La situación de Haití es de muy difícil pero no imposible solución

Por Francisco Rafael Guzmán

La solución de la grave situación que vive el pueblo haitiano y que el pueblo dominicano, con su solidaridad, no puede resolver, es de difícil solución. No se resuelve el problema con las oleadas masivas de inmigrantes haitianos hacia la República Dominicana, porque este último es un país muy pobre y vive bajo un modelo de capitalismo salvaje, modelo de capitalismo que impide que el trabajador asalariado haitiano gane igual  salario por el mismo trabajo que el proletario dominicano.

Esto lo saben Abinader, Raquel Peña y todos los empresarios de su gabinete que contratan y explotan a los proletarios contratados. El capitalismo no es justo ni siquiera en los países escandinavos que todavía aparentemente conservan una versión (no la única posible) del Estado de bienestar. Sí es más justo ese estado de bienestar que el capitalismo salvaje que vivimos haitianos y dominicanos, pero sigue siendo injusto porque también en esos países existen grandes desigualdades y la explotación del hombre por el hombre.

De todos modos, bajo este capitalismo salvaje dominicano la solución del problema haitiano no está en la migración masiva hacia nuestro país, aunque debemos defender que el que llegue aquí a vender su fuerza de trabajo como asalariado se le pague igual salario que al dominicano, igualmente que a la mujer se le pague el mismo salario que al hombre por el mismo trabajo.

Entonces, las soluciones de los problemas dominicano y haitiano no están en la continuidad de este capitalismo salvaje que propician la cúpula gobernante y la sociedad política en general, las cuales dan pábulo a su continuidad y a la continuidad del neoliberalismo, si no a la destrucción de ese capitalismo salvaje y la construcción de un Estado de bienestar en ambos países.

Esto implica que no sería cosa de un día, porque pasar del estado en que están ambos a una situación de bienestar, aunque en la situación actual de cada uno tenga matices diferentes (rasgos culturales diferentes y la pobreza en Haití es mayor) respecto al otro, no es cosa que se construye de un día para otro, porque hay que destruir el capitalismo salvaje y el modelo neoliberal, expropiando todo el gran capital y limitando la propiedad. Eso no puede hacerse una realidad con acciones de un día para otro.

Ahora bien, Haití vive una situación muy difícil de manejar porque ha surgido el crimen organizado, un ex congresista acaba de ser asesinado y quemado, pero no se trata de una guerra popular o de una guerra justa, son bandas armadas que asesinan a cualquier ciudadano. ¿Qué ha generado el surgimiento de ese tipo de crimen organizado? La situación de extrema pobreza o pobreza absoluta que vive Haití.

¿Quiénes han provocado que ese país esté viviendo esa situación que está viviendo actualmente, pero que sus orígenes no están en el presente inmediato? Las potencias extranjeras; en primer lugar, Francia con su colonialismo esclavista, el régimen o modo de producción más odioso que ha conocido la humanidad porque priva de toda libertad al ser humano, pero también por obligarle a pagar una supuesta deuda que Haití no contrajo con ellos; el Gran País del Norte cuando ocupó su territorio a principios del siglo XX, por varios años.

Pero también tienen la culpa los integrantes de la élite política haitiana, quienes por muchos años viven dirigiendo ese país y lucrándose mucho, cobrando impuestos a la diáspora haitiana vive trabajado en otros países y provocando un malestar económico en los haitianos por no tomar acciones responsables para evitar la deforestación y la desertización de los suelos de Haití.

Es difícil hallar soluciones a la problemática haitiana. Lo primero sería poner en jaque a las bandas armadas organizadas. ¿Cómo hacerlo o quien podría hacerlo? Estados Unidos, Canadá y Francia no parece que estén dispuestos a hacerlo o que se sientan moralmente con la posibilidad de hacerlo. Desde que se fundó la ONU con la llamada Carta de San Francisco, firmada por los países miembros en la primavera de 1945, cuando en Japón no habían explotado la bomba atómica creada Robert Oppenheimer en el laboratorio de Los Álamos, Estados Unidos, fue para mantener la paz en el mundo y no ha sabido cumplir con ello.

Tal vez si una entidad creada por muchos países, en la que pudieran intervenir países como Rusia y China, junto a otros países, con autorización del Consejo de Seguridad de la ONU, podría crearse una fuerza que ayudara a desarmar a la población, pero reconociendo que son los propios haitianos los que deben gobernarse. Debe haber una revolución política en Haití para desplazar a esa élite parasitaria que tanto daño le ha hecho al pueblo haitiano.

 

Por Francisco Rafael Guzmán F.

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