La supremacía del relato en la inseguridad

Por Bismark Lantigua

En abril del año 2014, publicamos un artículo de opinión llamado: #InseguridadCiudadana “El arma del desalmado”, recuerdo que en ese momento muchos amigos realizaron algunos comentarios producto de que el partido al que pertenezco se encontraba gobernando el país en ese momento.

En ese artículo reseñamos diferentes formas posibles de abordaje de este tema según el informe de Desarrollo Humano del PNUD del año 2013-2014 con el tema de la seguridad ciudadana.

La motivación del artículo fue un atraco del que fuimos objeto caminando por una de las calles del reparto universitario en Santiago de los Caballeros, en ese momento no existía estadística que pudiera sustentar mi percepción de inseguridad producto de ese acontecimiento tan desagradable, luego de atracarnos a punta de pistola, los desalmados realizaron un disparo a otro estudiante universitario que se resistió al mismo, pero gracias a Dios no pasó a mayores.

De forma un poco extraña, pero que debe tener una motivación científica, visualizamos picos en la generación de actos delincuenciales, algunos argumentan que los picos son señales para realizar cambios en los organismos que manejan la seguridad ciudadana, dígase Ministerio de Interior y Policía Nacional. Otros, un poco más apegados a las teorías de conspiración, plantean que esos picos son producto de que “Fulano”, (el que aspira a ser director o ministro), está propiciando el caos para provocar el cambio en cuestión… (No me pregunten cómo).

Lo cierto es, que el relato suprime cualquier intento de justificación científica que puedan ofrecer las autoridades, producto de la amargura que reviste un acto de atropello por parte de estos desalmados. De ser ciertos los datos ofrecidos por el gobierno actual sobre los niveles de seguridad, comparado con años anteriores, el relato sepulta cualquier inferencia por muy certera que sea, independiente de la veracidad de la recogida de los datos y la pulcritud de los recolectores.

Es decir, “Me atracaron, me iban a matar, me llevaron todo”, tiene mayor peso que “Los actos delincuenciales han tenido una reducción de un 15% respecto a años anteriores”.

Esta narrativa, trágica, fortalece el argumento de que no se puede salir a las calles porque no estamos seguros, independientemente de los datos generados por los organismos de seguridad ciudadana.

En una sociedad global, donde estamos completamente interconectados producto de las nuevas tecnologías, se podría pensar que, si el problema es el relato, se puede reducir con un relato superior por parte del gobierno. Esto poco funciona si no se entiende que el gran reto del Estado Dominicano es reducir la supremacía del relato, con la implementación de políticas públicas que logren disminuir los niveles de criminalidad que visualizamos hoy día.

Con esto, el arma del desalmado quedará destruida completamente.

Por: Ing. Bismark Lantigua

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