La sociedad dominicana necesita y reclama que se haga justicia

Por Enrique Aquino Acosta martes 22 de diciembre, 2020

“Raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciaron algunos y se extraviaron de la fe y fueron traspasados de muchos dolores” (1 Timoteo 6:10) “El que ama el dinero no se saciará de dinero y el que ama la abundancia no se saciará de ganancias. También esto es vanidad” (Eclesiastés 5:10)

Muchas personas padecen los males que padecen, debido al amor y la codicia que sienten hacia el dinero público o privado. Por más dinero que consiguen no se sacian, actitud que las conduce a extraviarse de la fe en Dios, si es que la tienen y a manchar su reputación y la de su familia. Parece no importarles lo que piensan y hablan las demás personas contra ellas y sus allegados y por eso sufren el repudio y la condena de la sociedad.

A propósito de lo que se acaba de señalar, el capítulo 19 de Lucas, versículos del 1 al 10, narra la vida de un hombre, que durante el ministerio de Jesús, trabajaba al servicio del gobierno romano como cobrador de los impuestos públicos y era jefe de los otros cobradores o publicanos. Su nombre era Zaqueo, un hombre que codiciaba y sentía amor por el dinero en gran manera. Esas actitudes lo motivaron a cobrar dinero extra a los contribuyentes con la finalidad de convertirse en un hombre rico y en realidad logró.

Sin embargo, su conciencia lo reprendía a cada momento y no le dejaba tranquilo, por haberse enriquecido de manera fraudulenta y deshonesta. Como consecuencia de ello, tuvo que reconocer que violaba el mandato de Dios que prohíbe robar y por esa y otras razones aprovechó que Jesús pasaba por la ciudad de Jericó y salió corriendo a conocerlo, pero como era bajo de estatura tuvo que subirse sobre un árbol para verlo, a pesar de que fue Jesús quien lo vio y le dijo: Zaqueo, date prisa y bájate de ahí, porque necesito posar en tu casa.

Para su bienestar espiritual, Zaqueo obedeció el llamado que le hacía Jesús y se acerco a ÉL, lo introdujo en su casa y lo recibió con gozo. La multitud, al contemplar la escena, criticó que Jesús posara en casa de un vulgar pecador como era Zaqueo. Aquellas personas creían que estaban sanas espiritualmente y por eso reprocharon que Jesús se juntara y hablara con Zaqueo. A decir verdad, asumieron una actitud semejante a la de alguien que se opone a que el médico visite la casa del enfermo. Eso sí, se llevaron tremenda sorpresa cuando Zaqueo se puso de pie y dijo: Señor, daré la mitad de mis bienes a los pobres y si he defraudado a alguno en algo, se lo devolveré cuadruplicado.

Al Zaqueo asumir esa actitud de arrepentimiento, Jesús le mostró su amor y misericordia y le perdonó sus pecados. Además, fue adoptado como hijo de Dios y se convirtió en nueva criatura y en hombre temeroso de Dios. Luego, Jesús se dirigió a la multitud y dijo: hoy ha venido la salvación a esta casa, porque Zaqueo es hijo de Abraham también y agregó: el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. Realmente, Zaqueo era uno de esos que se había perdido, como lo fueron muchos de ustedes hermanos y hermanas en Cristo y quien les escribe. Como era de esperarse, la declaración de Jesús puso fin a la enemistad que mantenía Zaqueo con Dios y la sociedad. Si ese es su caso, Jesús quiere poner fin a la suya. Así que, anímese, sea valiente y decida.

Por otra parte, los invito a preguntar ¿Qué es la corrupción administrativa? La corrupción administrativa es una especie de cáncer social contagioso que consume los recursos económicos que el Presupuesto Nacional Público destina para la solución de los problemas económicos y sociales que afectan a la población. La corrupción administrativa abarca los diferentes tipos de fraudes que cometen los funcionarios públicos y sus allegados en las instituciones públicas.

Esa mala práctica da lugar a que los hospitales, las escuelas y otras entidades públicas no puedan satisfacer las necesidades básicas de los más pobres y necesitados de nuestra nación.

La corrupción administrativa es una de las principales causas de pobreza en el mundo. Y, precisamente, de la fuente turbia y oscura que es la corrupción administrativa gubernamental han sacado ciertos grupos privilegiados las grandes fortunas que poseen y exhiben. Han transitado por esa torcida vía para poseer cuentas bancarias millonarias en los bancos nacionales y extranjeros. Esa funesta práctica les ha permitido la tener y disfrutar grandes mansiones, penthouses, villas, fincas, vehículos modernos, prendas y perfumes caros y disfrutar todos los placeres de este mundo.

Finalmente y en vista de la realidad económica y social que se acaba de describir, se exige a las autoridades judiciales competentes, que investiguen, sometan, juzguen y condenen a cualquier persona que se haya enriquecido mediante actos de corrupción en las instituciones del Estado. Tales medidas deben tomarse, sin que importe el nivel económico, el vínculo familiar o el rango militar que ostente la persona, pues, la sociedad dominicana necesita y reclama que se haga justicia, o sea, que no declare culpable al inocente ni inocente al culpable.

Por: Enrique Aquino Acosta

Comenta