“La Santa Cena del Leonelismo”

Por Manuel Cruz sábado 6 de julio, 2019

A partir del año 1498 el legendario polímata italiano Leonardo da Vinci, popularizó a través de sus prodigiosas manos una efigie mural en la que por mandato del duque Ludovico Sforza; rememoró en el refectorio del convento dominico de Santa María delle Grazie, el famoso evangelio de San Lucas 22-14 contentivo en la santa cena de Jesucristo junto a sus discípulos. La historia de dicha cena, tiene no solo un valor incalculable para la fe cristiana; sino, que también tiene una importancia indisoluble para el estudio de la sociología y la política.

 

Leonel y sus Discípulos.

 

Desde que el sociólogo y físico francés Gustave Le Bon comenzó a estudiar a principios del siglo XX, el comportamiento de las masas y los líderes a partir de la psicología política; este llegó a la conclusión de que, “cuando se exagera un sentimiento desaparece la capacidad de razonar”. Si extrapolamos ese proverbio al escenario político dominicano, solo así se podría entender el comportamiento de Leonel y sus discípulos (Legisladores). Aunque parezca increíble, las apetencias desmedidas han generado tantas raíces que aquel que fue el portaestandarte y profuso promotor de la conceptualización política; hoy ha reducido su liderazgo a jefe de motoconchos y turberos.

 

Asimismo, Fernández tiene una obcecación por el poder que ya no visualiza su existencia sin caminar por una alfombra roja con recibimiento oficial. Y, cree que su nombre no tiene importancia sin que esté precedido de la lisonja diplomática “excelentísimo”. Dentro de esa lógica, ha olvidado su gran prestigio como intelectual, se está exponiendo a que recojan y le tiren en cara todo el excremento que se deja en el camino cuando se acumula tanto poder y, a que le dañen su bien ganado prestigio internacional. Además, descendió de mediador en conflictos internacionales a ser un repartidor de gasolina y pica pollos, de pelafustanes e indoctos que nunca han leído la Constitución.

 

Vacíos Existenciales.

 

Las personas de todas partes del mundo, desde el mismo momento en que aspiran a la presidencia lo hacen por una razón abstracta; por estar convencidos de que entre todos los ciudadanos ellos son quienes tienen el plan a la solución de los problemas. Y, como tienen el síndrome de hybris cualquier fracaso en la búsqueda de ese propósito fue por causas exógenas, coyunturales, ilegales y ajenas a sus errores. Dentro de ese contexto, Fernández que ahora es jefe de tropel y esquiroles frecuentemente realiza almuerzos con sus correligionarios para inyectarles otras dosis de, “No hay marcha atrás” contra Danilo que para ellos es el Big Brother Orwelliano.

 

Sin embargo, con su accionar solo han amplificado lo preconizado por el neurólogo austriaco Viktor Frankl de que, “cada época tiene sus neurosis y cada tiempo tiene su psicoterapia”. Por tal razón, hoy que despertaron un monstruo esos almuerzos que realiza Leonel se parecen a la última cena de Jesucristo, todos se miran sospechosos y desconfiados unos a otros y pensando en silencio. ¿Cuál de nosotros será el que traicionará al maestro por las 30 monedas? Empero, están todos equivocados pues ese Judas de hoy tiene las mismas características que el de la biblia, es el mismo tesorero que siempre ha mojado su pan en el vino de Fernández.

 

Autor: Lic. Manuel Cruz (M.Sc.)

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