La segunda dosis

Por Manuel Hernández Villeta viernes 5 de marzo, 2021

Es necesario que el gobierno forme una comisión de emergencia estratégica en torno a la aplicación de la vacuna contra el covid.19. El aspecto médico ha funcionado bien, pero hay fallas que tienen que ser corregidas en cuanto al manejo de las personas en las áreas de recibimiento y espera.

Es urgente desde ahora mismo comenzar a trabajar en la organización del recibimiento de los que buscan le administren la vacuna, tomando en cuenta que desde el día primero de abril se tendrá que comenzar a aplicar en forma paralela la primera y la segunda dosis.

Quiere decir, que en los centros de vacunación actuales se tendrá que trabajar con los miles que buscan recibir la primera dosis, pero al mismo tiempo con todas las personas que se le administrará la segunda. El sistema de trabajo actual colapsará si no se hacen las correcciones de rigor.

Ahora mismo las filas comienzan antes de las siete de la mañana, y el promedio de espera es de cuatro a cinco horas. Usted se puede imaginar cuál será la situación cuando los de la primera y segunda dosis busquen al mismo tiempo que se le aplique la vacuna.

Se tiene que determinar ahora a dónde y cómo se va a aplicar la segunda ronda de vacunación. Está claro que se tendrán que contratar más médicos y enfermeras. Hay que tener un comité de disciplina en las áreas de espera, para que no se produzca el caos.

Hay que integrar a las fuerzas armadas en esta tarea. Fuera del área médica, se necesita disciplina para organizar las filas y hacer respetar los espacios. Eso no está ocurriendo en la actualidad. Un médico o enfermeras desde un punto de vista logística, no puede aplicar la vacuna a más de 30 personas por hora. Ya usted se puede imaginar la situación donde hay 400 personas esperando desde las siete de la mañana.

Hay que abrir los estadios deportivos y clubes sociales a la tarea de vacunación. Es necesario que en el estadio Quisqueya y el centro olímpico se coloquen decenas de puestos de vacunación. Hay que habilitarlos para trabajar doce horas, desde las siete de la mañana a las siete de la noche.

Estamos haciendo esta sugerencia en base a lo que hemos observado en decenas de puestos de vacunación. El sistema podría colapsar si no se temen medidas extremas para hacer frente, desde el día 1 de abril, a la aplicación conjunta de la primera y la segunda dosis de la vacuna.

Hay que involucrar al sistema de salud privado para la segunda dosis. Toca a los planificadores del gobierno reunirse con los dueños de clínicas y llegar a acuerdos para que se integren al proceso de vacunación.

Sobre los hombros de todos tiene que haber una dosis de esfuerzo, solidaridad y sacrificios. Ni en la logística ni en la aplicación de la vacuna se debe dejar solo al gobierno, este tiene que ser un esfuerzo de los ciudadanos. Si no cooperamos, todos sufriremos las consecuencias. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

Por Manuel Hernández Villeta

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