUEL PEÑA

*El autor es economista, abogado y miembro de la Dirección Central de la Fuerza del Pueblo (FP).

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