La Rusia expansionista y desestabilizadora

Por José Flández

Luego de la sorpresiva caída del imperio soviético en 1989, el mundo respiró profundo, y los amantes de la libertad, los derechos humanos, la democracia pluralista y el estado de derecho, sonrieron llenos de satisfacción y esperanza.

Y era que el mundo vivía la zozobra de la amenaza constante del comunismo, en medio de la Guerra Fría surgida después de terminada la Segunda Guerra Mundial.

Eran los tiempos del expansionismo del fatídico comunismo que había llevado tanta muerte y sufrimientos a los países que lo padecían, después de ser impuesto por la fuerza de las armas enarbolando la redención de los pueblos, los que luego fueron sometidos a inmensos y extensos sufrimientos, que han quedado registrados en la historia de la humanidad para que sirvan de ejemplo de lo que no se debe hacer nunca más.

Sin embargo, los rusos que aman la libertad y el mundo democrático, que pensaron que por fin se habían liberado del totalitarismo, observan sorprendidos como se restableció el autoritarismo despótico manipulador y asesino, ahora encabezado por Vladimir Putin y una camarilla oligárquica corrupta hasta la médula y servil al nuevo Zar.

Y vemos como el nuevo zar desestabiliza al mundo, dándole seguimiento a aquello que se inició con la instalación del comunismo en 1917 y que creíamos había terminado al final de la década de los 80s, invadiendo y anexando países, conspirando en América Latina en complicidad con Cuba para ir paso a paso destruyendo la democracia en cada país del continente que cae en sus manos, ahora aprovechando las mismas instituciones democráticas, al participar sus partidos afines en las elecciones que organiza el sistema.

Con su poderío militar se anexó la península de Crimea y ahora amenaza con invadir a Ucrania y chantajea e intimida a Occidente advirtiéndole que no debe aceptar la petición de ese país a la OTAN para su integración a dicha alianza militar, mientras moviliza miles de tropas a lo largo de la frontera común entre ambos países.

Es evidente que el régimen autocrático de Moscú es un peligro permanente para la paz mundial por su continuo accionar amenazante y desestabilizador y su complicidad con todos los regímenes dictatoriales que en la actualidad tiranizan a sus pueblos privándolos de su libertad, y violentando los derechos humanos.

Es un imperativo de las potencias y todos los países democráticos izar la bandera de combate para oponerse a los perversos planes de Putin y sus aliados a nivel mundial de imponer su agenda anti democrática, porque de lo contrario, luego será tarde.

Por José Flández

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