La rusofobia de Estados Unidos envenena a las autoridades dominicanas (A propósito del yate ruso Flying Fox)

Por Ángel Moreta

Las autoridades de República Dominicana se han dejado contaminar por el virus de la rusofobia de Estados Unidos en el mundo, virus que hoy en día recorre como un fantasma todos a los espacios del globo terráqueo.

Detrás de las persecuciones y la retención del yate ruso Flying Fox se esconde la ilegalidad extraterritorial con que actúan los agentes de la Oficina De Investigaciones de Seguridad Nacional de Estados Unidos.

Actúan en coordinación con diversos organismos dominicanos y han colocado bajo la lupa de una supuesta “investigación” el yate que lleva el nombre de Flying Fox, alegadamente vinculado a un empresario o a una compañía de nacionalidad rusa.

Actualmente el yate ha sido objeto de retención indebida y han llovido cantidades de desinformaciones y fake News sobre la embarcación anclada en el puerto de Santo Domingo.

Así como la rusofobia es un virus mundial en estos momentos, propagado por los gobiernos de los Estados Unidos, de igual modo es un virus mundial la mentira y la desinformación.

Resulta asombroso que una embarcación sea perseguida y colocada en la escala de yates de lujo de un oligarca ruso, y que bajo esta actuación infundada las autoridades dominicanas se presten, bajo la instigación de Estados Unidos, a detenerlo y anclarlo en el puerto mencionado durante más de quince días, sin justificación.

Las autoridades del actual gobierno dominicano no ofrecen ninguna explicación razonable sobre la ilegalidad que se está cometiendo por instigación del gobierno de Estados Unidos. Cualquier embarcación, sea de lujo o no, puede arribar a cualquier puerto del mundo y de este modo el yate Flying Fox puede arribar al muelle de Santo Domingo.

Pero dudosamente lo ponen bajo sospecha, aunque dicha embarcación no esté vinculada con crímenes de lavado, de tráfico internacional de drogas o de contrabando de dinero o de armas. Parece que no es suficiente que no hayan encontrado nada en el referido buque, sino que los coordinadores de los organismos dominicanos quieren ser excesivamente complacientes con Estados Unidos, cuyos gobiernos siempre tiran la piedra y esconden la mano, y coordinan guerras y mandan a terceros a pelear, llevan armas y las venden o las imponen como venta a otros países, incluyendo a Ucrania.

¿Quién ha dicho que la llegada de un buque es un crimen? ¿Quién ha dicho que un buque turístico es sospechoso porque es ruso? ¿Quién ha dicho que los barcos rusos son sospechosos de crímenes?

Ciertamente lo dicen aquellos coordinadores, aquellos “investigadores” que son propensos a practicar los abusos de Estados Unidos, cuyos gobiernos practican el terrorismo, atropellan los derechos humanos, preparan armas químicas para utilizarlas contra poblaciones civiles; practican el robo de materias primas y de productos de economías subdesarrolladas, los saqueos y las invasiones en el mundo.

Y lanzan bombas nucleares a los pueblos indefensos; bombardean con Napalm en Vietnam, en Iraq, en Siria, en Libia, y utilizan también una montaña de engaños, mentiras, manipulaciones, bloqueos, sanciones financieras, sanciones económicas y comerciales, discriminación racial, y coinciden con el racismo de los nazis, desarrollan bases militares en todos los continentes (800 bases militares en el mundo); practican genocidios, envenenamientos, muertes misteriosas practicadas por la CIA y otros aparatos de inteligencia, en Guantánamo, en Iraq, en África y en Jamaica.

Gobiernos EU que practican el monopolio de todo tipo y asesinatos internacionales desde Patrice Lumumba a Soleimani y al conductor de pueblos Muammar Gadafi.

Dentro de este mundo de mentiras y perversidades, la embarcación comercial y turística rusa viene a representar un pecado capital, pero contrariamente los medios de comunicación EU son sacrosantos e intocables y más bien representan aparentemente la verdad, la justicia, el respeto a los derechos fundamentales, el derecho a la propagación de informaciones falsas, el cierre y clausura de medios de comunicación mundiales como Russia Today y Sputnik; y el envenenamiento de todo lo que representa la justicia y la verdad.

Pero ¿Quién investiga y quien castiga el uso de armas químicas contra poblaciones indefensas? ¿Quién juzga a los criminales nazis que prepararon armas mortales para matar con Napalm, con fósforo blanco y demás armas biológicas y químicas a las poblaciones pobres e indefensas del mundo?

Los gobiernos norteamericanos se consideran dueños del mundo, de la verdad y de la justicia. Se consideran asimismo con el derecho sagrado de acusar a otros, y que nadie puede acusarlos a ellos; se consideran privilegiados para matar y asesinar catorce mil personas en Donestk y Lugansk, pero la operación militar especial en Ucrania viene a ser un crimen de Rusia, pero las bombas nucleares en Hiroshima y Nagasaki no pueden ser juzgadas por ningún tribunal del mundo.

Impunidad total

Rusia anunció la declaración de Donestk y Lugansk como Repúblicas independientes y soberanas. Y el congreso federal ruso aprobó y autorizó la actuación militar contra el gobierno y el ejército de Ucrania en una operación que Rusia denominó operación especial militar contra Ucrania y el ejército y el gobierno de Ucrania.

Era la única manera para detener el tremendo genocidio que se iba a producir por el ejército y los nazis contra las poblaciones de las Repúblicas mencionadas.

¿Pero quien puede acusar a Estados Unidos de genocidio contra esas Repúblicas?.
Estados Unidos no aceptaría la colocación de material bélico de alta tecnología en sus fronteras con Canadá o México. ¿Por qué habría de aceptar entonces Rusia armamento nuclear en la frontera con Ucrania? Pues nada importó y se negaron a escuchar las solicitudes de garantías a la seguridad de Rusia.

Es muy sencillo, Estados Unidos ha cometido grandes crímenes contra la humanidad y ha invadido decenas de países en el mundo. Estados Unidos tiene su OTAN, ¿pero porque Rusia no puede tener igual mecanismo para su seguridad?. La prepotencia imperialista respondió con el silencio más absoluto e irrespetuoso. Era una verdadera agresión militar lo que se estaba gestionando contra la seguridad de la federación rusa.

Estos mismos razonamientos se pueden aplicar al caso del yate Flying Fox. Llegó a Santo Domingo procedente de La Romana con un programa de permanencia de cuatro días, del 21 al 25 de marzo 2022, con la finalidad de abastecerse de comida, combustibles e higienización; y ¿cuál es el pecado del propietario del yate señor Dmitry Kamenshchik?, quien tiene un patrimonio neto de 1.9 mil millones de dólares y sus inicios en el transporte se remontan al año 1992.

¿Por qué las autoridades dominicanas no hacen lo mismo con las embarcaciones norteamericanas, que también pueden ser sospechosas de tráfico de drogas y de contrabando? Porque la orden la dio Estados Unidos porque es Juez Universal y Dueño y creador de la Dictadura Mundial, hoy visible en la guerra de Ucrania.

Por: Ángel Moreta

Comenta

Apple Store Google Play
Continuar