La Semana  que quiso ser santa

Por Felix Correa viernes 6 de abril, 2018

Con un saldo de 740 accidentes de tránsito, decenas  de personas heridas y 30  muertas terminó la Semana Mayor, la semana que siempre ha pretendido ser santa, sin embargo, para muchos que prefieren no conocer el verdadero significado de este tiempo de reflexión y lo aprovechan para hacer todo lo que no pudieron hacer en todo un año, este período se convierte en una Semana de exageraciones, bebentinas entre otras cosas.

No estoy en contra de que las personas se retiren a sus respectivos pueblos o distintos balnearios a disfrutar del asueto, entiendo que no todos practican las actividades religiosas propia de esta digna semana; pero si estoy en contra de que muchos terminen con sus vidas y la de los demás por no ser prudentes.

Poner en practica la prudencia en tiempos como estos nos garantiza salud, vida y estabilidad, ya que estas tres se ven afectadas por transitar, actuar y divertirse sin ningún tipo de responsabilidad. Nuestros hijos copian las actuaciones de sus padres, por lo que se hace urgente un cambio en el pensar de los adultos.

Es importante que las empresas privadas y las instituciones públicas se sumen a las campañas que tienen muchos medios de comunicación, tal como lo hizo El Nuevo Diario,  llamando a todos a la prudencia y al comedimiento, de hecho exhorto a que de ser posible y con el objeto de salvar vidas se prohíba la ingesta de bebidas alcohólica en las playas y ríos de nuestro País, para nadie es un secreto que esto es un factor que lleva a muchos a la exageración.

Debemos destacar que no solo acurren accidentes donde varias personas se lesionan o mueren, sino que las mismas se quedan sin parte de su patrimonio por los distintos accidentes de transito que provocan daños a sus vehículos, sin que los mismos tengan seguros, ya que seguimos con una incidencia en seguro de vehiculo que no alcanza el 40% tomando en cuenta las pólizas emitidas y sin tener en cuenta las que no están pagas, por lo que no gozan de coberturas.

Otro aspecto importante son las viviendas que son violadas por delincuentes, aprovechando que los dueños no están en casa y las misma quedan totalmente saqueadas; este caso es mucho peor, ya que existen menos de un 4% de seguros de incendio y líneas aliadas para este ramo.

Se necesita más que una ley de seguros, una ley de protección al ciudadano que lo obligue a cuidar su patrimonio, para que al momento que llegue un siniestro a casa tengan como responder de un modo adecuado.

Somos imitadores de paradigmas internacionales, emulemos los que mas beneficien a los ciudadanos.

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