“La Semana Vacaron”. ¡Vacaciones, y ron “por pila”!

Por Rolando Fernández jueves 20 de abril, 2017

A lo que se ha llegado en el presente; cuántos irrespetos y desparpajos mundanales, que bien se pueden asociar con las señales, como los episodios a observarse durante los tiempos finales de la llamada “Era Cristiana”, en que se habrían de oír además, tambores de guerra por doquier; ver la ocurrencia de connotados fenómenos naturales; al igual que, la depravación y degeneración de un gran segmento de la especie humana. ¡Qué poco se repara en esas cosas!

Hoy, “el pecado capital de la humanidad: la ignorancia”, como bien lo señalara el Budhha Gautama, siglos atrás, se está poniendo más que en evidencia, y las consecuencias están a la vista.

La honra a lo divino se ha tirado por la borda, prevaleciendo cada vez más con mayor ahínco, lo mundanal absurdo; las actitudes humanas osadas, que solo pueden provenir de mentes enfermas, e ignorantes por completo.

Y, una de las mayores muestras, es la inobservancia a una conmemoración de hechos tan significativos para los hombres, en términos de la evolución espiritual que se debe llevar a cabo, escenificados en tiempos muy atrás, relativos a la expansión total de Conciencia Crística necesaria, condición sine qua non previa, para poder hacerse Uno con el Padre Supremo; regresar de nuevo a la Fuente de Origen.

Se trató aquel ministerio terrenal llevado a efecto, tan menospreciado evento espiritual hoy, de la ejemplificación del sendero espiritual consciente a recorrer por todos los hombres (general), a cargo del Amado Maestro Jesús, encarnando el Cristo: la “Magna Conciencia de Dios Mismo”, en expresión terrenal.

La verdad es que, con el libertinaje y la falta de respeto con que en la actualidad se procede durante la celebración de la otrora llamada Semana Santa, o Mayor, en la que se ha marginado por completo lo religioso-espiritual, lo que más procedería es un cambio de nombre para la época, en la primavera de cada año.

Bien se le podría denominar “Semana Vacaron”, por el ordinario uso que se le da comúnmente a la mayor parte del periodo, para ir de vacaciones, playeos descarados, de romerías y otros, como trepar montañas, que nada tienen con ver con la esencia de la celebración que nos ocupa.

Pero, ¡qué esperen respuestas los osados! Aquellos que no son capaces de honrar el fin de semana más especial durante todo el año, entre los tantos, independientemente de las creencias o no que se tengan.

Pero, además, están aquellos que promueven los actos desaprensivos en que se incurre para la temporada, y conexos; que inducen a las romerías, como los playeos de estilo, en procura siempre del comercio y las mercurialidades; que nada piensan en lo material, los cuartos, sin importarles las consecuencias dañinas individualizadas, ni las ofensas a las prescripciones de orden divino.

Procede recomendar a esos últimos, el pasaje bíblico referente a “Jesús Echa a los Mercaderes del Templo”, en pos de que reflexionen de forma sostenida, sobre el mensaje allí expuesto. (S. Marcos 11:15-18). Finalmente, hay una pregunta relativa al tema que siempre asalta las mentes pensantes de algunas personas entre nosotros, y es: ¿debe el Centro de Operaciones de Emergencias (COE), estar invirtiendo grandes sumas de dinero para proteger a osados vacaciones y bebedores sin control, que nada más salen a divertirse en Semana Santa, como a correr riesgos innecesarios, burlando toda una tradición cristiana, con esencia puramente religiosa-espiritual?

Se entiende que, lo que más se persigue con tal disposición estatal, es dar un espaldarazo a comerciantes y empresarios turísticos, hoteleros, a los fines de procurarse mayores consumos por parte de la población durante el feriado de que se trata.

Que la protección anunciada, induce a muchos vacacionistas irreligiosos, que se sienten respaldados, a tomar carreteras de manera temeraria; y que, los dineros que en eso se invierten, bien pueden ser dirigidos a cubrir otras necesidades perentorias para la población.

Que, aunque parezca inhumano, eso se debe revisar, detrás de ir ponderando su posible desaparición, aun sea parcial en principio. A la gente comedida y respetuosa, no hay que estar cuidándole. ¡Ella misma lo hace!

 

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